25 de enero de 2022

Batalla de las Colinas de San Juan, 1 de julio de 1898

Batalla de las Colinas de San Juan, 1 de julio de 1898

Ángel Rivero Méndez: de capitán de artillería en la guerra hispano-americana a inventor de la Kola Champagne

Rivero Méndez tuvo muchas facetas. Fue soldado, periodista, político y empresario. Paso a la Historia por ser quien disparó el primer cañonazo de la guerra hispanoamericana en Puerto Rico
Ángel Rivero Méndez nació el día de los Ángeles Custodios de 1856, en Trujillo Bajo, Puerto Rico, hijo de padres españoles de Canarias. Estudió con los Jesuitas en Santurce. El 19 de agosto de 1879, a los 23 años, ingresa en la Escuela Insular de Entrenamiento Militar, donde salió de alférez tres años después. Estuvo destinado en el Batallón de Infantería de Madrid Nº 3, en el Batallón de Cádiz y en el Batallón Fijo de Artillería. 
El 1 de marzo de 1885 estudió en el curso de ampliación en la Academia Militar General en Toledo, donde escribe su primer libro Toledo. Descripción histórica de la ciudad y de la Academia Militar de la misma. Después se incorporó a la Academia del Cuerpo de Artillería en Segovia donde terminó el 28 de febrero de 1889. Fue ascendido a teniente y se incorporó al 2º Regimiento de Montaña de Vitoria hasta finales de 1890.

Carrera militar

El 1 de enero de 1891 regresa voluntariamente a Puerto Rico. Cinco años después, el 6 de octubre de 1896, obtiene los galones de capitán. En este nuevo cargo, ejerce de profesor del Instituto Civil de Segunda Enseñanza, en Química, Física y Matemáticas. En ese periodo milita en el Partido Incondicional Español, de donde le expulsan el 3 de noviembre de 1897. Tras su salida del Partido Incondicional colabora activamente en la fundación del movimiento liberal Izquierda Progresista Incondicional que, el 15 de febrero de 1898, cambia el nombre por el de Partido Oportunista.
Ejerce de director del periódico La Integridad Nacional hasta 1898. Sus artículos eran polémicos y le hicieron ganarse muchos enemigos. Con algunos de ellos se batió en duelo. En estos momentos es nombrado Abanderado Mayor de los 14 batallones de Voluntarios de Puerto Rico. Su actividad política, prohibida a los militares, le lleva a ser arrestado durante 15 días en el Fuerte San Felipe del Morro.
El 1 de marzo de 1898, el gobernador Macías le pidió que ocupara el cargo de jefe de la 3.ª compañía del 12º batallón de Artillería establecida en el Castillo de San Cristóbal, de cuyo gobierno se hizo cargo. Sin embargo, el 18 de octubre del mismo año tuvo que abandonar estas labores ya que se vio obligado a ceder las llaves del Castillo San Cristóbal al capitán de artillería del ejército de Estados Unidos H. A. Reed.
Cubierta del libro Crónica de la Guerra Hispano Americana

Cubierta del libro 'Crónica de la Guerra Hispano Americana'

El 10 de mayo de 1898, Rivero pasa a la Historia al realizar el primer disparo de la Guerra Hispano-Americana en Puerto Rico, contra el crucero auxiliar Yale de la US Navy, al mando del capitán N. C. Wise, barco que tenía bloqueado el puerto de San Juan a la espera de la escuadra de Cervera. El Yale no llevaba izada bandera alguna. Rivero avisó al general Macías, pidiendo su venia para comenzar el ataque. Como el Yale no mostraba sus colores, el general Macías y su jefe de Estado Mayor, coronel Camó, vacilaron mucho tiempo, temiendo habérselas con un buque inglés, en cuyo caso podía surgir un nuevo conflicto internacional. A las doce del mediodía, Rivero recibe la orden para hacer fuego. Pero el Yale había advertido cómo se elevaban las bocas de los cañones y se puso fuera del alcance de las baterías españolas. Rivero avisó que el buque estaba fuera de tiro, pero le confirmaron que realizase el disparo para que mostrara su bandera. El tiro quedó corto y el proyectil rebotó en el mar. Desde el crucero Yale interpretaron que habían disparado dos veces. Acusaron a Rivero por esa descarga de provocar el bombardeo yanqui llevado a cabo el 12 de mayo.
Rivero destacó en la defensa de San Juan, obteniendo la Cruz de la Orden del Mérito Militar, entre otras condecoraciones. Después del 15 de octubre se vio obligado a entregar Puerto Rico a Estados Unidos. Tras estas actuaciones, el gobierno autonómico le pidió que formara y mandara la primera policía de Puerto Rico. Solo aceptó ocuparse de su formación. Mientras se encargaba de este proyecto el gobierno autonómico fue disuelto y abandonó la formación de la policía puertorriqueña. El ejército español le entregó oficialmente la baja el 21 de abril de 1899, tras ofrecerle sin éxito volver a España para seguir su carrera.
Más tarde, Rivero fundó la fábrica Polo Norte para elaborar y envasar gaseosas, sodas y sifones. Se le atribuye también la creación de la Kola Champagne. En 1921 volvió al periodismo publicando artículos en El Imparcial, El Mundo y La Correspondencia de Puerto Rico. Rivero se unió a los escritores puertorriqueños que lucharon por conservar la cultura criolla y la lengua española en Puerto Rico, rechazando la norteamericanización cultural del país.
Polo Norte

Fábrica Polo Norte, en San Juan

En 1922 publicó el libro Crónica de la Guerra Hispano Americana en Puerto Rico, quizás la obra más completa sobre el conflicto. En el año 1925 encarga y sufraga la construcción la Ermita Nuestra Señora de Lourdes, La Gruta y las 14 estaciones del Viacrucis, en sus terrenos de Trujillo Alto, realizadas por el escultor italiano Enrico Arrighini. El 25 de marzo de ese mismo año Rivero y su esposa donan la ermita al Seminario Conciliar de San Juan. Dos años después, creó la Legión Hispano Americana de Veteranos de la Guerra, para honrar a los caídos.
El capitán Ángel Rivero Méndez se pegó un tiro, en su casa de Trujillo Alto, el 23 de febrero de 1930. En su lápida solo está escrito Ángel y Manuela.
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