01 de diciembre de 2022

El antiguo barrio del Metropolitano, el «Hollywood español»

El antiguo barrio del Metropolitano, el «Hollywood español»

El antiguo barrio del Metropolitano, el «Hollywood español»

Más de un siglo de historia contempla al barrio del Metropolitano, lugar emblemático de la capital cuyas calles tienen muchas cosas que contar

Los Otamendi, dos ingenieros y dos arquitectos, grandes visionarios de por dónde iría el progreso y desarrollo de Madrid, fueron impulsores de la creación del Metro de Madrid, la urbanización de la avenida de Reina Victoria y Cuatro Caminos, varios edificios modernos de la Gran Vía o de alguno tan emblemático como el edificio de Correos, junto al insigne Antonio Palacios. Entre sus proyectos decidieron parcelar y urbanizar una finca familiar situada en lo que en aquel momento eran las estribaciones de Madrid, al final de la actual calle de Reina Victoria. A finales de la década de los años 20' empezaron a construirse allí hoteles (viviendas unifamiliares) con jardín. Iban a crear una colonia que permitiría gozar del aire puro de la sierra y del suministro de agua del Lozoya, dos elementos muy apreciados por los madrileños aún azotados por enfermedades endémicas como la tuberculosis o el cólera, y que además tendrían el incentivo añadido de la exención del pago de la contribución, el impuesto que hoy conocemos como IBI, durante veinte años.
Los terrenos del barrio se fueron poco a poco poblando de chalets pertenecientes a familias de cierta posición social entre las que se encontraban empresarios como el dueño de la fábrica de los jabones Gal o el de la patente del Ceregumil; altos funcionarios del Estado como diplomáticos, notarios, agentes de cambio y bolsa; profesionales liberales como médicos o abogados; catedráticos del mundo universitario y personajes del mundo artístico como actrices, empresarios de teatro, un director de cine, un escultor o un torero.
Los hermanos Otamendi

Los hermanos Otamendi

La fama actual del barrio le viene por vivir en la colonia Vicente Aleixandre, Premio Nobel de literatura de 1977 (además de académico de la Real Academia Española y Premio Nacional de Literatura en 1934 y Premio de la Crítica en 1963 y 1969). Una parada de metro honra su memoria.
Si bien Aleixandre es el personaje más ilustre que vivió en el barrio del Metropolitano, antes de la Guerra Civil residió el empresario de teatro Gregorio Martínez Sierra y Catalina Bárcena, actriz de teatro y primera diva española en cruzar el charco para rodar siete películas en el Hollywood de los años 30´.

Por sus calles pasaron las grandes personalidades de la época; artistas, notarios, médicos, diplomáticos e incluso miembros de la realeza

A pocos metros de su casa tenía su domicilio Aurora Mañanós Jauffret «La Goya», junto con su esposo y crítico de teatro Tomás Borrás. La Goya, lanzó el cuplé como género de excelencia teatral, interpretando temas tan conocidos como «Ven y ven…», «Tápame» o «Balancé». Además de empresaria teatral, fue una emprendedora que comercializó productos como abanicos, perfumes, licores, cafés y hasta automóviles bajo la marca , amasando una gran fortuna.
A pocos números de la anterior tenía su hotelito Carmen Ruiz de Moragas, actriz de teatro de gran talento, pero más conocida por el público por haber sido la amante del rey Alfonso XIII con quien tuvo dos hijos. Falleció siendo aún muy joven, poco antes del estallido de la Guerra Civil española.
Actriz

Carmen Ruiz de Moragas

Siguiendo con el mundo artístico, aquí vivieron el escritor y director de cine Edgar Neville y la actriz Conchita Montes. La Montes, una mujer de gran inteligencia y formación, le hubiese gustado ser diplomático, una aspiración se vio truncada al negare el acceso a las mujeres a la Carrera Diplomática durante el régimen franquista. Conchita, era además la autora del , un pasatiempo semanal que se publicaba en el diario La Codorniz. Casada con Edgar Neville se convirtió en actriz. Esta pareja también viajó y residió en el Hollywood de los años 30, donde trataron con actores como Chaplin o Douglas Fairbanks.
Conchita

Conchita Montes

En el que ya se conocía por el Hollywood español vivió el escultor asturiano Sebastián Miranda. Un artista cuya residencia fue diseñada por el famoso arquitecto Secundino Zuazo, casa que aún podemos admirar en el barrio. La fama del escultor le viene dada, además de por su trayectoria artística, por formar parte de los círculos de intelectuales y artistas madrileños, colaborar con el diario ABC, participar en programas de televisión y participar en acontecimientos culturales diversos.
A escasos metros, y cruzando tan solo una calle, se sitúa otra vivienda obra de Secundino Zuazo, la del torero Domingo Ortega. Gran amigo de Miranda, coincidían en tertulias literarias y taurinas. El maestro Ortega además de su arte como matador, desarrolló una faceta intelectual que le llevó a escribir y pronunciar conferencias sobre el arte del toreo clásico en el Ateneo y en asociaciones culturales taurinas.

Inicio de la Guerra Civil

Pero el listado de personajes famosos no es la única fuente de interesante de esta zona. Aquí se produjeron cruentos combates durante toda la Guerra Civil española. El Ejército Nacional tomó el edificio del hospital Clínico, al inicio de la guerra, lo que provocó sangrientos combates. El bando republicano desalojó la colonia, ocupó sus calles y a lo largo de los tres años de guerra se combatió en sus trincheras, hasta abril de 1939. Buenaventura Durruti, el famoso sindicalista anarquista murió accidentalmente en la calle Viña, una de las calles del barrio, durante una visita a sus hombres que combatían en la zona.
Combatientes durante la Guerra Civil

Combatientes durante la Guerra Civil

A partir del fin de la Guerra Civil, el barrio acogió las viviendas de dos espías alemanes, Johannes Berndhart y Walter Mosig, ambos eran directivos de la empresa SOFINDUS (Sociedad Financiera Industrial), un conglomerado industrial diseñado para la captación de materias primas para el III Reich.

Estadio Metropolitano

El barrio tuvo su nombre por el estadio Metropolitano situado en sus calles. Aquí se construyó este estadio a imagen del de Wembley de Londres. Aprovechando un accidente geográfico natural en forma de anfiteatro, este magnífico espacio albergó distintos eventos deportivos antes de convertirse de forma exclusiva en el campo del Atlético de Madrid, condición que mantuvo hasta 1966, cuando el club se trasladó al estadio del Manzanares.
Estadio Metropolitano

Estadio Metropolitano

Pero fuera del ámbito glamuroso y de la relevancia social, el barrio también fue el hogar de muchas familias que llevaban una vida anónima como los dueños de la entonces famosa juguetería Medel, la mejor del momento, situada en la Gran Vía 5, o el sastre de Franco, que le daba la vuelta a las guerreras de los uniformes militares del Caudillo cuando estaban un poco rozadas.
Hoy apenas queda algún recuerdo de aquel pasado. La estación de metro Metropolitano ha cambiado de nombre por causa de la apertura del nuevo estadio del Atlético de Madrid. Desde hace poco se llama Vicente Aleixandre.
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