06 de febrero de 2023

Ruinas arqueológicas de Mohenjo-Daro

Ruinas arqueológicas de Mohenjo-DaroWikimedia Commons

Así era Mohenjo-Daro, la ciudad perdida en Pakistán que llegó a albergar hasta 35.000 personas

La ciudad fue descubierta en 1920 por John Marshall en lo que fue la primera muestra de una cultura prehistórica en el valle del Indo

Mohenjo-Daro es uno de los grandes misterios de la arqueología. Situado en el moderno Pakistán, la ciudad de Mohenjo-Daro estuvo habitada durante el III milenio a.C. y fue uno de los grandes asentamientos de la época, junto con los del creciente fértil (Sumeria y Egipto), y la igualmente desafiante que Göbekli Tepe. Se sospecha incluso que los sumerios pudieron haber llegado a Mesopotamia desde Mohenjo-Daro. La ciudad fue descubierta en 1920 por John Marshall en lo que fue la primera muestra de una cultura prehistórica en el valle del Indo, que junto con los restos de Harappa constituye la mejor fuente de conocimiento de esta cultura antigua que desde 1980 es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Mohenjo-Daro es un misterio del mundo y de la historia antigua

Esta cultura prehistórica se desarrolló en el moderno Pakistán, India, sur de Afganistán, oriente de Irán y a lo largo de la costa del mar Arábigo desde el año 3000 hasta el 1900 a.C. Durante esta etapa la ciudad de Mohenjo-Daro fue el culmen de esta cultura que llegó incluso a comerciar con Mesopotamia y Egipto. La ciudad fue dividida en una ciudadela construida sobre un montículo artificial. Esta ciudadela contaba con tres construcciones fácilmente identificables: el granero, la casa de los sacerdotes y el gran baño.
  • Granero: medía 50 metros por 27, construido en madera y cuya función era acumular los excedentes de grano.
  • Gran baño: es un tanque rectangular que mide unos 12 metros de largo por 7 m. de ancho y 2,4 m. de profundidad. El agua provendría de un pozo con estructura concéntrica, esta agua pasaría por una galería arqueada que permitiría un correcto flujo de agua.
  • Casa de los sacerdotes: de aproximadamente 70 metros de largo por 24 m. de ancho y se sabe que ha sido muchas veces reformada para mejorarla. Se cree que es una construcción que albergó a alguna institución religiosa, a sacerdotes o a algún rey-sacerdote.
Reconstrucción imaginaria de la ciudad

Reconstrucción imaginaria de la ciudadWikimedia Commons

Ciudad baja

La ciudad de Mohenjo-Daro se destaca porque en ella no había grandes desigualdades sociales. Las casas, que eran construidas con ladrillos de adobe, medían entre 200 metros cuadrados, las de la clase «alta». La clase media disfrutaba de casas de unos 100-150 metros cuadrados y no existía la clase baja. Las calles estaban alcantarilladas, en lo que puede ser una de las primeras obras de ingeniería para el deshecho de residuos de los que se tiene constancia.
La calle principal recorría la ciudad en un eje norte-sur y estaba pavimentada, medía 9,5 metros de ancho. Su pavimento era de argamasa, mortero y trozos de ladrillo, cosa que no es común en las demás calles, por lo que se especula que probablemente transitaran carros (aunque no deja de ser una suposición). En esta parte de la ciudad de Mohenjo-Daro se ha encontrado una gran cantidad de talleres de alfarería, tintoreros, herreros, carpinteros y telares, entre otras industrias. Por lo que se sabe que tenían un sistema económico que permitía el comercio y que respondía hacia una complejidad industrial de manufactura.

El valle del Indo constituyó una civilización propia que nos ha legado restos arqueológicos

Se sabe que la ciudad estaba situada en el margen de un río que fue cambiando su recorrido por lo que se cree que era la vía de abastecimiento de la ciudad y que, una vez perdida, la ciudad fue abandonada deliberadamente.

El origen de la cultura india

Mohenjo-Daro, como todo misterio, ha estado sometida a una serie de análisis que han arrojado teorías de todo tipo para explicar en primer lugar la existencia de una sociedad tan avanzada en un momento donde no debería de haberse desarrollado y, por otro lado, se ha especulado mucho con los motivos del abandono de tamaña ciudad que llegó a albergar hasta 35.000 personas. Hay que entender que el valle del Indo constituyó una civilización propia que nos ha legado restos arqueológicos como sellos donde se pueden ver animales con una serie de caracteres que podrían significar algún tipo de escritura. Al mismo tiempo la imagen del sello de Pashupati, donde algunos intuyen una primera manifestación del que más tarde será Shiva (tres cabezas y posición del loto), de ahí que se crea que el origen de la cultura india se encuentra ahí y que la población realmente estaba aislada ya que genéticamente se han hallado muchas diferencias entre el grupo poblacional del valle y el resto del territorios alrededor.
Efigie de piedra de un rey sacerdote, encontrada en Mohenjo-Daro

Efigie de piedra de un rey sacerdote, encontrada en Mohenjo-DaroWikimedia Commons

La separación entre los pastores de la meseta irania, los posteriores iranios védicos que migrarían hacia esa región y a los que se culpa de la destrucción de esta civilización, y los originarios pobladores del valle del Indo es bastante a nivel genético por lo que constituían dos pueblos diferentes. De hecho siempre se sospechó que los habitantes de esta civilización eran drávidas (la población original de la india), que fueron desplazados por la invasión aria, que se produjo después del colapso de la civilización y que ocupó toda la llanura indogangeática. Una zona rica en pastos y en agricultura.
De ahí la religión védica se fue fusionando con los remanentes de esta civilización previa drávida y, también, los contactos con los habitantes de los bosques del centro-sur de la India fue aumentando la carga sincrética hasta provocar la caída de la cultura védica mediante la transformación de esta civilización en otra nueva; la hindú... donde los dioses védicos serían relegados a un segundo plano (Indra pasaría de ser el padre de los dioses a un jefe de semidioses) y emergerían ya sincréticamente los dioses potenciales que se intuyen en la civilización del valle del Indo aunque eso no significó la ruptura sino una transformación. Para la cultura hindú nacida de las Upanishads y los Puranas los Vedas son sagrados también pero «derogados» mientras que otras religiones como el Jainismo o el Budismo, directamente, lo rechazaron y crearon una nueva concepción.
Maqueta del sello Mohenjo-Daro, 2500-1750 a. C

Maqueta del sello Mohenjo-Daro, 2500-1750 a. C.

Lo llamativo de esto es que las bases reales de la cultura india o, mejor dicho, dhármica, ya estaban configuradas en esta impresionante civilización madre de la India.
El caso es que Mohenjo-Daro es uno de los misterios de la arqueología y la historia antigua. Nunca se sabrá a ciencia cierta quién habitaba ahí ya que sólo podemos leer parcialmente algunos restos, su escritura no ha sido descifrada y falta mucha información o qué relación había entre ellos y los sumerios, de los que se ha especulado mucho. Como Çatal Hüyük, Gobekli Tepe o Nevali Çori, Mohenjo-Daro es un misterio del mundo y de la antigüedad humana.
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