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21 de mayo de 2024

El regicidio de Lisboa

El regicidio de Lisboa

Dinastías y poder

Los Braganza: ¿y si volviese la Monarquía a Portugal?

La tragedia se consumó el 1 de febrero de 1908 cuando unos pistoleros vinculados a grupos anarquistas y republicanos dispararon sobre el Monarca y la Familia Real

Los Braganza son la dinastía que reinó en Portugal hasta la abolición de la monarquía en 1913. Vino después la República, el Estado Novo y la «revolución de los claveles» con la que volvió a establecerse un régimen democrático. Aunque fuera del organigrama político, los descendientes de los Braganza han mantenido un papel de servicio al país a través de diferentes fundaciones que desempeñan una extraoficial labor diplomática. Don Duarte es el continuador del legado de esta familia que a lo largo del siglo XIX sufrió guerras civiles, epidemias de cóleras, atentados anarquistas y revoluciones, hasta terminar por liquidar en Portugal la posibilidad de una monarquía.
Desde que María II lograba la victoria en la guerra civil (1828-1834) que la enfrentó a los partidarios absolutistas de su tío don Miguel, la rama «liberal» de los Braganza se consolidó en el trono portugués. Atrás dejaban el Imperio brasileño en el que se habían refugiado en marzo de 1808 para burlar las intenciones usurpadoras de Napoleón. Doña María, apodada «la buena madre», se casó primero con Eugenio Beauharnais, nieto de Josefina, quien fuese Emperatriz de los franceses, aunque la muerte prematura del joven la llevó en 1836 a unas segundas nupcias ahora con Fernando de Sajonia-Coburgo, príncipe de una de las dinastías más prominentes de la época. Sajonia-Coburgo era el príncipe Alberto, (esposo de la Reina Victoria de Inglaterra) y el propio Rey de Bélgica.

Al no tener hijos, la Corona pasaba a su hermano Luis, hombre de ciencia y muy mal político

El fallecimiento de María a causa de un parto en 1853 provocó el inicio de la regencia de su viudo y el comienzo del reinado de su hijo Pedro V. Pero una epidemia de cólera –una de las causas más mortíferas en aquella década– terminó con su vida en 1861. Al no tener hijos, la corona pasaba a su hermano Luis, hombre de ciencia y muy mal político.
Luis I era culto, aficionado a la oceanografía y con nulas ambiciones de poder. Estaba casado con la piadosa María Pía de Saboya, hermana de quien un día fue Amadeo I, Rey de España. Por ese motivo serán ellos los que acojan el primer exilio del repudiado italiano. El suyo fue un reinado marcado por la pérdida de peso lusitano en el marco internacional, así como de progresivo distanciamiento de sus antaño aliados británicos. Sin embargo, en lo social, Portugal se convertía en uno de los primeros estados que abolía la pena de muerte y la esclavitud.
A la muerte de Luis I en 1889 le sucedió su primogénito Carlos, inexpresivo, libertino y muy alejado de la empobrecida sociedad portuguesa. Su matrimonio con Amelia de Orleans, nieta de la infanta española Luisa Fernanda, reavivaba los lazos dinásticos con los Borbones que, pese a viejas rencillas del pasado, siempre habían resultado estrechos. Las visitas de la Reina Amelia al palacio familiar en Sanlúcar de Barrameda fueron frecuentísimas. Pero Portugal vivía días de crisis y mucha inestabilidad interna. Motines callejeros y atentados dinamiteros eran la tónica diaria que evidenciaba la insurrección armada que se preparaba en la sombra.
La tragedia se consumó el 1 de febrero de 1908 cuando unos pistoleros vinculados a grupos anarquistas y republicanos –nunca han quedado muy claros los nexos ideológicos con las organizaciones terroristas- dispararon sobre el Monarca y la Familia Real. Los reyes acababan de desembarcar en la Plaza del Comercio y se dirigían en carruaje hacia su residencia. El Rey Carlos y su hijo y heredero, Luis Felipe, murieron en el acto. La situación se tornó todavía más crítica puesto que heredaba el trono un joven e inexperto Manuel II, el spare de los Braganza. Tenía pocas posibilidades de éxito: para nadie era un secreto que la Revolución llegaba a pasos de gigante. En 1910 una Revolución terminaba con la monarquía en Portugal y los Braganza partían al exilio. Manuel II moría sin hijos en Inglaterra en 1932.

La situación se tornó todavía más crítica puesto que heredaba el trono un joven e inexperto Manuel II, el spare de los Braganza

La República en Portugal resultó inestable y el posterior «Estado Novo» de Oliveira Salazar se prolongó hasta la «revolución de los claveles» de 1974. Después se estableció un modelo democrático en el que la opción monárquica parecía una posibilidad minoritaria.
Duarte Pio, Duque de Braganza e Isabel

Duarte Pio, Duque de Braganza e IsabelPool by Didier Lebrun / Photo News

Los Braganza no tenían sucesor directo por lo que –superada la polémica reavivada entre los descendientes «miguelistas» y parientes cercanos de Manuel II– la figura de Duarte de Braganza conseguía consensuar los intereses legitimistas. Nacido en Berna en 1945, se estableció con sus padres en Lisboa en 1952. Fue piloto de helicópteros en la Fuerza Aérea Portuguesa –sirvió en la entonces Provincia Portuguesa de Ultramar de Angola en la lucha contra el terrorismo– y desde hace décadas trabaja en la Fundación Don Manuel II, en memoria del último Rey de Portugal, con labores diplomáticas en países africanos y asiáticos con pasado colonial vinculado a Portugal como Angola o Timor Oriental. Su labor, desde su identidad católica y marcadamente tradicional en valores familiares, lo ha convertido en una de las personalidades más respetadas del país.
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