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27 de febrero de 2024

Fotografía, Sonia Delaunay con sus diseños simultáneos, 1920

Fotografía, Sonia Delaunay con sus diseños simultáneos, 1920

Historia del arte

Sonia Delaunay: el «hada generosa» que inspiró a la vanguardia española

La estancia de la pintora en Madrid entre 1917 y 1921 supuso un antes y un después para el arte español. Las reuniones en su casa de la calle Conde de Aranda fueron el origen del ultraísmo, un movimiento de vanguardia polifacético con origen y fin en España

Sonia Delaunay destacó por la genialidad de su primer «objeto simultáneo», nombre acuñado para describir aquellas piezas donde por primera vez una teoría pictórica se hacía presente en las artes aplicadas. Realizado en 1913 era un libro desplegable que contenía el poema de su amigo Blaise Cendrars, La prosa del Transiberiano y de la pequeña Juana de Francia, y estaba profusamente ilustrado, de forma que las palabras aparecían junto a su traducción visual. La repercusión de este ejemplar es descrita por el crítico de arte Juan Manuel Bonet: «Los nuevos poetas españoles lo contemplaban como un talismán, aunque ningún artefacto español le será comparable».
El encuentro entre el arte de Sonia Delaunay y la modernidad en España tuvo consecuencias plásticas y literarias. Mientras desarrollaba su teoría artística ejerció como anfitriona de las nuevas ideas congregadas en Madrid cuando en Europa se libraba la Gran Guerra. En agradecimiento importantes literatos inventaron palabras para ella.

Sonia en el ambiente madrileño de 1917

La segunda estancia de la artista en la capital española fue el comienzo de una nueva etapa en su vida. La coincidencia de esta fecha, el año 1917, no es casual. Sonia y su marido, Robert Delaunay, empezaron a colaborar con Serguéi Pávlovich Diáguilev, director de la compañía de Ballets Rusos, por la pérdida de la financiación procedente de su familia de San Petersburgo tras la Revolución rusa. Con intención de fomentar nuevas colaboraciones, abrieron las puertas de su casa a los personajes más relevantes de la época. Sonia mostró el libro a sus invitados cuando concebían los detalles para el paso desde el modernismo a la vanguardia en la poesía española. Vicente Huidobro, Guillermo de Torre y Rafael Cansinos-Assens, congregados en este espacio, se vieron influidos por sus ideas y mostraron su admiración en los lugares principales de difusión de su nuevo movimiento de vanguardia: el ultraísmo.
La teoría de Sonia y Robert fue difundida por el teórico Guillaume Apollinaire como orfismo, un nuevo tipo de cubismo que exploraba las cualidades expresivas del color. Traducían la luz percibida en el ambiente en bloques de colores puros y complementarios. Sonia escribió al respecto en su autobiografía que ha sido traducida al español recientemente por Maite Menéndez Baiges, Carmen Cortés Zaborras y Alexandra Boiteaux. «Afrontamos el origen de la luz, el sol, la luna, el prisma de los colores, algo que parecía realmente una bomba en la historia de la pintura». «He continuado la obra de (Robert) Delaunay, pues estaba al tanto de las investigaciones que hicimos juntos, y he comprendido que el color tiene vida propia, que se ve alterada por la influencia de los otros colores cuando actúan sobre él».
Las hijas de los marqueses de Urquijo con los diseños de Sonia Delaunay, 1920

Las hijas de los marqueses de Urquijo con los diseños de Sonia Delaunay, 1920

El ultraísmo, vanguardia iniciada por Guillermo de Torre y Rafael Cansinos-Assens, tuvo aplicación poética y pictórica pero su apariencia, inspirada en el cubismo con apellido Delaunay y en el expresionismo alemán, fue diversa. El movimiento se desarrolló en torno a distintas revistas publicadas entre 1918 y 1922 en las que escritores y artistas daban a conocer sus trabajos. Su baja consideración se debe a la damnatio memoriae que algunos de sus miembros llevaron a cabo cuando se integraron en corrientes posteriores, como Gerardo Diego cuando se incorporó a la generación del 27.

Alabanzas a la artista total

El baile de color de Sonia, saltó del lienzo al libro, a las paredes del Teatro Benavente, a los trajes de los ballets de Diáguilev, a la decoración de selectas casas y también a la ropa de las jóvenes aristócratas y adineradas burguesas de la capital. Llevada por el instinto realizó su rebelión artística, concebida como un «arte total». Persiguió la finalidad de que el arte invadiera todos los ámbitos de la vida. Esta creatividad fue alabada por muchos de los intelectuales que la conocieron.
Para hacer un recorrido por la atención que Sonia Delaunay recibió por parte de los ultraístas vamos a recoger algunas citas que destacan en cuanto a su originalidad.
Ilustración ultraísta de Norah Borges, El ángel del violonchelo, 1920.

Ilustración ultraísta de Norah Borges, El ángel del violonchelo, 1920.

Rafael Cansinos-Assens le dedicó varias líneas en su novela ultraísta, El Movimiento VP, publicada en 1921, bajo el apodo de Sofinka Modernuska. «¡Oh, Sofinka mía!, tienes intuiciones verdaderamente geniales. Y en tanto pareces negar el arte divino, yo vislumbro en tus palabras el arte de una nueva estética».
Guillermo de Torre publicó un artículo en la revista Alfar en 1923 donde mostraba que esta artista era un modelo de la vanguardia, porque había liberado al color de los barrotes del cuadro. «¿Quién ha sido el Hada generosa que con las solas llaves de sus manos ha abierto la prisión, dejando que se desparramen los colores en nuestras casas y en nuestro indumento, como una bandada de niños o de pájaros? Sonia Delaunay-Terk».
Podemos terminar con el poema que Isaac del Vando Villar le dedicó en la revista ultraísta Grecia en 1920, titulado Sonia Delaunay: «El aeroplano en su pico te traerá / la banda del arcoíris, / y la inmaculada rosa de los vientos. / Tu ánfora se resume al calor de nuestras miradas. / De las yemas de tus dedos brotaban surtidores de luces, / rompecabezas, carnavales y kermesses. / La serpentina verde de tu cigarrillo / pendía de la lámpara simultaneísta / como una serpiente de cascabel. / Tus palabras de plumas de colores / para mi almohada de recuerdos. / En los espejos de tu cara, / el arte nuevo nos sonríe. / En la cúpula de tu sombrero / se posarán los aeroplanos domesticados.»
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