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24 de abril de 2024

La Cámara de Ámbar en el Palacio de Catalina. Placa autocroma de 1917, una de las pocas fotos en color que existen

La Cámara de Ámbar en el Palacio de Catalina. Placa autocroma de 1917, una de las pocas fotos en color que existen

«Cazadores de tesoros» polacos hallan pistas que llevarían a la mítica Sala de Ámbar, robada por los nazis

Según la información facilitada a la prensa por Plebańczyk, se han hallado tramos de vías, ruedas de vagoneta y restos de un sistema de transporte que podría conducir al tesoro

Han pasado siete décadas desde su desaparición, pero el paradero de la Sala o Cámara Ámbar, considerada la «octava maravilla del mundo», no dejan de ser un gran misterio. Pertenecía al palacio de Catalina, en la villa de los Zares, cerca de San Petersburgo (Rusia). Sus paredes estaban recubiertas por paneles de oro y piedras preciosas y cuyo valor sería de cientos de millones de euros.
Sin embargo, esta valiosa cámara desapareció tras los bombardeos de los aliados al final de la Segunda Guerra Mundial. Una de las últimas hipótesis la sitúan en un tren sepultado, en un búnker en Polonia o en un castillo checo. Ahora, según ha informado un equipo de «cazatesoros» polacos, estamos más cerca de encontrar su paradero.
Fotografía coloreada a mano de la Sala de Ámbar original, 1931 Vista en diapositiva de linterna tintada, hacia 1931. El arquitecto Bartolommeo Rastrelli reconstruyó el palacio (construido originalmente en 1718-1724) en 1752-1756.

Fotografía coloreada a mano de la Sala de Ámbar original, 1931

Los nazis desmantelaron la sala

El pasado lunes sacaron a la luz restos de raíles y vagonetsa en Mamerki (norte de Polonia), un enclave donde los nazis instalaron su cuartel general durante la guerra mundial y donde se cree que podría ocultarse la mítica «sala de ámbar». El equipo dirigido por Bartosz Plebańczyk difundió los detalles de su hallazgo tras ser inspeccionado por un equipo de historiadores y guardias forestales.
Según la información facilitada a la prensa por Plebańczyk, se han hallado tramos de vías, ruedas de vagoneta y restos de un sistema de transporte sobre raíles cuyas funciones aún se desconocen y que, según detalló, «fue abandonado y enterrado por los constructores». Su descubrimiento ha hecho cuestionarse a este equipo de investigadores el porqué de su construcción y «¿por qué se molestaron en cubrirlos con una capa de metro y medio de tierra?», expresó el investigador a la prensa.
Plebańczyk alcanzó cierta notoriedad en los últimos años al asegurar que estaba a punto de encontrar la llamada «cámara de ámbar». Este hallazgo junto a otro de varias piezas de porcelana, y de lujosos objetos personales que pudieron pertenecer a los residentes o proceder de la mítica «cámara de ámbar» le hacen pensar que su teoría de que los nazis la desmantelaron y la transportaron a este enclave del noreste polaco podría ser cierta.
Tanto en la Sala del Ámbar original como en la reconstruida se gastaron enormes sumas de dinero.

Tanto en la Sala del Ámbar original como en la reconstruida se gastaron enormes sumas de dinero.

¿Cómo desapareció?

En el transcurso de la contienda mundial, los conservadores soviéticos responsables de la retirada de los tesoros artísticos de la antigua San Petersburgo intentaron desmontar y retirar la Sala de Ámbar. Pero el ámbar se había secado y vuelto quebradizo: era imposible mover la sala sin destrozar el ámbar. Esto hizo considerar a los expertos ocultar la habitación utilizando papel pintado para intentar engañar a los nazis si éstos llegaban a tomar la ciudad.
Sin embargo, cuando llegaron los alemanes, el truco no funcionó y rápidamente soldados del Grupo de Ejércitos Norte del Tercer Reich desmontaron la cámara en 36 horas bajo la supervisión de expertos. El 14 de octubre de 1941, la estancia fue trasladada a Königsberg (actual Kaliningrado) para su reconstrucción y exhibición en el castillo de la ciudad.
Castillo de Königsberg en 1925

Castillo de Königsberg en 1925

La guerra cambio de rumbo y en agosto de 1944, Königsberg fue duramente bombardeada por la RAF británica y un año después volvió a sufrir más daños por parte de la artillería rusa, que finalmente ocuparía la ciudad en abril de 1945. Viendo que la derrota estaba cerca, Hitler ordenó trasladar las posesiones saqueadas y almacenadas en esa ciudad.
Algunos testigos dijeron haber visto la famosa sala a bordo del Wilhelm Gustloff, un barco que fue torpedeado y hundido por un submarino soviético en 1945. Años más tarde, en 1988, una expedición soviética llevó a cabo una búsqueda exhaustiva del tesoro basándose, supuestamente, en testimonios de antiguos prisioneros de guerra nazi, pero no se obtuvo nada. En 1997, apareció en Alemania un mosaico de piedra italiana que formaba parte de un conjunto de cuatro piedras que habían decorado la Sala de Ámbar, en posesión de la familia de un soldado que afirmó haber ayudado a empaquetar la Cámara de Ámbar.
Un año después dos equipos, uno alemán y otro lituano, anunciaron que habían localizado la sala, pero ninguno de los lugares propuestos resultaron albergar la sala. En 2004, tras una larga investigación de dos periodistas británicos, se concluyó que lo más probable es que la estancia hubiera quedado destruida cuando estuvo en el castillo de Königsberg cuando este fue bombardeado.

La ciudadela de Mamerki

El empeño de Plebańczyk en encontrar los restos de la que se llamó «una de las maravillas del mundo» nació al enterarse de la expedición soviética de 1988. El complejo de Mamerki fue construido entre 1940 y 1944 y en sus más de 230 edificios albergó el Cuartel General de las Fuerzas Terrestres alemanas durante la Segunda Guerra Mundial. La ciudadela, donde estaban basados 40 generales nazis y más de 1.500 soldados, la conformaban varios búnkeres, posiciones de defensa, una oficina de correos, establos e incluso un cine, un hospital, una sauna y un casino.
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