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24 de mayo de 2024

Una caricatura del Barón Munchausen pintado por Gustav Dore

Una caricatura del Barón Munchausen pintado por Gustav Dore

Picotazos de historia

El verdadero barón de Münchhausen

Viendo que su carrera militar estaba bloqueada y sin posibilidad de arreglo, regresó a su población natal de Bodenwerder donde potenció su ocupación favorita, la caza, y su gran talento era narrar historias

Los Münchhausen son una familia noble alemana de la zona de Sajonia. El escudo de armas de este linaje nos muestra a un monje cisterciense con escapulario llevando un morral y un cayado. En función del color del hábito en el escudo de armas y de los lambrequines (ornamento del casco del escudo de armas) del mismo (predominio del negro sobre el blanco y viceversa) la familia se divide en dos ramas: la blanca y la negra.
Hieronymus Carl Friedrich freiherr (barón) von Münchhausen (1720 – 1797) fue un destacado representante de la rama negra de la familia. Hijo del teniente coronel Georg Otto, quedó huérfano a los cuatro años de edad. A los trece fue enviado a servir en la corte de Braunschweig en el ducado de Wolfenbüttel donde ejerció las funciones de paje del duque Antonio, destinado a casarse con la Gran Duquesa Anna Leopoldowna, sobrina de la Emperatriz Ana de Rusia y heredera de este imperio.
Retrato del Barón de Münchhausen

Retrato del Barón de Münchhausen

En 1737 Münchhausen acompañó a su señorito a Rusia e, ingresando en el ejército de este país, participó en la guerra turco ruso austriaca de 1736-9. La historia de su célebre «paseo sobre la bala de cañón» se debió fraguar durante el sitio de la ciudad de Ochakov, a lo largo de esta campaña. Ascendido a alférez fue destinado a Riga combatiendo en la guerra ruso sueca de 1741-3. En 1740 ya tiene el empleo de teniente.
El futuro parecía abrirse para mostrar una brillante carrera al joven alemán y, culmen de las alegrías, su patrón, el duque Antonio, había dejado embarazada a su esposa y tuvo un hijo. La zarina, ese mismo y frenético año de 1740, declaró al niño su heredero y falleció por lo que el niño de pocos mese fue proclamado Iván IV. Trece meses después de la proclamación la Princesa Isabel, hija de Pedro I el Grande de Rusia, da un golpe de Estado. Se proclama zarina y autócrata de todas las 'Rusias' y mete al niño Iván y a toda su familia en una fortaleza en Riga. Como pueden imaginar la brillante carrera de Münchhausen acaba de irse a la porra.
Munchausen monta la bala de cañón, según la imagen de August von Wille

Munchausen monta la bala de cañón, según la imagen de August von Wille

Destinado en Riga, pero vigilado para que no intervenga en favor de los prisioneros, pasa la vida en monótona rutina. Invitado por su amigo Georg Gustav von Dunten a pasar una temporada en su casa, Münchhausen descubrirá su capacidad para la narración. Un don que subyuga a sus oyentes y que enamorará a la hermana de su amigo. Münchhausen se casará con la bella Jacobine von Dunte.

Enloqueció de amor

Viendo que su carrera estaba bloqueada y sin posibilidad de arreglo debido a su proximidad con el desdichado Antonio de Brunswick-Wolfenbüttel, decidió solicitar la licencia del ejército, lo que se le concedió en 1750. Regresó a su población natal de Bodenwerder donde heredó el castillo y las tierras de la familia y llevó una vida tranquila. Su ocupación favorita era la caza y su gran talento era narrar historias. Su fama como narrador se extendió por la zona y empezaron a llegar gentes de lugares cada vez más lejanos buscando escuchar las maravillosas historias que contaba el barón.
En 1790 falleció Jacobine. No habían tenido hijos y su ausencia dejó un profundo vacío que le llevó a perder el seso. Entiéndanme, el barón perdió la cabeza de la manera en que los hombres solemos hacerlo cuando enviudamos a edad madura: volviéndonos tontos con una jovencita. La susodicha era la preciosa Bernhardine Brusig von Brunn de diecisiete primaveras y con quien, a los setenta y tres años de edad, contrajo matrimonio en 1794. Como se pueden imaginar el matrimonio resultó un desastre. La joven esposa se negó a cumplir con sus deberes con un carcamal, abandonó el hogar familiar y públicamente se amancebó con un joven comerciante holandés, mucho más de su agrado. El escándalo fue morrocotudo y el divorcio le costaría a Münchhausen buena parte de su patrimonio.
El pobre barón no tuvo tregua. Al largo –y caro– proceso de divorcio le siguió la publicación de sus aventuras por Rudolf Erich Raspe. Münchhausen empezó a ser conocido como el barón de la Mentira –en España la editorial Calleja lo publicó como el Barón de la Castaña por ser el nombre original impronunciable para la mayoría de los españoles– algo que hizo sufrir mucho al anciano al que apenas solo quedaba su dignidad y por ello era dolorosamente consciente del ridículo.
El pobre barón falleció el 22 de febrero de 1797 en su ciudad natal de Bodenwerder, en el castillo de la familia pero no como propietario del mismo. Poco podía imaginar que sus cuentos alcanzarían fama inmortal. Que de él se harían estatuas, películas para el cine y la televisión, obras de teatro, cómics, figuras de porcelana, etc. El anciano barón que falleció pensando estar hundido en el ridículo es una figura querida y tratada con afecto y su fama, duradera.
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