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20 de junio de 2024

Niños trabajadores en una mina de carbón, fotografía de Lewis Hine (1911)

Niños trabajadores en una mina de carbón, fotografía de Lewis Hine (1911)

Cuando la educación se impuso al trabajo: España y Francia pioneras en la regulación del trabajo infantil

Había una cierta sensibilidad con respecto al tema de la explotación infantil. La sociedad empezó a plantearse los graves prejuicios que ocasionaba el trabajo infantil

Hasta 1874 no existía en Francia una regulación con respecto al trabajo infantil. Este quedó regulado el 19 de mayo de ese año al aprobarse la Ley sobre el trabajo infantil, las niñas menores de edad en la industria. Con anterioridad, como veremos a continuación, España fue pionera al aprobar, el 24 de julio de 1873 una ley en la cual se establecieron las condiciones de trabajo en las fábricas, talleres y minas.

Con anterioridad a la francesa y a la española, en el 1841, se aprobó la Ley Guizot, por la cual se prohibía que trabajaran los menores de 8 años. A pesar de las restricciones solo una parte mínima de niños tuvieron prohibido trabajar. La inmensa mayoría continuó haciéndolo en fábricas y talleres con más de 200 trabajadores. El motivo es que no se elaboró un reglamento y tampoco se dispusieron sanciones para aquellos que incumplieran la ley. Con lo cual, a pesar de la ley todo siguió igual que antes.

El caso de Francia

Cuando se aprobó la ley de 1874 Francia vivía en su Tercera República, siendo el presidente el militar monárquico Patrice de Mac-Mahon. Se había vivido un intento de restauración monárquica en la figura del conde de Charmond y durante dos meses, en 1871, gobernó la Comuna de París. Asimismo la Asamblea Nacional estaba discutiendo una nueva constitución. Con lo cual, había una cierta sensibilidad con respecto al tema de la explotación infantil. La sociedad empezó a plantearse los graves prejuicios que ocasionaba el trabajo infantil. Existía una necesidad de proteger a la infancia. Creían, con razón, que debían ir a la escuela para formarse, al ser el futuro de Francia. Pensaban que la educación no solo era un derecho, sino una obligación.

Se estableció que los menores de 16 años y las chicas menores de 21 años no podían trabajar los domingos y festivos

¿En qué consistió la ley del 19 de mayo de 1874? Se estableció que los niños no podían trabajar en fábricas y talleres antes de los 12 años. La jornada laboral no podía superar las 6 horas, con un descanso. Si superaba los 12 años algunas industrias podían tener niños con o sin autorización administrativa, la jornada podía ampliarse a no más de 12 horas. Estos descansaban a la hora de comer. Se prohibió el trabajo nocturno para los jóvenes menores de 16 años. También se estableció que los menores de 16 años y las chicas menores de 21 años no podían trabajar los domingos y festivos. Si no se habían cumplido los 12 años no se podía trabajar en minas subterráneas y en canteras. Eso sí, aunque trabajaran, todos los niños y niñas tenían derecho a la educación.

A parte de todo esto se estableció que las llamadas sustancias peligrosas –explosivos, materias corrosivas, venenosas, gases– quedaban prohibidas para los menores de 16 años. Todas estas disposiciones estarían vigiladas por inspectores del gobierno, estableciéndose multas y sanciones a los propietarios, directores o gerentes de las fábricas. Este fue un primer paso hacia conseguir toda una serie de reglamentos y derechos, tanto a favor de los niños como de los adultos, para que las jornadas laborales se redujeran a las ocho horas diarias.

El caso de España

Como hemos dicho, España aprobó el 24 de julio de 1873 lo que se conoce como Ley Benot, durante la Primera República, siendo su presidente Francisco Pi y Margall. Con anterioridad Prusia había aprobado una en 1853. Inglaterra llevó a cabo varias leyes en 1819, 1833 y 1842. Todas estas leyes giraban en torno a la misma idea. Esto es, que los niños entre 8 a 12 años no podían trabajar y debían educarse. Poco a poco se concienció no solo la sociedad, sino los patronos y las familias, que sus hijos les servía para subsistir al tener unos salarios muy bajos. La subsistencia, en el fondo, era el punto de inflexión para que los padres decidieran condenar a sus hijos a trabajos por encima de sus posibilidades físicas.

Los niños entre 8 a 12 años no podían trabajar y debían educarse

Durante la presidencia de Pi y Maragall también se presentaron otras dos proposiciones de ley, la del diputado Carné fijando las horas de trabajo en las fábricas de vapor y talleres en un máximo de nueve horas, y otra sobre constitución de Jurados mixtos de patrones y obreros, no llegaron nunca a aprobarse. Pues bien, la Ley Benot establecía que los menores de 10 años no serían admitidos para trabajar en ninguna fábrica. No podían trabajar más de cinco horas. Los que tenían entre 13 y 15 años su jornada laboral no excedería de las ocho horas.

Los jóvenes de menores de 15 años y las jóvenes menores de 17 años no podían trabajar de noche siempre y cuando se emplearan en la fábrica motores hidráulicos o de vapor. Se establecía que las empresas a cuatro kilómetros de un núcleo urbano y con más de 80 obreros con trabajadores mayores de 17 años, tenían la obligación de mantener una institución primaria, para que los adultos y los menores de 9 años pudieran estudiar. Era obligatorio asistir a clase, un mínimo de tres horas par los niños de 9 a 13 años y para las niñas entre 9 a 14 años. Era obligatorio tener un botequín y tener contratado un médico.

La observancia de todos estas condiciones estaría controlado por un jurado mixto de obreros, fabricantes, maestros de escuela, médicos, bajo la presidencia del juez municipal. De no cumplirse se castigaría con multas comprendidas entre las 125 a 1.250 pesetas. El Ministerio de Fomento quedaba encargado de la ejecución de esta ley.

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