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Los vencedores de Módena marchan a casa con su cubo. Museo de Bolonia

Picotazos de historia

La batalla del cubo: la guerra entre Módena y Bolonia que inspiró un poema y un mito histórico

En 1325, una disputa entre las ciudades italianas desembocó en una sangrienta batalla que, según la tradición, tuvo como origen el robo de un simple cubo de pozo. La historia real, sin embargo, es bastante distinta

Siglos XIII y XIV. La península italiana forma un mosaico de diferentes entidades políticas en continua lucha entre ellas. Las más importantes son: el Patrimonio de Pedro, formado por los territorios bajo control papal; el reino de Nápoles, codiciado por los Valois y los Aragón; la república de Venecia, que está a tortas con la de Génova, que, a su vez, a guantazos con la de Florencia. Y así todo.

Al fraccionamiento territorial hay que sumar la polarización de la sociedad entre güelfos (partidarios del Papa en el conflicto por las investiduras eclesiásticas) y gibelinos (seguidores del emperador frente al papado).

Familias güelfas y gibelinasWikimedia Commons

En la región de Lombardía, el principal conflicto es entre las ciudades de Módena y Bolonia, que se disputan el control y la posición hegemónica en la zona.

En el verano de 1325, en medio de una gran tensión política, las tropas de Bolonia llevaron a cabo una incursión —actividad frecuente y recurrente entre las dos ciudades— en el territorio de Módena. En septiembre, los de Módena organizaron la contraincursión, o incursión de castigo por el ataque anterior, consiguiendo tomar el castillo de Monteveglio y saquear los territorios aledaños.

En medio del caos de la huida y del desconcierto, un grupo de soldados entró en la ciudad enemiga de Bolonia. Se dieron una vuelta por la ciudad y, como prueba de su hazaña, se llevaron el cubo del pozo que se encontraba frente a la puerta de San Felice, en el extremo más occidental de la ciudad.

La facción más belicosa de Bolonia estaba que se subía por las paredes. La caída de Monteveglio suponía un importante revés y la pérdida de una pieza vital de sus defensas, lo que obligaba a retrasar las líneas defensivas hasta la población de Zappolino, peligrosamente cerca de la ciudad de Bolonia. A nivel popular, la afrenta del cubo era insufrible para el orgullo de los boloñeses. Para más escarnio, los habitantes de Módena y sus aliados hacían exhibición del cubo como si de un trofeo se tratara, e inventaban ingeniosas —y bastante obscenas— canciones y poemas sobre el asunto. Esto es lo que nos dice la tradición de la zona.

A principios de noviembre de 1325, los de Bolonia atacaron. Habían estado reuniendo aliados y mercenarios, y su ejército contaba con unos 30.000 infantes y unos 2.500 a caballo. El objetivo del ataque era recuperar el castillo de Monteveglio. El enfrentamiento tuvo lugar en un lugar conocido como el prado de Saletto, cerca de la población de Zappolino. En este lugar, las tropas de Módena, igualadas en jinetes pero muy inferiores en infantería y bajo el mando de los capaces Poserino Bonacolsi y Azzone Visconti, sorprendieron el flanco del mucho más numeroso ejército boloñés.

Batalla de Legnano (Arnos Cassioli)Wikimedia Commons

Durante dos horas se combatió furiosamente, pero el desconcierto se fue apoderando del ejército invasor, que había sido sorprendido y tenía problemas para coordinarse debido a unos bosques cercanos. El desconcierto dio paso al pánico, y este propició la disolución del ejército de Bolonia, que en un abrir y cerrar de ojos se transformó en una masa enloquecida que solo pensaba en huir.

Las victoriosas tropas de Módena conquistaron todos los castillos que se encontraron en su camino hacia Bolonia. También tomaron las esclusas que permitían el desvío del río Reno hacia la ciudad. Acamparon frente a la puerta de San Felice y, durante días, festejaron la victoria, organizaron juegos y se burlaron de los de Bolonia.

La batalla había sido bastante sangrienta, ya que había costado la vida a unos dos mil soldados de Bolonia y a unos trescientos de Módena. En los siguientes días fallecerían muchos de los heridos, por lo que la cifra total debe de estar cerca de los tres mil muertos.

Es en este punto donde la tradición y la documentación histórica divergen completamente. La tradición surge principalmente después de la publicación, en 1620, de un poema cómico-heroico escrito por el poeta Alessandro Tassoni, que discrepa con la realidad documentada. El poema será el principal responsable de la idea de que la batalla fue consecuencia de la captura del cubo del pozo. La documentación histórica nos dice que no tuvo nada que ver. El cubo fue capturado y llevado como recuerdo después de la batalla de Zappolino. No fue un casus belli, fue un souvenir.

Si quieren ver el cubo de la discordia, lo encontrarán en el museo de la torre de Ghirlandina, el campanario de la catedral, en la ciudad de Módena.