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Trafalgar cuadro de Auguste Mayer

«Entonces comprendí la patria»: así narró Galdós la batalla de Trafalgar

Galdós ofrece un relato dramático, pero al mismo tiempo realista, de lo que pudo ser Trafalgar, centrado en el «infierno» que vivieron a bordo de la 'Santísima Trinidad'

«Mi relato no será tan bello como debiera, pero haré todo lo posible para que sea verdadero», escribió Galdós en sus Episodios Nacionales, una serie de hechos históricos cuyo contenido han utilizado historiadores, estudiosos y público en general para conocer la historia del siglo XIX español. Ya se ha escrito mucho sobre Trafalgar, pero no tanto de cómo la narraron unos y otros, por eso es bueno recuperar el relato de Galdós, que con emoción y verdad propia describe a través de los ojos de Gabriel de Araceli una de las batallas más importantes de la historia de España.

«Al amanecer del 21 vimos veintisiete navíos por barlovento, entre los cuales Marcial designó siete de tres puentes. A eso de las ocho, los treinta y tres barcos de la flota enemiga estaban a la vista formados en dos columnas. Nuestra escuadra formaba una larguísima línea, y según las apariencias, las dos columnas de Nelson, dispuestas en forma de cuña, avanzaban como si quisieran cortar nuestra línea por el centro y retaguardia», con este detalle nos relata Galdós los instantes previos al combate.

Su descripción es similar a la de un cronista que se adentra en el suceso: explica emociones, pone en situación al lector y describe momentos tan propios de la vida marinera. Leer a Galdós es mirar un tablero donde se van dibujando todos los movimientos de los navíos. Así ocurre cuando explica la virada en redondo que realiza el Bucentauro «si antes el viento impulsaba nuestros navíos por estribor, después de aquel movimiento nos daba por babor, de modo que marchábamos en dirección casi opuesta a la que antes teníamos», un movimiento que propició el fracaso de la flota.

Villeneuve sentenció la derrota antes de empezar la batalla, cuando tomó la decisión de virar en redondo las naves para evitar que Nelson cortase una posible retirada hacia Cádiz.

Una derrota anunciada

Esta catastrófica decisión desordenó la formación y permitió que la flota británica rompiese la formación hispanofrancesa. «Los ingleses avanzaban para atacarnos en dos grupos. Uno se dirigía hacia nosotros, y traía en su cabeza, o en el vértice de la cuña, un gran navío con insignia de almirante. Después supe que era el 'Victory' y que lo mandaba Nelson. El otro traía a su frente el Royal Sovereign, mandado por Collingwood», describe Galdós.

La derrota estaba casi asegurada en aquel momento, solo quedaba la valentía de hombres como el almirante Federico Gravina, los brigadieres Dionisio Alcalá Galiano y Cayetano Valdés y Cosme Damián Churruca, el héroe olvidado de la Armada que combatió contra seis navíos ingleses en Trafalgar.

Pero más allá del hecho histórico, Galdós pone en boca del protagonista de su novela lo siguiente: «entonces percibí con completa claridad la idea de la patria, y mi corazón respondió a ella con espontáneos sentimientos, nuevos hasta aquel momento en mi alma. Pero en el momento que precedió al combate, comprendí todo lo que aquella divina palabra significaba, y la idea de nacionalidad se abrió paso en mi espíritu, iluminándolo y descubriendo infinitas maravillas, como el sol que disipa la noche, y saca de la obscuridad un hermoso paisaje», no está escrito al azar, refleja la importancia simbólica de aquella época, lo que aquella batalla significaba para esos marinos. La esencia de nación y de España para Galdós.

Lo que sucedió después ya se conoce, pero el escritor ofrece un relato dramático, pero al mismo tiempo realista, de lo que pudo ser Trafalgar, centrado en lo que sucedió a bordo de la Santísima Trinidad, que describe como un infierno: «De minuto en minuto caían al suelo o al mar multitud de hombres llenos de vida; las blasfemias de los combatientes se mezclaban a los lamentos de los heridos, de tal modo que no era posible distinguir si insultaban a Dios los que morían, o le llamaban con angustia los que luchaban».

El resultado de la batalla lo define a la perfección Galdós en su novela, cuando pregunta cuántos buques españoles se han salvado: «¿Y el 'San Ildefonso'? Ha sido apresado. ¿Y el Santa Ana? También ha sido apresado. Apuesto a que no ha sido apresado el 'Nepomuceno'. También lo ha sido. ¡Oh!»