Un grupo de vecinos obreros viendo sus casas destruidas en el barrio de la Villa
Cabra, 1938: el bombardeo republicano que causó 109 muertos y sigue fuera de la Memoria Histórica oficial
La población de Córdoba se convirtió en un infierno cuando la fuerza aérea republicana lanzó seis toneladas de bombas
El 7 de noviembre de 1938, tres aviones republicanos dejaron caer seis toneladas de bombas que convirtieron la ciudad de Cabra (Córdoba) en un auténtico infierno. Durante las primeras horas de la mañana, una veintena de bombas cayeron en algunos de los puntos céntricos, como la plaza de abastos, donde tenía lugar el mercado, y la calle de Platerías.
«El bombardeo tuvo lugar en dos puntos algo distantes. Uno en la plaza de abastos, en la parte norte de la ciudad. Los aviones atravesaron –yo los oí– y fueron a la parte sur, que es donde estaba la prisión, el cuartel de la Guardia Civil, el colegio de las Escolapias, donde yo, una hora o dos más tarde, iba a asistir. Y allí, en esa clase, cayó una bomba», recuerda Santiago Rodríguez Chiachio, superviviente del bombardeo, en una entrevista con Vozpópuli por el 85.º aniversario de este suceso.
El ataque comenzó hacia las 7:30 de la mañana de aquel desafortunado día. El pueblo de Cabra se había levantado sin sospechar lo que iba a acontecer. Tres aviones republicanos, modelo soviético Tupolev SB-2, más conocidos como «Katiuskas», unos bombarderos que empezaron a fabricarse en 1936 y que se dieron a conocer por su ligereza y rapidez, especializados en bombardeos estratégicos sobre la retaguardia enemiga.
Así, en escasos cinco minutos, descargaron seis toneladas de bombas. La mayor de estas cayó exactamente en el mercado de abastos: aquel 7 de noviembre de 1938 era día de mercado semanal, por lo que había numerosos mercaderes y población tanto de Cabra como de toda la comarca.
Mercado en la plaza de abastos
Las bombas también alcanzaron la Plaza Vieja, donde esperaban los jornaleros a ser contratados para trabajar en el campo, y el barrio de la Villa, que era uno de los más humildes de Cabra.
Cabra no era objetivo militar ni industrial; además, estaba lejos de la línea de fuego. Sin embargo, aquel día amaneció con 73 muertos en el acto. Según afirma el historiador Antonio Arrabal, autor de El bombardeo de Cabra. El Guernica de la Subbética, esta acción bélica fue una maniobra de distracción de las fuerzas republicanas, que aprovecharon la concentración de efectivos de las tropas franquistas que había en la batalla del Ebro.
El alto mando del Ejército Popular sabía que ya estaba perdida y, por ello, perpetró un ataque militarmente absurdo, inútil y que acabaría con la vida de más de un centenar de personas, civiles ajenos al conflicto.
Pero lo cierto es que no fue una acción al azar: varios aviones habían sobrevolado Cabra semanas antes para estudiar e inspeccionar la zona y trazar las rutas por las que tendrían que actuar.
Una de las zonas afectadas por el bombardeo fue el barrio de la Villa. En la imagen se muestra el terrible estado de una de las casas de la zona donde «murió una niña a consecuencia del bombardeo rojo», comenta Cris Velasco, fotógrafo de la tragedia
Tras el impacto de las bombas, se organizó rápidamente la ayuda y se llevó a los heridos al hospital de San Juan de Dios para atenderlos. Murieron 109 personas, con más de 200 personas heridas, todos civiles.
«Cuando se produce el bombardeo, mi padre estaba en el hospital. Yo he oído desde muy niño hablar de esa experiencia. Me impresionaba mucho entrar en aquel hospital –que ya no existe–, y había un salón muy largo, y me daba miedo pasar por aquel salón, porque allí fue donde se colocaron la mayoría de las víctimas mortales del bombardeo hasta que se les llevó al cementerio. Mi padre siempre nos habló del número de muertos: entre 108 y 109, y del número de heridos: en torno a 400, muy por encima de la cifra oficial que se da. Muchos de los casos eran gente que llegaba con impacto de metralla en los brazos o lesiones que requerían un tratamiento médico muy pequeño», rememora Juan Leña Casa, superviviente e hijo del jefe de servicio en el Hospital de Cabra, en entrevista también con el medio citado por el 85.º aniversario del bombardeo.
«Ese bombardeo pudo tener razones de venganza»
El parte de guerra del 9 de noviembre de 1938 del Ejército sublevado recogía su versión de los sucesos, con unos datos aún erróneos del número de aviones y de bajas:
Mientras que los autores del bombardeo indicaron únicamente que se había cumplido el objetivo, omitiendo cualquier referencia a dicho objetivo o a las consecuencias del ataque:
No había en la ciudad de Cabra objetivo militar alguno que sirviera de pretexto para el ataque a civiles que se produjo. «Algunos sectores de izquierda tratan de decir que Cabra era un objetivo militar. Dicen que en Cabra estaba la cabeza de la 34.ª División, que había un campo de prisioneros, que había italianos… Pero nada de eso es verdad: la prueba es que todas las víctimas del bombardeo, menos diez o doce personas, son civiles, de clase obrera y trabajadora. Ese bombardeo pudo tener razones de venganza, de querer desviar la atención y distraer tropas del frente de la batalla del Ebro», advierte Leña Casa.
La magnitud de esta masacre fue recogida en el Noticiario Documental (NO-DO) para utilizarse con fines propagandísticos, donde se pudieron ver imágenes de la población yendo y viniendo a los hospitales, así como el amontonamiento de los cadáveres, que fueron trasladados en carretillas, queriendo contrarrestar la similar propaganda de la II República de los ataques de los bombarderos nacionales.
Excepto algunas referencias en la prensa española y en algunas publicaciones afines del extranjero, se habló muy poco de este bombardeo, por lo que fue cayendo en el olvido y consiguiendo que ni la opinión pública internacional ni la española de aquel tiempo se hiciesen eco de esta masacre, en contraposición con los numerosos libros, documentales, películas y obras de arte que se hicieron en memoria (o propaganda) del ataque que sufrió Guernica en la primavera de 1937.
«Una de las consecuencias de que se esconda hoy ese tema del bombardeo es la confusión entre memoria e historia. La memoria siempre es subjetiva. Basar la historia, y más el comportamiento de un Gobierno, con todo un aparato legislativo, en lo que es la mera memoria subjetiva, es un dislate. La historia, a menudo, también es muy sesgada, pero mucho más sesgada es la memoria», sentencia Leña Casa.