Bormann fue jefe del Estado Mayor junto con Rudolf Hess. Como asesor cercano a Hitler, ejerció mucho poder entre bastidores en los asuntos de política interna, tal y como recoge la Enciclopedia del Holocausto. Cuando Hess voló a Gran Bretaña, Bormann se convirtió en jefe de la Cancillería del partido y, oficialmente, en 1943, secretario del Führer. Participó en el saqueo de obras de arte, la persecución de judíos, las campañas de eutanasia, la expansión de programas de trabajo esclavo y firmó una serie de decretos que ordenaban deportaciones judías al este. En Núremberg fue juzgado in absentia, pues se pensaba que había escapado con vida. Sin embargo, murió cuando intentó huir de Berlín durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. No fue hasta que encontraron e identificaron sus restos en 1973 cuando fue declarado oficialmente muerto.