Grafitis tallados en una pared del corredor que conecta los teatros de Pompeya.
Ciencia
Una técnica pionera permite leer nuevos grafitis de Pompeya y revela la faceta desconocida de sus habitantes
La investigación se centró en un corredor de 27 metros de longitud, tres metros de ancho y ocho metros de altura, excavado por primera vez en 1794
Los mensajes de amor y de contenido sexual, los insultos y los dibujos grabados en las paredes revelan una faceta cotidiana y espontánea de la antigua Pompeya. Estos grafitis cubren los muros de un corredor que conecta los teatros de la ciudad romana, sepultada en el año 79 por la erupción del Vesubio, y ofrecen una ventana directa a la vida y las expresiones populares de sus habitantes.
Las inscripciones fueron realizadas sobre un revestimiento pintado que, en su momento, era habitual en las paredes interiores. Según explica a AFP la investigadora Eloïse Letellier-Taillefer, una de las responsables del proyecto, «estos grafitis fueron creados con distintos tipos de herramientas puntiagudas». Con el paso de los siglos, ese recubrimiento se ha ido degradando, lo que dificulta actualmente su lectura. «Con el paso del tiempo, este revestimiento se deteriora y la lectura de los grafitis actualmente no es fácil», añade la experta, subrayando la fragilidad del soporte original.
Para afrontar estas dificultades, un equipo internacional de científicos encabezado por Letellier-Taillefer y Louis Autin, de la Universidad de la Sorbona, junto a Marie-Adeline Le Guennec, de la Universidad de Québec (Canadá), recurrió a una tecnología innovadora que permite captar los más mínimos relieves de las inscripciones y situarlas con precisión en su contexto espacial.
La investigación se centró en un corredor de 27 metros de longitud, tres metros de ancho y ocho metros de altura, excavado por primera vez en 1794. En 2022, los especialistas analizaron de manera exhaustiva toda la superficie. «Esta campaña nos permitió identificar, leer, descifrar y recuperar grafitis que ya habían sido observados antes» por otros equipos, relata Letellier-Taillefer.
Como resultado de este análisis, se incorporaron 79 nuevas inscripciones al inventario de mensajes que había sido elaborado a comienzos del siglo XIX, ampliando de forma significativa el corpus conocido.
Grafitis grabados en una pared del corredor que conecta los teatros de Pompeya
Entre los hallazgos figuran declaraciones amorosas, como la frase «Erato amat...» (Erato ama...), cuyo destinatario sigue siendo un misterio. Marie-Adeline Le Guennec explica que «El trozo de revestimiento sobre el que estaba el grafiti se desprendió». Por ello, «Desgraciadamente nunca sabremos quién es el ser amado». No todos los mensajes, sin embargo, destacan por su lirismo. Louis Autin señala que «No siempre se trata de declaraciones poéticas, muy cultas. También hay muchos insultos que utilizan el léxico sexual».
El investigador también destaca «la diversidad de los dibujos», que califica de «extremadamente ricos y detallados». Entre ellos sobresale un grafiti excepcional que representa a dos gladiadores enfrentados en pleno combate. «La habilidad gráfica de las personas que hicieron estos dibujos es impresionante», coinciden los científicos. Aun así, prefieren no atribuir estas obras a autores concretos, ya que, según indican, podrían corresponder a «gente que no iba al teatro porque no lo mencionan, soldados de paso...».
El equipo insiste en que «Nuestra intención es aplicar una mirada científica muy escrupulosa a estas inscripciones para convertirlas en objetos de historia de la cultura popular», otorgándoles así un valor histórico más allá de la mera curiosidad.
Para avanzar en el estudio, los investigadores utilizaron una técnica conocida como RTI (Reflectance Transformation Imaging). Se trata de «una técnica fotográfica que permite obtener imágenes en 2D, pero con una dimensión adicional, que es la luz», describe Eloi Gattet, fundador de la empresa Mercurio Imaging. «Está entre la fotografía y la 3D». Aunque ya se empleaba en obras de arte, nunca se había aplicado a una superficie mural tan extensa.
El resultado de este trabajo se plasma en el proyecto Bruits de couloir (Ruidos de pasillo) y en una plataforma digital que, aunque en un primer momento estaba reservada a los investigadores, se abrirá al público en las próximas semanas, permitiendo así que estos testimonios directos del pasado romano puedan ser explorados por un público más amplio.