Un arqueólogo trabaja en la Villa di Poppea, en el Parque Arqueológico de Pompeya
Así son los últimos frescos descubiertos en Pompeya que muestran cómo era la lujosa vida de la élite romana
Los nuevos descubrimientos reescriben parte de la historia de Pompeya y de las villas de su alrededor
Un reciente proyecto de restauración en la Villa di Poppea, situada en Torre Annunziata, al sur de Italia, ha sacado a la luz valiosos frescos inéditos que confirman la riqueza artística y arquitectónica del Imperio romano.
La residencia, atribuida a Poppea Sabina, segunda esposa del emperador Nerón, forma parte de uno de los complejos más suntuosos del área vesubiana y quedó sepultada bajo las cenizas del Vesubio tras la erupción del año 79 d.C.
El Parque Arqueológico de Pompeya ha difundido los primeros resultados de estas excavaciones, que han revelado fragmentos decorativos hasta ahora ocultos. Entre los motivos identificados destacan figuras de pavos reales, máscaras teatrales y ornamentos refinados como un trípode dorado enmarcado en un círculo, informa Efe.
Frescos descubiertos en Pompeya
De especial relevancia es la imagen completa de una pava que ahora acompaña a un ejemplar macho previamente descubierto en la misma pared, así como una máscara de la Comedia Atellana que representa al personaje de Pappus.
Estos elementos decorativos permiten ahondar en el estilo de vida y el gusto estético de las clases acomodadas de la antigua Roma. Los frescos reflejan no solo el lujo de la época, sino también una sensibilidad artística que encontraba inspiración en el mundo natural, el teatro y los objetos rituales.
Gabriel Zuchtriegel, director del Parque Arqueológico, subrayó que estas investigaciones «ofrecen nuevas perspectivas para conocer la planimetría de la villa y las interacciones entre asentamiento humano y ambiente natural en el largo plazo». Asimismo, puso en valor la riqueza cromática y la minuciosidad de las decoraciones recuperadas.
El proyecto no solo busca resolver problemas estructurales y de conservación en el sector occidental de la villa, sino que tiene como objetivo ampliar el conocimiento del yacimiento.
Está prevista también la conexión con el contiguo Spolettificio Borbónico, un edificio del siglo XIX que será adaptado para albergar exposiciones y depósitos arqueológicos en los próximos años.
Además de los frescos, las excavaciones han sacado a la luz cuatro nuevos espacios, uno de los cuales es un vano absidal relacionado con la zona termal de la villa. También se han identificado restos de un antiguo cauce fluvial, vestigio de las transformaciones paisajísticas ocurridas tras la erupción de 1631.
En paralelo, prosiguen los trabajos de restauración en dos pequeñas estancias destinadas al descanso, decoradas con estucos, mosaicos y pigmentos preciosos como el azul egipcio.
Tras casi un año de intervención, estas habitaciones han recuperado en gran parte su apariencia original, devolviendo al visitante una imagen cercana a la que pudo contemplar la aristocracia romana hace casi dos milenios.
Estas revelaciones no solo enriquecen el conocimiento sobre la vida cotidiana en la Roma imperial, sino que consolidan a la Villa di Poppea como uno de los ejemplos más excepcionales del lujo residencial romano en la región vesubiana.