María y José se registran para el censo bajo el gobernador Quirinio. Mosaico bizantino
El censo de Augusto que llevó a María y José a Belén y provocó una revuelta en Judea
Aunque los evangelios hablan de paz en el mundo en el momento del nacimiento de Cristo, la realidad política en Judea era bien distinta. Un censo impuesto por Roma provocó una revuelta sangrienta que dio origen al movimiento de los zelotes
Austria había sufrido 23 Navidades consecutivas bajo el ruido de las guerras revolucionarias y napoleónicas. En 1816, cuando el sacerdote Joseph Mohr escribió la letra de Noche de paz, uno de los villancicos austriacos más conocidos, el pueblo pudo por fin celebrar unas fiestas en un ambiente más sereno. Aunque esta sensación generalizada de calma pudo influir en la creación del himno navideño, es probable que el texto de Mohr surgiera de la inspiración del pregón de Navidad que se proclama al inicio de la Misa del Gallo el 24 de diciembre.
En él se afirma que, en el momento del nacimiento de Cristo, bajo el mandato del emperador Augusto, «en el mundo entero reinaba una paz universal». Este contexto, tanto litúrgico como político, pudo haber sido determinante en la redacción del villancico. Sin embargo, cabe preguntarse si esa paz era real en la región de Judea en aquellos días.
¿Había realmente paz en Judea?
Los evangelistas Mateo y Lucas, únicos que se detienen en el nacimiento de Jesús, no mencionan explícitamente ningún conflicto. No obstante, Lucas ofrece un dato fundamental: el viaje de José y María desde Nazaret a Belén, motivado por un censo decretado por Roma. Así lo relata: «En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada» (Lc 2, 1-5).
José y María camino de Belén
Por otro lado, el historiador judío Flavio Josefo también menciona este censo en su obra Antigüedades judías. En ella señala que Quirino fue enviado por Augusto para impartir justicia y realizar el recuento de bienes de los habitantes de Judea, que había sido incorporada a la provincia de Siria. En este punto coinciden los relatos del evangelista y el historiador, aunque sus objetivos son distintos: Lucas busca narrar la historia de Jesús, mientras que el historiador se centra en los acontecimientos que marcaron a su pueblo.
Así, las narraciones continúan de manera distinta. Mientras Lucas prosigue describiendo la infancia de Jesús, Josefo, por su parte, profundiza en las consecuencias del censo. Según él, este hecho fue el detonante de una sangrienta insurrección iniciada en Galilea que pronto se extendió hasta Judea. Asimismo, el historiador afirma que esta rebelión, además, dio origen a una nueva facción dentro del judaísmo: los zelotes.
La insurrección y los zelotes
Los fundadores de este movimiento fueron Judas el Galileo y el fariseo Sadoc, quienes, al conocerse la noticia del censo, instaron a la población a sublevarse. Muchos tomaron las armas, incluidos bandidos y salteadores, y convirtieron Galilea en el epicentro de una violenta revuelta. Según el historiador, el conflicto derivó en asesinatos y desórdenes, hasta tal punto que incluso el Templo fue pasto de las llamas.
Josefo utiliza el término griego stásis, que puede traducirse como «conflicto civil» o incluso «guerra civil». Y concluye que fueron Judas, Sadoc y los zelotes quienes «sembraron la semilla de las calamidades que posteriormente hicieron presa en la nación judía […] habida cuenta sobre todo de que el Estado judío fue a la ruina por el fanatismo del que los jóvenes fueron imbuidos por estos agitadores», recoge el historiador en Antigüedades judías.
Así, los datos de Josefo contradicen la imagen idílica de Judea como una tierra en paz durante el nacimiento de Jesús. En este contexto, las palabras del evangelista cobran otro matiz: «José, que pertenecía a la familia de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada», leemos en Lc 2, 4-5. Pero ni Lucas ni Josefo mencionan que el censo exigiera desplazarse a la ciudad de origen familiar. Lo más razonable sería pensar que los censados debían hacerlo en su lugar de residencia, donde tenían propiedades o trabajo, como José en Nazaret. Entonces, ¿qué motivo llevó a José a emprender aquel viaje con María?
¿Por qué José viajó a Belén?
Tal vez la violenta oposición al censo en Galilea, impulsada por los zelotes, y el clima tan hostil empujaron a quienes sí obedecían la orden de Roma a buscar refugio lejos de la violencia. En Galilea, donde los rebeldes asesinaban a sus propios compatriotas por inscribirse, sería lógico que muchos optaran por inscribirse en otras regiones más seguras. En el caso de José, Belén —la ciudad de su linaje— pudo parecer una opción razonable. No en vano, el Evangelio señala que «no había lugar para ellos en el albergue», quizá debido a la llegada masiva de desplazados.