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Representación artística de la antigua ciudad de Uruk, considerada la primera ciudad de la historia de la humanidad.

Cinco ciudades perdidas del mundo antiguo que los arqueólogos aún intentan localizar

Gracias a la conservación de textos antiguos, inscripciones o tablillas cuneiformes, hoy sabemos que existieron durante siglos o décadas y que ejercieron un papel central en el ámbito económico, político o espiritual

El tiempo pasa y con él el recuerdo de algunas de las civilizaciones y ciudades más prósperas de la historia. Sin embargo, gracias a la conservación de textos antiguos, inscripciones o tablillas cuneiformes, hoy sabemos que existieron durante siglos o décadas y que ejercieron un papel central en el ámbito económico, político o espiritual.

La tenacidad de los arqueólogos ha logrado sacar del olvido ciudades como Tanis, la capital política y religiosa de Egipto que, entre los años 945 y 712 a. C., se convirtió en un importante centro de la ruta comercial con Asia. O la fabulosa Hampi, en la India. Esta ciudad fue durante dos siglos una metrópoli comparable a Roma y fascinó a los viajeros de China, Persia y Portugal.

No obstante, todavía hay muchas otras ciudades que, a pesar de su relevancia histórica, han desaparecido por completo del mapa. El Debate recoge cinco de estas ciudades perdidas del mundo antiguo que los investigadores no han logrado encontrar.

Akkad

Fue la capital del Imperio acadio y floreció entre los años 2350 y 2150 a. C. También llamada Agade, Akkad experimentó su apogeo con la expansión del Imperio desde el golfo Pérsico hasta Anatolia. Según los registros antiguos, la ciudad ya existía antes de que Sargón el Grande la convirtiese en un centro político, comercial y religioso debido a su potencial estratégico y simbólico.

La llamada «Máscara de Sargón», tras su restauración, en 1936.

Entre sus estructuras más importantes destaca el Eulmash, un templo dedicado a la diosa Ishtar, divinidad asociada con la guerra, la belleza y la fertilidad.

Aunque sigue en paradero desconocido, los arqueólogos creen que se construyó en algún lugar del actual Irak. Por otro lado, los registros antiguos indican que la ciudad fue destruida o abandonada cuando el Imperio acadio llegó a su fin alrededor del año 2150 a. C.

Irisagrig

La primera noción de esta ciudad se tuvo en 2003, cuando, tras la invasión estadounidense de Irak, comenzaron a aparecer en el mercado de antigüedades miles de tablillas antiguas procedentes de una ciudad llamada Irisagrig. A partir de aquellas tablillas, los investigadores pudieron deducir que aquella urbe había florecido hace unos 4.000 años en Irak.

Además, estas inscripciones cuneiformes hablan sobre palacios, leones alimentados con ganado, «pastores de leones» que recibían raciones de cerveza y pan, e incluso de un templo dedicado al dios Enki, uno de los más poderosos de la mitología sumeria.

Las tablillas cuneiformes de una ciudad perdida llamada Irisagrig, en Irak, fueron devueltas a Irak

Los arqueólogos sospechan que los saqueadores encontraron y arrasaron esta antigua ciudad en la época de la invasión estadounidense de 2003. No obstante, su ubicación sigue sin conocerse.

Waššukanni

Waššukanni fue la capital del Imperio mitanni, que existió entre 1550 a. C. y 1300 a. C., y abarcaba partes del noreste de Siria, el sur de Anatolia y el norte de Irak. Sin embargo, esta potencia tuvo que enfrentarse a dos grandes imperios: el hitita por el norte y el asirio por el sur. Debido a estos choques, el Imperio matanni fue perdiendo gradualmente su territorio a manos de estos.

Los habitantes de la capital y de gran parte del Imperio eran conocidos como los «hurritas» y tenían su propia lengua, que hoy se conoce gracias a textos antiguos. Los arqueólogos siguen buscando vestigios de esta antigua ciudad en el noreste de Siria.

Representación artística de guerreros y un carro de guerra del antiguo reino de Mitanni

Itjtawy

Fue el faraón egipcio Amenemhat I, que reinó aproximadamente entre 1981 y 1952 a. C., quien ordenó la construcción de una nueva capital a la que bautizó como Itjtawy, nombre que puede traducirse como «el conquistador de las Dos Tierras». El faraón concibió la urbe para defender Egipto de las incursiones asiáticas del norte.

Según los registros antiguos, Itjtawy tuvo que ser una metrópolis impresionante durante más de 400 años; sin embargo, los arqueólogos siguen sin encontrar rastro de ella.

Dintel decorado en relieve procedente de un edificio del rey Amenemhat I, ca. 1981-1952 a. C.The Metropolitan Museum of Art

Se cree que podría localizarse en lo que hoy es la región del Fayún, cerca de las pirámides de Lisht, el-Lahun y Dahshur, donde fueron enterrados los reyes del Reino Medio de Egipto.

Thinis

También conocida como Tjenu, esta fue la capital de Egipto durante las primeras dinastías, en torno al 3100 a.C. El historiador y sacerdote egipcio Manetón advierte que desde Thinis gobernó el faraón Narmer, el responsable de la unificación del Alto y Bajo Egipto. Tras la unificación, la capital se trasladó a Menfis y Thinis pasó a ser la capital de una provincia de Egipto durante el Imperio Antiguo, según señaló Ali Seddik Othman, inspector del Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, en un artículo publicado en la revista Journal of Abydos.

Libro de los muertos

Aunque nunca ha sido localizado, se cree que estaba cerca de Abidos, en el Alto Egipto, una zona rica en tumbas reales y templos antiguos, donde fueron enterrados muchos miembros de la élite de la sociedad, incluida la realeza, hace unos 5.000 años.