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Vasco da Gama zarpando del puerto de Lisboa, Portugal

90 días hacia lo desconocido: el viaje de Vasco da Gama que abrió la ruta a la India

La expedición la componían dos naos (São Gabriel y São Rafael), la carabela Bérrio y otra embarcación de apoyo. Iban de 150 a 170 hombres, de los que regresarían apenas un tercio

De la poca importancia que damos en España a las cosas de Portugal, una muestra es que no se puede encontrar una biografía, original o traducida, de Vasco da Gama en nuestro idioma. Una grave falta, teniendo en cuenta que su figura es imprescindible para entender el auge de Portugal, las relaciones entre los reinos ibéricos y, en general, la geopolítica y el estado del mundo a partir de finales del siglo XV.

Tras la firma del Tratado de Alcaçovas-Toledo (1479-80), los portugueses tienen claro que el hemisferio sur del mundo, partiendo de las islas Canarias, era monopolio de sus navegantes. Comienza así una carrera por encontrar la ruta hacia la Especiería bordeando África. Uno de esos viajes fue asignado a Vasco da Gama, sin que los cronistas de la época ni los historiadores posteriores se pongan de acuerdo sobre la causa de esta opción.

Quizá fuera una elección de compromiso entre los nobles poderosos del reino o las órdenes de Santiago y Cristo, o un pago a los servicios prestados; tal vez el soberano lo conocía bien y confiaba en él; quizá ya había trascendido su fama de navegante.

El caso es que partió de Lisboa el 8 de julio de 1497. Era joven, pero ya tenía experiencia. Sabía que doblar el cabo de Buena Esperanza fue la tumba de muchos navegantes anteriores, aunque en 1488 Bartolomé Dias lo lograra, llegara por mar al Índico y hubiera seguido hasta la India si su tripulación, harta de sufrimientos y propicia a perecer en una de las tormentas del sur en el mar Tenebroso —ya que se creía que en él había monstruos que devoraban las embarcaciones—, no se hubiera negado a continuar.

Retrato de Vasco da Gama de António Manuel da Fonseca (1838)

El propio Días participó en la flota de Vasco da Gama, como capitán de un barco que tenía como destino San Jorge de la Mina, acompañándolo como guía en la primera etapa del viaje hasta Cabo Verde.

¿Hubo viajes intermedios entre Dias y Gama? ¿Se mantuvieron dentro de un prudente sigilo para no avisar a los españoles? ¿Se aprovechó Vasco da Gama de conocimientos obtenidos en esas navegaciones? No se sabe, aunque algunos intuyen que fue así. No hay razón para que se tardara casi diez años en intentar la ruta.

Como señala Luís Adão da Fonseca en la obra Vasco da Gama. O homen, a viagem, a época (Lisboa, 1998), el viaje inaugural de la ruta a Oriente lo fue todo para Vasco da Gama. Sin él, no hubiera pasado de ser un caballero más de la corte del rey Manuel, sin especial razón para destacar.

Pero un viaje en aquella época era un triunfo; era el motor del cambio tecnológico, comercial y social. Un instrumento de poder para el soberano y de riqueza para los navegantes. Una transformación de sociedades que se iban a comunicar por primera vez, intercambiando bienes, pero también ideas y modos de vida.

La expedición la componían dos naos (São Gabriel y São Rafael), la carabela Bérrio y otra embarcación de apoyo. Iban de 150 a 170 hombres, de los que regresarían apenas un tercio. Navegaron por la ruta conocida ya: Canarias, Río de Oro y Cabo Verde. Luego todo era incierto, porque tenían que navegar por alta mar sin ver tierra, con una ruta desconocida salvo por las escasas indicaciones que les dio Dias que, cumplida su misión, se separó para acudir a Guinea, con posibilidad tanto de sufrir terribles tormentas, vientos alisios que los desviaran o entrar en una zona de mar calma como la que sufriría Colón años después, en su tercer viaje a América.

La llegada de Vasco da Gama a Calicut (Kozhikode), de Roque Gameiro , 1900

Noventa días estuvieron sin ver más que mar y cielo, como señalaba Camões en Os Lusíadas. Gama va siguiendo una ruta indirecta, alejada de la costa, y esto demuestra que tenía conocimiento de que los vientos favorables aparecían por allí. Después de avistar Sierra Leona, se dirigieron a Santa Elena, donde tuvieron algunos incidentes con la población local. El 20 de noviembre, por fin, llegan al cabo de las Tormentas. Vuelven a tocar tierra para abastecerse y descansar.

A partir del 8 de diciembre continuaron viaje bordeando la costa de África hasta Zambeze, donde hacen escala. La tercera parada sería en Mozambique y la cuarta en Mombasa, en donde les tendieron una trampa que pudieron sortear. Iba marcando la ruta de los posteriores viajes, el recorrido general para los que iban a llegar después. Andaba por las tierras que presumían del preste Juan y tocaron Mogadiscio antes de saltar por el océano hasta la India.

El 20 de mayo de 1499 Vasco da Gama llegó a Calicut (actualmente Kozhikode), en India. Las negociaciones con el zamorín (gobernador) fueron largas y difíciles, pero fructificaron. Vio con asombro que en ese lugar ya había comerciantes árabes y que dos de ellos, de origen tunecino, le hablaban en español.

Vasco da Gama ante el Zamorin de Calicut (Kozhikode), de Veloso Salgado , 1898

Había conseguido abrir una ruta de comercio y enseñar un camino a navegantes que, siglos después, aprovecharían mejor las posibilidades de colonización, como ingleses y holandeses. Una ruta de especias y otras mercaderías que hacía inmensamente ricos a los comerciantes que lograban traerlas a Europa.

Quedaba el viaje de vuelta, también lleno de penalidades, pero que sí hizo con el optimismo de llevar una buena noticia y las muestras de lo que se encontraron. Gama volvería en 1502 y en 1524. Políticamente, dio un gran impulso al desarrollo del imperio portugués. La ruta del cabo tardaría un siglo en ser navegada por ingleses y holandeses.

Vasco da Gama fue muy favorecido por el rey. Primero, con una renta anual de 400.000 reales procedentes del monopolio de la sal y 1000 cruzados más de las rentas de Guinea e India. Tuvo que dejar Sines para ir a vivir a Évora, pero el rey lo compensó en 1519 con el título de conde de Vidigueira.