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Oppenheimer

Cuatro errores históricos de la película 'Oppenheimer', según el historiador Iain MacGregor

¿Hasta qué punto reflejó Nolan aquella realidad histórica? El historiador británico aclara cuatro mitos o simplificaciones que aparecen en la película sobre el proyecto atómico

El Proyecto Manhattan involucró a unas 100.000 personas en una operación industrial y militar sin precedentes. La iniciativa nació de un «terror atómico» ante la posibilidad de que la Alemania nazi consiguiera tener lista la bomba antes que los norteamericanos. En secreto y en mitad del desierto, científicos y militares trabajaron a contrarreloj para fabricar el arma definitiva que pondría fin a la Segunda Guerra Mundial.

Una historia de espionaje, secretismo y destrucción que Hollywood ha trasladado a la pantalla grande en numerosas ocasiones. Una de las más recientes el Oppenheimer, de Christopher Nolan. Ahora bien, ¿Hasta qué punto reflejó Nolan aquella realidad histórica? El historiador Iain Macgregor aclara cuatro mitos o simplificaciones que aparecen en la película sobre el proyecto atómico que terminó con el lanzamiento de la bomba en Hiroshima y Nagasaki.

La omisión del factor humano y las víctimas (Hibakusha)

«Mi principal molestia con Oppenheimer es que son tres horas de drama sobre cómo perfeccionaron la bomba atómica. No ves los efectos de la bomba. No escuchas a ningún superviviente japonés», explica MacGregor durante la entrevista. Para el historiador británico, la película «suaviza» el impacto real de la bomba y transforma una explosión atómica en un espectáculo visual estético de la prueba Trinity. Nolan, según el historiador, parece olvidar el horror nuclear y las consecuencias que tuvo a nivel personal para tantos japoneses.

La mitificación de Oppenheimer

«No estoy de acuerdo con que se le pueda retratar como alguien moralmente destrozado por el uso de la bomba. Creo que eso no es cierto. Creo que era un científico muy talentoso, pero sobre todo ambicioso. Vio en la guerra una oportunidad para acelerar su carrera y convertirse en un éxito de la noche a la mañana», comentó el historiador en alusión a la imagen que ofrece Nolan. MacGregor sostiene que la película tergiversa la motivación del científico al presentarlo como un mártir ético al final del metraje. Destaca el recurso moralista de Hollywood para crear la imagen de Oppenheimer como «hombre arrepentido» que no se ajusta a la realidad.

El verdadero «padre» del proyecto no fue Oppenheimer

«Matt Damon interpreta al general Leslie Groves y él realmente es el padre del Proyecto Manhattan. No tendrías el proyecto, no tendrías a Oppenheimer, no tendrías la rapidez con la que se desarrolló sin Groves... Pero si ves la película, Matt Damon tiene unos ocho minutos de diálogo; entra y sale de la película y no tienes idea de lo que hace», afirmó MacGregor. Es cierto que parece algo voluntario, ya se ve en el nombre, que la película esté centrada en el científico, pero el historiador explica que fue Groves quien lideró y construyó esta operación secreta y sin precedentes en el corazón de un país democrático.

La estética frente al realismo de la bomba

«Solo ves un CGI donde prueban la bomba, y es increíble, pero lo que descubrí en la investigación, y que me voló la cabeza, fue que la bomba de Hiroshima contenía 64 kg de uranio... y de eso, solo el 1.64 % funcionó realmente. Ese pequeño porcentaje causó todo ese daño; imagine si hubiera detonado por completo», explica el historiador durante la entrevista. Entiende la función estética, pero rechaza que no se vean los efectos de la bomba y que se muestre como un éxito rotundo cuando, en realidad, solo detonó parcialmente si te tienen en cuenta los porcentajes que ofrece MacGregor. Además, es interesante entender que causó una destrucción tan letal que, es imposible imaginar qué hubiera pasado si llega a detonar por completo.