Caricatura Francesa criticando el segundo gabinete Rouvier y el mantenimiento del sistema de archivos en el ministerio de la guerra

Caricatura Francesa criticando el segundo gabinete Rouvier y el mantenimiento del sistema de archivos en el ministerio de la guerra

Picotazos de historia

El Asunto del Fichero, el escándalo de espionaje masónico que sacudió al Ejército francés

El llamado Asunto del Fichero fue el gran escándalo que envenenó a la opinión pública. Los ciudadanos franceses se sintieron traicionados por ese espionaje, que no solo afectaba a los oficiales, sino también a sus familias y amigos

A finales del siglo XIX, la República francesa estaba sacudida por múltiples tensiones internas. Una idea que cada vez se hace más poderosa es la de que la lealtad a la República es la medida de todo, ya que ser compatriotas no es suficiente si no se comparte también una misma visión política.

Tras el detonante del caso Dreyfus (1894-1906), un oficial de ascendencia judía fue declarado injustamente culpable de espionaje. El Ejército francés, hasta entonces mantenido, más o menos, al margen de las luchas políticas, pasa a ser percibido como un baluarte del antirrepublicanismo por parte de los partidos republicanos y de izquierdas.

Juicio de Alfred Dreyfus en 1894

Juicio de Alfred Dreyfus en 1894

Bien es verdad que el Estado Mayor del Ejército manejó toda la situación de la manera más torpe, transmitiendo una sensación de descarada parcialidad y desprecio a la opinión pública. El resultado fue que los partidos de izquierda quedaron con el convencimiento de que las Fuerzas Armadas de Francia estaban controladas por grupos sociales y familiares contrarios a la propia institución de la República.

Las fuertes pasiones desatadas por el asunto Dreyfus llevaron a la unión de los grupos de izquierda, centro y centroderecha, que apoyaban la inocencia del capitán Dreyfus, contra los que defendían su culpabilidad, que empezaban a ser identificados como monárquicos, antirrepublicanos, católicos y conservadores.

Este voto, hoy diríamos Frankenstein, fue aglutinado por Pierre Waldeck-Rousseau, lo que le permitió formar lo que se conocería como el Gobierno de Defensa Republicana. El nuevo Gobierno, siempre con la idea de proteger a la institución, legisló y aprobó las leyes de expulsión de las órdenes religiosas y la ley de separación de la Iglesia y el Estado.

Uno de los partidos que más defendió estas leyes fue el Partido Radical, considerado de centroderecha, pero controlado por la masonería francesa.

Pierre Waldeck-Rousseau nombró ministro de la Guerra a un notorio oportunista con fama de ser un cínico político: el general Gastón de Galiffet. Este individuo sería quien empezaría lo que más adelante se llamó el Fichero. Bajo la dirección del general Galiffet se inició una estructura orientada a espiar a los oficiales del Ejército, además de a sus amigos y familias, con el fin de identificar sus opiniones políticas e influir en el avance de sus carreras.

En mayo de 1900, Galiffet fue sustituido por el políticamente más fiable general Louis André, ya que el primero era marqués de Galiffet y príncipe de Martigues. André era un radical que inmediatamente se puso a trabajar para la supresión de las juntas y comisiones que estudiaban los méritos y circunstancias de los oficiales del Ejército para aprobar o no ascensos y condecoraciones.

El general André fue evacuado de la Cámara de Diputados durante la trifulca que se desencadenó por la bofetada que recibió del diputado nacionalista Gabriel Syveton

El general André fue evacuado de la Cámara de Diputados durante la trifulca que se desencadenó por la bofetada que recibió del diputado nacionalista Gabriel Syveton

Este sistema funcionaba por cuerpos de ejército –unidad militar compuesta por dos o más divisiones bajo un único mando–. A partir de la directriz emitida por André, sería el propio Ministerio de la Guerra el que decidiría de manera exclusiva.

En lo que respecta a los jefes y oficiales superiores –teniente coronel, coronel y general–, la información era fácil de obtener por la relevancia adquirida durante los años de desempeño, pero, cuando se hablaba de oficiales subalternos –teniente, capitán y comandante–, no había información relevante para el Ministerio.

El nuevo ministro decidió que no podía fiarse de los informes de los oficiales superiores sobre estos oficiales subalternos. En un alarde de paranoia, decidió que había que prescindir de toda información sobre los oficiales que viniera del cuerpo de oficiales. Pero necesitaban una fuente de información alternativa.

El ministro de la Guerra se reunió con el presidente del Gran Consejo y, por lo tanto, del Gran Oriente de Francia, Frédéric Desmons. La reunión tuvo lugar entre diciembre de 1900 y enero de 1901 y, en ella, André solicitó la cooperación de las diferentes logias y de todos sus miembros para recabar información sobre la orientación política y religiosa –personal, familiar y de amistades– de los oficiales del Ejército y, en menor medida, de la Marina.

Se creó un gabinete militar específico, que se puso bajo el mando del general Alexander Percin, pero que, en la práctica, llevaría el capitán Mollin. Este último sería el encargado de diseñar y gestionar un fichero con la información que recibiría directamente del Gran Oriente. Los ascensos, al igual que las condecoraciones, empezaron a concederse en función de afinidades políticas.

"El juego de la cacerola" , parodia antimasónica del juego de la oca protagonizada, entre otros, por los masones Delpech , Pelletan , Delcassé , Vadecard , Lafferre , Bienvenu-Martin , Réveillaud y Combes

«El juego de la cacerola» , parodia antimasónica del juego de la oca protagonizada, entre otros, por los masones Delpech , Pelletan , Delcassé , Vadecard , Lafferre , Bienvenu-Martin , Réveillaud y Combes

El fichero estaba subdividido en dos secciones: el archivo Cartago, donde se encontraban los oficiales clasificados como católicos, nacionalistas o dudosos, y el archivo Corinto, donde estaban los futuros elegidos, republicanos y librepensadores.

El gabinete empezó a funcionar alimentado por la información, muchas veces poco fiable o malintencionada, que recibía. Pero una estructura de este tipo necesitaba a mucha gente y pronto –en 1902– empezaron a oírse rumores de la existencia del gabinete, del fichero y de la conexión con la masonería.

La primera señal del futuro escándalo se produjo el 17 de junio de 1904, cuando el diputado de la Unión Republicana Liberal Laurent Prache acusó al Gobierno de haber establecido un sistema de espionaje utilizando la estructura de las logias masónicas. En ese momento, el gran maestre del Gran Oriente era Louis Lafferre, quien era diputado y estaba presente. Tuvo una actuación brillante que salvó al Gobierno al rebatir al diputado Prache.

La madrugada del 27 al 28 de octubre de 1904, el periódico Le Figaro publicó información junto con documentos proporcionados por el diputado Guyot de Villeneuve. Le Matin se hizo eco de la noticia y sacó otro número esa tarde con más información que complementaba la publicada por Le Figaro.

El día 28, el Gobierno fue interpelado en el Congreso de los Diputados en relación con la información publicada. Salieron como pudieron del paso y salvaron la votación de censura por solo cuatro votos.

El día 29, el ministro de la Guerra, el general André, dio la orden de destruir los ficheros y toda la documentación relacionada con ellos.

El llamado Asunto del Fichero fue el gran escándalo que envenenó a la opinión pública. Los ciudadanos franceses se sintieron traicionados por ese espionaje, que no solo afectaba a los oficiales, sino también a sus familias y amigos. Todos se sentían víctimas de su propio Gobierno.

El día 28 de octubre, el diputado Gabriel Syveton arreó un par de tortazos en la cara del ministro de la Guerra en mitad de una sesión parlamentaria. El general André dimitió ese mismo día. En enero de 1905, el Gobierno cayó.

Postal titulada "Tres grandes líderes de nuestros ejércitos"  : los generales de Castelnau , Joffre y Pau durante la Primera Guerra Mundial

Postal titulada «Tres grandes líderes de nuestros ejércitos» : los generales de Castelnau , Joffre y Pau durante la Primera Guerra Mundial

Muchos oficiales vieron sus carreras retrasadas, cuando no interrumpidas. Por el contrario, otros compañeros escalaban puestos y recibían ascensos y distinciones en abundancia. Entre los que vieron sus carreras bloqueadas se encontraba Philippe Pétain, coronel al principio de la Primera Guerra Mundial y luego mariscal de Francia.

Edouard de Castelnau, futuro jefe del Estado Mayor de las fuerzas aliadas durante la Primera Guerra Mundial, vio su carrera frenada por el pecado de tener un hermano jesuita. Tal vez el caso más escandaloso fue el de Ferdinand Foch, futuro comandante en jefe de las fuerzas aliadas en el frente occidental durante la Primera Guerra Mundial y mariscal de Francia, cuya carrera fue frenada por declararse católico practicante.

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