07 de octubre de 2022

Marise Ann Chiverella, la víctima asesinada en 1964, cuyo caso ha ayudado a resolver Eric Schubert, un joven de 20 años, en Estados Unidos

Marise Ann Chiverella, la víctima asesinada en 1964, cuyo caso ha ayudado a resolver Eric Schubert, un joven de 20 años, en Estados UnidosPennsylvania State Police

Historia de un crimen

Eric Schubert, el adolescente que resolvió un asesinato cometido hace 58 años

El joven reconstruyó el mapa genético del criminal que dejó muestras imperceptibles en el cuerpo de la niña de nueve años que mató

El asesinato de Marise Ann Chiverella mantuvo en vilo a la ciudad de Hazleton, Pensilvania, durante casi seis décadas. En 1964, la niña, de nueve años, fue violada y asesinada de camino al colegio. Era domingo, tenía prisa. Quería entregarle un regalo a su profesora antes de misa. No llegó ni a lo uno, ni a lo otro. Su cuerpo apareció en la tarde de aquel 18 de marzo, en una fosa cercana. La Policía Estatal tardó 58 años en encontrar al asesino, pero ahora, por fin, sabemos quien mató a Marise Ann Chiverella.
Su asesinato mantuvo a las autoridades del Estado en vilo durante casi seis décadas. «La Policía Estatal de Pensilvania se fundó en 1905, así que llevamos más de la mitad de nuestra existencia investigando este caso», observó el teniente Devon M. Brutovsky. Fueron capaces de resolverlo gracias a las nuevas tecnologías, y a un adolescente precoz que resultó ser un prodigio de la genealogía.
Porque el desenlace del caso no habría sido posible sin Eric Schubert, genio de la genética, que se presentó voluntario como asistente policial. Gracias a sus conocimientos científicos, pudo ayudar a la Policía a identificar a posibles parientes del culpable, valiéndose de muestras de ADN recopiladas como parte de la investigación. En 2007, 43 años después del crimen, los investigadores crearon un perfil genético del sospechoso a través de fluidos corporales que encontraron en la chaqueta de Marise. Pero no resultó útil hasta 2019, cuando, gracias a la compañía Parabon NanoLabs, la Policía pudo ingresar el perfil genético del asesino en una base de datos, y este coincidió con el de un pariente lejano.
Por fin, un hilo del que tirar. A través del match, Schubert construyó un árbol genealógico de familiares. El equipo de investigación entrevistó a algunos de ellos, y tomó muestras de ADN voluntarias, con las que cercó todavía más al culpable, aún sin identificar.
Así es como se encontraron, el 6 de enero de 2022, en el cementerio. Exhumaron el cuerpo de un tal James Paul Forte, que en 1964 habría tenido 22 años. Un mes más tarde, el día tres de febrero, un laboratorio confirmó que el ADN de Forte coincidía con el del asesino de Marise.
Forte vivía a seis o siete manzanas de la niña, y tenía un largo historial de violencia sexual. En 1974, se declaró culpable de agresión y pasó un año en libertad condicional. Había agredido sexualmente a una mujer de la zona, que en una entrevista de aquella época admitió que pensó que moriría, de no ser por que un testigo frenó el ataque. En 1978, Forte fue imputado de nuevo por acoso y amenazas a otra persona.
A pesar de todo, no habrá justicia para Marise Ann Chiverella. Forte murió de un ataque al corazón en 1980, a la edad de 38 años. Falleció en un bar de Hazleton, donde trabajaba. Sin embargo, según cuentan los hermanos de la víctima, que aún lloran su muerte, su madre si perdonó al asesino de Marise, quienquiera que fuese.
La familia, profundamente religiosa, nunca dejó de rezar por la niña. «[Mamá] siempre terminaba de bendecir la mesa con una plegaria para Marise», recordó Ron, hermano de la víctima. «Pedía a Jesús y a la Virgen, 'por favor, ayudad a la Policía Estatal de Pensilvania a encontrar al hombre que hizo daño a mi hija'». Y parece que, finalmente, lo hicieron.
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