24 de septiembre de 2022

El primer ministro indio, Narendra Modi, durante la conmemoración de la independencia

El primer ministro indio, Narendra Modi, durante la conmemoración de la independenciaAFP

La India da la espalda a Ghandi en el 75 aniversario de su independencia para abrazarse al nacionalismo

El país está experimentando una oleada de nacionalismo hinduista que ha llevado a sus actuales dirigentes a renegar de los actores que hicieron posible la independencia

La India celebra este 15 de agosto el 75 aniversario de la independencia del país del Imperio Británico.
Con desfiles militares, grandes discursos insuflados de nacionalismo y banderas al viento, el pueblo indio recuerda a los héroes de su independencia con el amargo recuerdo de la partición del país para crear un Estado islámico, Pakistán, con el objetivo de poner fin a la violencia religiosa entre musulmanes e hindúes.
Sin embargo, en el recuerdo de los «padres de la patria» en la conmemoración de la independencia hay una ausencia premeditada: la de Mahatma Gandhi.
Líder pacifista, inspirador de los movimientos civiles en todo el mundo y padre espiritual de la India, la figura de Ghandi no sólo está completamente ausente en la conmemoración de la independencia, sino que la India está atravesando un período de revisionismo nacionalista en el que se reniega de la herencia de Ghandi.
Según señala The Washington Post, Ghandi está siendo debatido, minimizado y ridiculizado por los líderes nacionalistas e hinduistas.
Para un sector de la población crecientemente nacionalista, Ghandi fue demasiado débil con los británicos y demasiado conciliador con los musulmanes.
Frente a lo que representa Ghandi, el actual gobierno, dirigido por el primer ministro Narendra Modi, defiende una línea dura, un gobierno fuerte, militarista que reniega del pacifismo y de la no violencia que proclamaba Ghandi.
La ola revisionista que atraviesa la India pretende bajar a Ghandi del pedestal donde se le situó durante décadas y alzar otras figuras más acordes con la visión del país que tienen sus actuales líderes.
En esa nueva visión de la India tampoco hay espacio para Jawaharlal Nehru, primer ministro indio tras su independencia, y considerado culpable por los políticos nacionalistas de la separación de Pakistán.
Héroes como Subhash Chandra Bose, colaboracionista de la Alemania nazi que montó un ejército para expulsar a los británicos. O Vallabhbhai Patel, exministro del Interior y líder nacionalista que criticó la no violencia de Ghandi.
De hecho, Modi perteneció en su juventud al grupo nacionalista Rashtriya Swayam Sangh, organización a la que también perteneció Nathuram Godse, el terrorista que asesinó a tiros a Ghandi en 1948, recuerda The Washington Post.
Modi, consciente de que esta ola revisionista causa preocupación en Occidente, donde la figura de Ghandi sigue siendo venerada, trata de buscar un equilibrio y mitigar las críticas.
No ha dudado en rendir homenaje a Ghandi, incluso ha reprendido a miembros de su partido y a periodistas de su órbita cuando realizaron ataques encarnizados contra la memoria del líder pacifista.
Sin embargo, en sus discursos Modi tampoco ahorra soflamas ultranacionalistas que chocan de forma frontal con el discurso de Ghandi, y calla ante los llamamientos de sus aliados ultranacionalistas a la población musulmana de la India.
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