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19 de junio de 2024

Mujeres iraníes durante un mitin, en Teherán

Mujeres iraníes durante un mitin, en TeheránEFE

Irán redobla la represión contra las mujeres a la sombra del conflicto con Israel

Activistas y medios opositores alertan a la comunidad internacional de una nueva campaña aún más violenta para imponer el velo islámico entre el colectivo femenino

Irán libra una doble guerra. Fuera de sus fronteras el enemigo es Israel; dentro de su propio país, las mujeres. A la sombra del conflicto actual con el país hebreo, la República Islámica ha redoblado la represión contra el colectivo femenino, que denuncia violencia, arrestos arbitrarios y un repunte de la vigilancia sobre el estricto código de vestimenta que pesa sobre la mujer en el país persa. Mientras el mundo contiene el aliento ante el temor de un conflicto directo entre los dos enemigos acérrimos en Oriente Medio, tras el ataque sin precedentes de Teherán, este fin de semana, con más de 300 misiles y drones contra suelo israelí, el régimen de los ayatolás libra su guerra particular contra las iraníes.

El pasado sábado y coincidiendo con la ofensiva de Irán contra Israel, Teherán anunció un nuevo plan, bautizado como «Operación Luz», que busca hacer cumplir las leyes sobre el velo islámico en todo el país. Las autoridades aseguran que se trata de una «demanda nacional y pública». La polémica Policía de la Moral, bajo cuya custodia murió la joven kurda Mahsa Amini en 2022 y desató una oleada de protestas que pusieron en jaque al régimen de los ayatolás, ha vuelto a tomar las calles. Este cuerpo de vigilancia redujo su presencia tras las fuertes manifestaciones contra la represión al grito de «Mujer, vida y libertad». Sin embargo, su presencia se ha ido haciendo cada vez más fuerte.

Los medios y activistas opositores denuncian una gran presencia de la Policía de la Moral en los distritos centrales de la capital Teherán. El pasado sábado, el jefe de la Policía de la capital iraní, Abbas Ali Mohammadian, adelantó que «se emprenderían acciones legales contra las personas que no prestaran atención a las advertencias policiales». El propio líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, en un discurso tras el ataque contra Israel, hizo alusión al velo islámico. Jamenei aseveró que las mujeres de la República Islámica tienen el deber de obedecer el código de vestimenta, independientemente de sus creencias.

La popular activista iraní Masih Alinejad, en el punto de mira del régimen de los ayatolás por su defensa por los derechos de las mujeres, lleva días alertando en sus redes sociales del aumento de la represión contra el colectivo femenino en su país. En un vídeo, compartido en su red de X, antes Twitter, este miércoles, se puede ver cómo opera esta Policía de la Moral. Un grupo de mujeres, ataviadas con el chador negro, arrollan a una joven, que no lleva bien puesto el hiyab, y la introducen en una furgoneta. La iraní grita «¿por qué me empujáis?», mientras que la puerta del vehículo se cierra de manera violenta a sus espaldas. «Tengo un examen mañana», explica la joven entre lágrimas, mientras que las otras mujeres la amenazan con llevarla a la comisaría.

El de esta iraní no se trata de un caso aislado, sino que en Irán este tipo de incidentes son cada vez más habituales. Las redes sociales dan muestra de ello, así como las organizaciones de derechos humanos como Iran Human Rights (CHRI), que esta semana ha vuelto a pedir a la comunidad internacional una respuesta firme ante lo que consideran un apartheid de género. «Mientras la atención de los medios iraníes e internacionales se centra en la creciente crisis entre la República Islámica e Israel, las patrullas de la policía moral han acudido en mayor número para hacer cumplir las leyes obligatorias sobre el hijab», ha denunciado Alinejad.

El director ejecutivo de CHRI, Hadi Ghaemi, ha alertado de que «un medio de una creciente disidencia interna y la atención internacional centrada en las tensiones regionales, la República Islámica está aprovechando la oportunidad para intensificar su campaña de represión contra la disidencia». El pasado mes de marzo, Amnistía Internacional (AI) ya hizo público, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, un informe en el que denunciaba una «vigilancia generalizada» del uso del velo islámico en Irán. Sin embargo, la situación de la mujer en la República Islámica no provoca grandes condenas internacionales. La defensora de los derechos humanos Narges Mohammadi, ganadora del Premio Nobel de la Paz y actualmente cumpliendo condena en Irán, reclamó una mayor acción por parte de la comunidad internacional.

«Hacemos un llamamiento urgente a la comunidad internacional para que aborde este asunto urgente y tome medidas decisivas para poner fin al apartheid de género en Irán y Afganistán», pidió Mohammadi el pasado mes de diciembre. Este repunte de represión contra las mujeres en el régimen islámico se produce aún cuando el controvertido proyecto ley sobre el hijab no ha sido aprobado en el Consejo de Guardianes. Entre las medidas draconianas que enfrentan las mujeres está el veto a lugar públicos como restaurantes, bancos, tiendas y un largo etcétera por no llevar puesto el velo islámico o castigos que incluyen la prohibición de los viajes, además de las agresiones o detenciones. Unos castigos que la mitad de la población ya sufre desde hace meses.

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