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Pedro Sánchez y el primer ministro de Portugal, Luís Montenegro

Pedro Sánchez y el primer ministro de Portugal, Luís MontenegroEFE

A diferencia de España, en Portugal la corrupción se paga: adelanto electoral en puertas

El primer ministro, Luis Montenegro, ha superado dos mociones de censura, pero las acusaciones de tráfico de influencias e irregularidades en los contratos de una empresa anticipan su salida

Portugal, salvo sorpresa de última hora, se encamina a un adelanto electoral. La corrupción y el tráfico de influencias le están pasando factura al primer ministro, Luis Montenegro, al estar bajo la lupa Spinumviva, la empresa que hoy administran su mujer y sus hijos. Fundada por Montenegro antes de que sucediera a Antonio Costa (también fuera del poder por sospechas de corrupción), los vínculos y contratos con otras empresas han provocado dos mociones de censura de las que, aunque ha resultado airoso, no parece que vaya a poder resistir más tiempo en el Gobierno.

Pedro Sánchez se aferra al poder pese a tener a su mujer, Begoña Gómez, a su hermano David, a su ex secretario general del PSOE, José Luis Ábalos y hasta al fiscal general, Alvaro García Ortiz desfilando por los juzgados de Plaza de Castilla. La escena resulta impensable en Portugal donde Antonio Costa tuvo que presentar su dimisión apenas por sospechas de corrupción y su sucesor está con medio cuerpo en la calle por Spinumviva. Pero, España es diferente.

El Parlamento de Portugal no cede aunque rechazó el miércoles la segunda moción de censura en dos semanas, informa Efe, presentada por los comunistas contra el Gobierno de centroderecha en relación al caso de la empresa fundada por el primer ministro, Luís Montenegro, y actualmente en manos de su mujer y sus hijos.

La moción fue descartada con el voto en contra de las dos fuerzas que integran la alianza gobernante, el conservador Partido Social Demócrata (PSD) y el democristiano CDS-PP, además de Iniciativa Liberal, y la abstención de los socialistas y el ultraderechista Chega.

Apoyaron la moción de censura el Partido Comunista Portugués (PCP), el ecologista Livre, el Bloco de Esquerda y el animalista PAN, que suman un total de 14 escaños.

Para salir adelante, la moción habría necesitado de la mayoría absoluta de la unicameral Asamblea de la República (Parlamento).

Esta es la segunda moción de censura rechazada en dos semanas tras la votada el pasado 21 de febrero en la Cámara, que fue impulsada por Chega.

Montenegro se encuentra envuelto en la polémica por Spinumviva, una empresa en manos de su mujer y sus hijos que el primer ministro fundó antes de asumir el cargo y cuando no estaba en la política activa y que ha recibido pagos de otras compañías en las que había trabajado el político.

Durante el debate Montenegro apuntó que su Gobierno va a presentar una moción de confianza, porque «no queda claro», en su opinión, que el Parlamento dé todas las condiciones al Gabinete para ejecutar su programa.

Sin embargo, las cuentas no le salen al Gobierno, ya que la moción de confianza tiene que ser aprobada o rechazada por mayoría simple, y la segunda y tercera fuerza en el Parlamento, el PS y Chega anticiparon hoy que no la van a respaldar.

La alianza del PSD y el CDS-PP cuenta con 80 escaños en la cámara, mientras que el PS tiene 78 y Chega dispone de 49, más el voto de un diputado de ultraderecha que figura como no inscrito en ningún partido y que suele votar en el mismo sentido que esta formación.

Montenegro admitió durante el debate de este miércoles que las elecciones anticipadas «no son deseables, pero un mal necesario» para evitar la degradación de las instituciones y la pérdida de la estabilidad política.

Aun así, el ministro de Exteriores, Paulo Rangel, que intervino al final de la sesión, instó al PS a abstenerse en la votación de la moción de confianza si realmente «quiere tanto» la creación de una comisión parlamentaria que investigue la situación de Montenegro respecto a Spinumviva.

Según la cadena pública RPT, el Consejo de Ministros tiene ahora que aprobar la moción de confianza antes de mandarla al Parlamento. Tras su presentación habría un plazo de tres días para celebrar el debate y votación de dicha moción.

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