Milicias proiranies en Irak
Las milicias proiraníes de Irak se abren a entregar las armas para evitar un conflicto con EE.UU.
Varias milicias proiraníes de Irak estarían dispuestas a entregar sus armas, por primera vez, para evitar verse envueltas en un conflicto abierto con Estados Unidos, bajo la Administración de Donald Trump, según informa la agencia de noticias Reuters.
El anuncio tiene lugar tras las repetidas advertencias que el republicano ha lanzado al Gobierno iraquí desde que asumió el cargo el pasado 20 de enero. Washington ha amenazado a Bagdad con ataques, si las autoridades iraquíes no actuaban para disolver las milicias.
Izzat al-Shahbndar, un alto político musulmán chií cercano a la alianza gobernante en Irak, citado por Reuters, aseguró que las conversaciones entre el primer ministro Mohammed Shia al-Sudani y varios líderes de las milicias estaban «muy avanzadas», y que los grupos se inclinaban por acatar los llamamientos estadounidenses al desarme.
«Las facciones no están actuando obstinadamente o insistiendo en continuar en su forma actual», aseguró el mandatario iraquí, que añadió que los grupos eran «plenamente conscientes» de que podían ser objetivo de Estados Unidos.
Estas milicias forman parte de la Resistencia Islámica en Irak, un grupo paraguas de unas diez facciones armadas chiíes de línea dura que en conjunto cuentan con unos 50.000 combatientes y arsenales que incluyen misiles de largo alcance y armas antiaéreas.
El grupo de la Resistencia, pilar fundamental de la red iraní de fuerzas regionales como Hamás, en la franja de Gaza, o Hezbolá, en el Líbano, ha reivindicado la autoría de decenas de ataques con misiles y aviones no tripulados contra Israel y las fuerzas estadounidenses en Irak y Siria desde que estalló la guerra de Gaza hace unos 18 meses.
Farhad Alaaeldin, asesor de asuntos exteriores del primer ministro de Irak, aseguró a Reuters, en respuesta a las preguntas sobre las conversaciones de desarme, que Al Sudani se había comprometido a garantizar que todas las armas del país árabe estuvieran bajo control estatal mediante un «diálogo constructivo con diversos actores nacionales».