Ryland Headley ha sido declarado culpable del asesinato de Louisa Dunne
Un descuido permite a la Policía de Reino Unido resolver un asesinato de hace 58 años
Louisa Dunne falleció en su casa en 1967 y hasta ahora no se sabía quién acabó con su vida
El 28 de junio de 1967, una anciana británica de 75 años, de nombre Louisa Dunne, madre de dos hijos y viuda en dos ocasiones, fue encontrada sin vida en su propia casa, en el barrio Easton de la ciudad de Bristol. La noche anterior, se habían oído gritos en las inmediaciones, pero dentro de la casa no se encontraron señales de violencia.
Posteriormente, el juicio concluyó que Dunne falleció por asfixia, estrangulada con una bufanda mientras una mano fue colocada con fuerza sobre su boca. La Policía rescató una huella de la palma de una mano izquierda en una ventana del piso superior y también se tomaron muestras biológicas que dieron positivo en semen, pero, a pesar de que se compararon los datos con hombres y niños de la zona, las técnicas científicas de la época no permitieron identificar al agresor.
Louisa Dunne
A partir de ahí, la investigación se estancó y el caso pareció perderse en el tiempo, aunque los detectives del mismo no perdieron la esperanza, esperando que algún día la ciencia avanzase lo suficiente para que esas pruebes fuesen concluyentes. Para ello, conservaron todoas las pruebas, incluida la vestimenta que Dunne llevaba el día de su muerte.
Paralelamente, en 2012, en un hecho aparentemente aislado y sin relación alguna con este caso, la Policía británica arrestó a Ryland Headley, un hombre de 79 años. Aunque ese caso no fue a mayores, permitió registrar los datos de Headley en el sistema.
De esa manera, cuando los detectives de la muerte de Dunne, en su enésimo intento, enviaron la falda de la víctima para un nuevo análisis se encontraron con que el ADN encontrado coincidía con el de Headley.
En 1967, año del fallecimiento de Dunne, Ryland Headley tenía 34 años y trabajaba en el ferrocarril. Residía con su esposa en la ciudad de Bristol, a poco más de dos kilómetros de la casa de Dunne, lo suficientemente lejos para no entrar dentro del rango a quienes la Policía pidió mandar sus huellas cuando investigaron el caso en la época. Para borrar del todo su rastro, poco después trasladó a su familia a Londres y posteriormente a Ipswich.
De todas formas, los crimenes de Headley no se limitaron al asesinato de Louisa Dunne. En 1977 fue condenado por la violación de dos mujeres mayores y también fue declarado culpable de 10 robos nocturnos adicionales. Ahora, la Policía investiga su participación en otros crímenes sin resolver durante las décadas de los 60 y los 70.
Durante el juicio de estos meses, un Headley ya deteriorado con 92 años negó todos los cargos y optó por no declarar, pero el jurado, tras casi diez horas de deliberación, le ha considerado como culpable, poniendo así fin a uno de los casos que más quebraderos de cabeza ha levantado en las últimas décadas en Reino Unido.