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Imagen de un ataque ruso contra UcraniaServicio de Emergencias de Ucrania

Ucrania crea un ejército de drones propios para plantar cara a Rusia y golpear su industria militar

Kiev ha logrado alcanzar una fábrica rusa con aviones no tripulados de larga distancia a más de 1.300 kilómetros de la frontera

La invasión rusa de Ucrania ha pasado de ser concebida como un blitzkrieg a convertirse en una guerra de trincheras combinada con la tecnología más puntera: los aviones no tripulados. Los drones se han convertido en la principal amenaza en el frente de batalla, y su tecnología se ha ido mejorando y adaptando a las necesidades de las tropas. Rusia se ha servido del dron bomba iraní Shahed, que ya fabrica en suelo propio y, según Inteligencia militar ucraniana y occidental, el país invasor ya es capaz de fabricar este año en tres días la misma cantidad de Shahed que durante un mes entero en 2024.

Ucrania, que además ha dejado de recibir ayuda de Estados Unidos desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca, sufre una clara desventaja en este ámbito y, en las últimas semanas, ha visto cómo el Ejército del Kremlin lanzaba contra el país cientos de estos drones en tan solo una noche. Una ofensiva que el pasado año se hubiese considerado como excepcional ahora se ha convertido en rutina. Por ello, Kiev ha redoblado sus esfuerzos en la producción propia de aviones no tripulados y, en la madrugada de este martes, lanzó un ataque coordinado contra bases militares en territorio ruso y en zonas ocupadas de Crimea, Donetsk y Lugansk.

Kiev quiso hacer una demostración de fuerza frente a Moscú, que lleva castigando las principales ciudades ucranianas noche tras noche durante los últimos meses con ofensivas cada vez más cruentas. Así, las fuerzas ucranianas aseguraron que drones de larga distancia de producción propia lograron alcanzar una importante instalación de defensa rusa ubicada a más de 1.300 kilómetros de la frontera con Ucrania, concretamente en Izhevsk, capital de la república de Udmurtia, en los Urales. El gobernador de esta urbe, Alexandr Brechálov, confirmó el ataque en su cuenta de Telegram e informó de la muerte de tres personas y más de 30 heridos.

«Hoy de madrugada, drones de larga distancia del SBU golpearon las capacidades de producción y la zona de almacenamiento de la fábrica electromecánica de Izhevsk 'Kúpol', que se encuentra en la república (rusa) de Udmurtia», aclaró una fuente bajo anonimato del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), citada por la agencia de noticias Ukrinform. Según publicaron medios ucranianos, en esta planta rusa se fabrica gran parte de los misiles antiaéreos Tor y Osá, así como drones de asalto Garpiya –similares a los Shahed–, que posteriormente el Ejército del Kremlin utiliza para atacar Ucrania.

«Cada una de estas operaciones especiales socava el potencial ofensivo del enemigo, rompe las cadenas de producción militar y demuestra que, incluso en la retaguardia profunda de Rusia, no hay zonas seguras para la infraestructura militar», aseguró la fuente citada por Ukrinform. Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso aseguró que sus defensas aéreas derribaron unos 60 drones ucranianos durante la noche del lunes al martes en varias regiones rusas, incluida la anexionada península de Crimea. Además, esta ofensiva también afectó al tráfico aéreo, y los aeropuertos de varias ciudades rusas tuvieron que interrumpir sus operaciones.

A pesar de que Ucrania ha invertido gran parte de sus recursos en impulsar su propia industria militar, aún depende en gran medida de las armas de los aliados occidentales. De hecho, Kiev se sirvió también de misiles de crucero Storm Shadow, de fabricación británica, para alcanzar el cuartel general del 8.º Ejército de Armas Combinadas de Rusia en Donetsk. En los últimos meses, y ante los nulos avances en la arena diplomática, los ataques rusos contra el país invadido se han recrudecido y las cifras de civiles muertos van en aumento. Kiev trata de responder atacando infraestructuras clave para la industria militar o energética del enemigo.

En el frente de batalla, las tropas del Kremlin siguen empujando tanto en el norte, hacia la región de Sumi, como en la región del Donbás, y continúan su avance cerca de Kupiansk (Járkov) y el oeste de la región de Zaporiyia. Por ahora, según apunta el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés), el principal esfuerzo ruso se concentra actualmente en el óblast de Járkov, donde las tropas invasoras tratan de hacer retroceder al Ejército ucraniano desde la frontera con la región rusa de Bélgorod y acercarse a la ciudad de Járkov para que esté dentro del rango de alcance de su artillería.

La web de monitoreo DeepState calcula que, en el mes de junio, Moscú ha logrado hacerse con más de 500 kilómetros cuadrados de territorio ucraniano. Las ganancias en el terreno de batalla le habrían costado a Rusia la vida de 1.020.980 soldados desde el inicio de su invasión a gran escala el 24 de febrero de 2022, según datos ofrecidos por el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Ucranianas (AFU). En el bando ucraniano, el pasado mes de febrero, su presidente Volodimir Zelenski reconoció en una entrevista con la cadena estadounidense NBC News que más de 46.000 soldados ucranianos han muerto en el campo de batalla. El Kremlin, sin embargo, eleva esa cifra a más de 400.000 uniformados fallecidos desde el inicio de la guerra hace ya más de tres años.