Trump desmantela los chiringuitos de la dictadura cubana: ni transferencias ni ingresos para las FF.AA.
El presidente de Estados Unidos rescata un memorándum de 2017 que corta el grifo de las ganancias del régimen militar en las transacciones bancarias internacionales, refuerza el bloqueo del turismo americano y fiscaliza los abusos a los DD.HH.
Cuba asume que la nueva era de Donald Trump no va a ser como la etapa de Joe Biden
El presidente de Estados Unidos no ha cambiado. En estos cinco meses largos de su segunda legislatura desconcertó a algunos sectores con sus políticas hacía Venezuela y su aparente desidia con Nicaragua y Cuba.
Con la primera dictadura logró la liberación de militares estadounidenses, encarcelados como supuestos espías y eso dio pábulo a especulaciones sobre una tolerancia o intercambio con el régimen que, supuestamente, debía levantar ampollas en el secretario de Estado, Marco Rubio. Además, su furia por los recortes en el elefantiásico aparato del Estado, cuando todavía era amigo de Elon Musk, incluyó la supresión de la financiación de medios de comunicación opositores a estos regímenes que, sin su ayuda, difícilmente podrán sobrevivir. Entre otros afectados, figuran los históricos Radio Martí o La Voz de América.
Cada paso que daba la nueva Administración Trump, que se había estrenado el 20 de enero, salvo el asunto de las listas negras, parecía ir en sentido contrario a la mano dura que caracterizó su primer Gobierno con las dictaduras caribeñas o cuando menos, generaba dudas. Pero la no acción sólo ha sido un paréntesis.
Endurece las condiciones contra el Gobierno de Miguel Díez-Canel y de un Raúl Castro que sobrevive a los insistentes rumores de defunción
Ahora parece haber llegado la hora de la verdad. El presidente de Estados Unidos ha rescatado, o actualizado, uno de sus memorándums originales de su primera etapa en la Casa Blanca que endurece las condiciones contra el Gobierno de Miguel Díez-Canel y de un Raúl Castro que sobrevive a los insistentes rumores de defunción.
Trump firmó a principios de semana un paquete de medidas que complican las maltrechas finanzas de la dictadura. Entre otras, prohibió las transferencias, «directas o indirectas con entidades controladas por los militares cubanos, como el Grupo de Administración Empresarial SA (GAESA) y sus afiliadas» además de comprometerse a hacer cumplir «la prohibición legal del turismo estadounidense a Cuba». El resto del mundo puede hacer lo que le venga en gana.
El lamento de Díaz-Canel
El régimen se ha indignado con la batería de medidas de la Casa Blanca, que ha calificado de «infames» y advierte que se trata de una reedición del memorándum de 2017. «Cuba denuncia y rechaza categóricamente ambas versiones del infame documento», destaca en un comunicado, que reproduce Efe, el Ministerio de Relaciones Exteriores del régimen.
Miguel Díaz-Canel asegura que tanto las viejas como las nuevas disposiciones «recrudecen aún más la asfixia y guerra económica». Como si la isla dependiera exclusivamente de sus relaciones exteriores con Estados Unidos añadió otra pincelada de victimización: «Sirven únicamente a los intereses de quienes lucran con el dolor, el sufrimiento y las carencias.»
Pone fin a las prácticas económicas que benefician desproporcionadamente al Gobierno, las FF AA y a las agencias de inteligencia o de seguridad cubanas
Indiferente a las protestas del dictador, la Casa Blanca insiste en que el objetivo y lo que hace el memorando es «pone fin a las prácticas económicas que benefician desproporcionadamente al Gobierno, las Fuerzas Armadas, y a las agencias de inteligencia o de seguridad cubanas a expensas del pueblo cubano.»
Con estas medidas Donald Trump se aleja todo lo que puede de las políticas de Joe Biden, al que sacude sin piedad. El demócrata, en la recta final de su mandato, sacó a Cuba de la lista negra de países patrocinadores del terrorismo, pero al republicano le faltó tiempo para volver a incluirla. También Biden había flexibilizado las operaciones bancarias internacionales con las entidades manejadas por los militares que ahora el republicano ha vuelto a prohibir.
Frente a las acusaciones de sectores que advierten que los efectos de estas medidas los terminan pagando los cubanos, la Casa Blanca se defendió al afirmar que el documento «restaura y fortalece la política robusta hacia Cuba del primer mandato del presidente.»
El emporio de la dictadura
Para entender a dónde apunta Trump con la intervención a las transacciones bancarias conviene recordar que el Grupo de Administración de Empresas S.A. (Gaesa) es un holding estatal que controla compañías, cadenas de tiendas en dólares y como observa EFE, hasta almacenes en el puerto Mariel, el más importante de Cuba, e instituciones financieras como Rafin.
Este «emporio» tiene bajo su control al grupo Gaviota, que controlaba más de 50 hoteles, cinco marinas para yates, restaurantes, compañías aéreas, de renta de automóviles y taxis.
Bajo su paraguas también está la Corporación Cimex, que maneja 80 empresas en diversos sectores de la economía.
El gobierno de Trump advierte que esto no es papel mojado y que el cumplimiento de todas las medidas se revisará con «auditorías regulares». Asimismo, se establece la obligación de llevar un registro de todas las transacciones relacionadas con viajes durante al menos cinco años.
Por último, la Administración republicana mantiene el fin de la política «pies mojados, pies secos» que entre 1995 y 2017 permitía el ingreso a Estados Unidos de inmigrantes procedentes de la isla tan pronto como pisaran el territorio estadounidense.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, manifestó su ira ante un memorándum que arruina el negocio de la dictadura y que calificó de «conducta criminal y violatoria de los #DDHH de toda una nación», en su cuenta X . Apelar a los derechos humanos en un régimen donde se violan sistemáticamente resulta irónica, casi tanto como que Cuba forme parte del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Marco Rubio, el hombre detrás de esta política de acoso a la dictadura, escribió en la suya de la antigua Twitter: «Exigiremos cuentas al régimen ilegítimo cubano y apoyaremos al pueblo cubano en su búsqueda de la libertad y la justicia».