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Donald Trump anuncia aranceles del 50 % a Brasil por el juicio a BolsonaroGetty Images via AFP

Trump anuncia aranceles del 50 % a Brasil en represalia por el juicio a Jair Bolsonaro y provoca una dura respuesta de Lula

La decisión de Washington de imponer un arancel del 50 % a productos brasileños, junto con la defensa pública de Donald Trump al expresidente Jair Bolsonaro, ha provocado una dura respuesta del Gobierno de Lula da Silva y un deterioro significativo en las relaciones bilaterales

La relación diplomática entre Brasil y Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más delicados tras la reciente imposición, por parte del presidente estadounidense Donald Trump, de un arancel adicional del 50 % a las importaciones brasileñas. Esta medida, de alto impacto económico y político, ha sido acompañada por una injerencia directa en la situación interna de Brasil, generando una respuesta firme por parte del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

El detonante de la crisis ha sido el juicio penal en curso contra el exmandatario Jair Bolsonaro, acusado ante la Corte Suprema de Brasil de encabezar un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022. En defensa de su aliado ideológico, Trump ha intervenido abiertamente en la política brasileña, primero con mensajes en redes sociales, y luego con una carta dirigida a Lula, publicada antes incluso de que llegara a manos del presidente brasileño.

En esa misiva, Trump justificó el arancel no solo con razones comerciales, como ha hecho en otros contextos, sino con una fuerte carga política: denunció una supuesta «caza de brujas» contra Bolsonaro, calificó el proceso judicial como «una vergüenza internacional» y acusó a la Corte Suprema brasileña de emitir fallos «ilegales» y «secretos». Además, lanzó una advertencia directa a Lula: cualquier intento de represalia arancelaria sería respondido con medidas aún más severas.

Reacción del Gobierno brasileño

La reacción del Gobierno brasileño no se hizo esperar. Lula convocó de inmediato a su equipo más cercano en el Palacio de Planalto y articuló una respuesta en dos frentes: el político y el diplomático. En primer lugar, publicó una declaración en la que refutó los argumentos de Trump y rechazó cualquier tipo de presión externa: «Brasil es un país soberano con instituciones independientes y no aceptará ser tutelado por ningún gobierno extranjero», sentenció. Lula también reiteró que el proceso judicial contra Bolsonaro es responsabilidad exclusiva del Poder Judicial brasileño y se desarrolla con base en las normas constitucionales del país.

Bolsonaro y Trump, en una imagen de 2019EFE

En el ámbito diplomático, el Ministerio de Exteriores brasileño tomó una postura inusualmente enérgica. El encargado de negocios de Estados Unidos en Brasil, Gabriel Escobar —máxima autoridad diplomática estadounidense en ausencia de un embajador— fue convocado en dos ocasiones en un mismo día. En la primera cita, la secretaria para Norteamérica, María Luisa Escorel, expresó su «malestar» por una nota de la embajada estadounidense que defendía abiertamente a Bolsonaro y acusaba al Gobierno brasileño de perseguirlo políticamente, en palabras que Brasil consideró una «intromisión indebida» en asuntos internos.

Horas después, Escobar fue citado nuevamente para devolver formalmente la carta enviada por Trump, calificada por el Ejecutivo brasileño como «ofensiva», además de contener «errores fácticos» sobre la relación comercial bilateral y tergiversaciones sobre el estado de derecho en Brasil.

En paralelo, sectores empresariales brasileños mostraron preocupación por el impacto de esta escalada. En 2024, las exportaciones brasileñas a Estados Unidos alcanzaron los 40.368 millones de dólares, representando un 12 % del total de ventas del país. Los productos más afectados por las tarifas son estratégicos: petróleo, acero, café, celulosa, pasta de madera y aviones, algunos de los cuales ya habían sido objeto de medidas proteccionistas durante el anterior mandato de Trump.

El conflicto también ocurre en un contexto en el que ambos gobiernos habían intentado, desde el pasado mes de abril —fecha conocida en Brasil como el «Día de la Liberación», por el desmantelamiento de una red golpista—, mantener un canal técnico de diálogo para prevenir este tipo de acciones. Sin embargo, la imposición unilateral de los aranceles ha desbaratado esas conversaciones y abre un nuevo capítulo de fricción entre dos países históricamente cercanos pero hoy políticamente distanciados.

El presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva y el presidente de EE.UU. Donald TrumpAFP

Así, el cruce entre Lula da Silva y Donald Trump pone de manifiesto no solo el deterioro de las relaciones comerciales, sino también el choque ideológico entre dos proyectos políticos opuestos, con repercusiones que podrían extenderse más allá del ámbito bilateral y afectar el equilibrio diplomático regional en América Latina.