Xi Jinping y Donald Trump
Trump y TikTok: las razones detrás de su obsesión por cerrar un acuerdo con Xi Jinping
En estos ocho meses que lleva en la Casa Blanca, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha decidido abrir numerosos frentes de batalla, con más o menos éxito en cada uno. Uno de ellos ha sido el control de la red social china TikTok. Concretamente, su deseo de separarla de su matriz ByteDance y forzar su venta a manos estadounidenses. Con la llamada que este viernes mantendrá con el dirigente chino, Xi Jinping, espera dar un paso definitivo hacia ese objetivo.
La obsesión del mandatario norteamericano con la red social china viene de lejos. Especialmente, ha hecho referencia a un tema de seguridad nacional, aludiendo a la tesis de que los datos de los usuarios estadounidenses podían acabar en manos del Partido Comunista chino. Una creencia que el propio Tribunal Supremo ratificó, expresando la necesidad de un desglose empresarial.
Sin embargo, como en la mayoría de temas políticos, eso es solo la superficie. Al igual que otros mandatarios, Trump también utiliza asuntos externos para reforzarse internamente. Concretamente, en este caso, el republicano es consciente de que TikTok ha demostrado ser una herramienta crucial para conectar con los jóvenes, un grupo que históricamente se le había resistido al Partido Republicano y que en las últimas elecciones terminó inclinando la balanza hacia el ahora presidente. «Creo que ganamos por muchas razones, pero esa fue una de las razones por las que ganamos las elecciones por una diferencia tan grande», reconoce el presidente.
«Lo que estamos haciendo es hablar con el presidente Xi el viernes para ver si podemos concretar algo sobre TikTok, porque tiene un valor enorme, y odio regalar cosas con valor», afirmó el mandatario este jueves en una rueda de prensa junto al primer ministro británico, Keir Starmer.
El camino durante estos meses ha estado repleto de contratiempos. Trump ha decretado hasta tres aplazamientos de la ley que obligaba a ByteDance a vender TikTok en Estados Unidos, siempre bajo la promesa de que las negociaciones con Pekín terminarían ofreciendo una salida viable. En paralelo, mantuvo vivo el pulso arancelario con China, convencido de que ese doble frente le otorgaba margen de maniobra. Y el lunes, desde Madrid –con la paradoja de que desde Estados Unidos han criticado los acercamientos españoles hacia el país asiático–, donde su secretario del Tesoro, Scott Bessent, se reunió con el viceprimer ministro chino, He Lifeng, Trump volvió a adelantarse a todos y anunció en su red social, Truth, que «la gran reunión comercial en Europa» había ido «muy bien» y que el futuro de TikTok estaba prácticamente encarrilado.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, y el de China, Xi Jinping
De acuerdo a los informes que manejan desde Washington, el acuerdo permitirá que la filial de TikTok en Estados Unidos, con unos 150 millones de usuarios activos de los 1.500 millones que tiene la popular plataforma de vídeos cortos en todo el mundo, sea de propiedad estadounidense.
Pekín, habitualmente más parco en gestos, también sorprendió con un mensaje relativamente optimista. El Diario del Pueblo, órgano de propaganda del Partido Comunista, reconoció que resolver el caso TikTok suponía «un avance positivo» y hasta habló de «beneficios compartidos». La señal, en vísperas de la llamada prevista entre Trump y Xi Jinping, sugiere que ambas partes ven en la red social un terreno donde es posible demostrar que la cooperación aún existe.
Trump, que ha estado esta semana en un viaje de Estado en Reino Unido, conversará este viernes con el líder chino en plena tregua arancelaria. Una calma tensa que finaliza en noviembre y que, por el momento, no está claro como se resolverá. Hasta entonces, Trump sabe que, logrando un acuerdo para TikTok, se podrá presentar ante los jóvenes que consumen la red social como un salvador a la par que estabiliza las relaciones con el gigantesco país asiático. Una doble victoria, tanto frente al electorado interno como en la pugna estratégica con China.