El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en la sede de la ONU en la ciudad de Nueva York
Lula da Silva acusa a Estados Unidos en la ONU de injerencia en el caso contra Bolsonaro
El presidente brasileño puso especial énfasis en el juicio político que derivó en la destitución de su predecesor, Jair Bolsonaro
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, intervino este martes en la cumbre de Naciones Unidas con un discurso cargado de denuncias y acusaciones, en el que buscó proyectarse como defensor de los derechos humanos y víctima de injerencias externas.
El presidente brasileño puso especial énfasis en el juicio político que derivó en la destitución de su predecesor, Jair Bolsonaro, acusando directamente a Estados Unidos de presionar y condicionar el proceso. Según Lula, estas supuestas injerencias socavan la soberanía de Brasil y la independencia de sus instituciones, aunque muchos analistas destacan el tono victimista de su relato y la falta de pruebas concretas.
En el plano internacional, Lula denunció la situación en la franja de Gaza, calificándola de «genocidio» y criticando el uso del hambre como arma de guerra. Reclamó un alto el fuego inmediato y el reconocimiento del Estado de Palestina, mientras cuestionaba la estructura de poder de la ONU, señalando que la «tiranía del veto» limita la capacidad del Consejo de Seguridad para actuar frente a crímenes internacionales.
Sin embargo, su discurso presenta contradicciones: mientras condena la ocupación israelí, mantiene una narrativa silenciosa sobre las violaciones de derechos humanos en países aliados de su política exterior, como Venezuela y Nicaragua. Además, Lula buscó proyectar la imagen de Brasil como líder moral en el ámbito internacional, a pesar de las tensiones internas en su propio país, incluyendo una economía estancada y crecientes críticas a la gestión pública y la corrupción.