El Rey de Marruecos, Mohamed VI, durante su discurso al Parlamento
Mohamed VI trata de aplacar las protestas de la generación Z prometiendo «menos diferencias sociales»
Los jóvenes marroquíes esperaban que el Monarca alauí respondiera a sus reclamaciones durante su discurso ante la apertura del nuevo año legislativo
Los jóvenes de la generación Z de Marruecos (1997-2012), que llevan manifestándose desde el pasado 27 de septiembre por una mayor y mejor inversión en servicios básicos como la sanidad y la educación, esperaban expectantes el discurso de este viernes de su Rey Mohamed VI. El monarca alauí, como todos los años, tenía previsto inaugurar hoy el nuevo ciclo parlamentario, pero esta ocasión venía marcada por las intensas reivindicaciones de los jóvenes.
Mohamed VI, en una breve intervención ante el Parlamento y con un aspecto algo demacrado, ha tratado de aplacar esas protestas prometiendo «menos diferencias sociales» y una mayor «justicia social». Acompañado de su hijo y heredero, Moulay Hassan (22 años), el monarca alauí ha reconocido la gran desigualdad que sufre su país, pero también aseguró que «el nivel del desarrollo local es un espejo de lo que se ha logrado en este Marruecos creciente que queremos consolidar».
En este sentido, Mohamed VI ha admitido que las nuevas generaciones, quienes ya le han pedido la destitución de su amigo y primer ministro del país, Aziz Akhannouch, aspiran lograr una mayor «justicia social» y, para lograrlo, el Rey ha exigido un «cambio de mentalidades y cultura». «Hemos dirigido varias instrucciones tanto a nivel rural como urbano, donde hemos marcado varias cuestiones prioritarias», afirmó.
«Apoyamos las iniciativas privadas que ofrezcan mayores oportunidades para los jóvenes, además de consolidar los servicios de sanidad y educación», continuó el monarca. Asimismo, Mohamed VI puso especial atención a las zonas rurales, a las que prometió mayores ayudas. «No se puede lograr un desarrollo armónico sin abordar todos los territorios», explicó. Entre las pocas medidas concretas que ha anunciado, destacan, primero, «más atención a los territorios vulnerables» y, segundo, «activar de manera más seria los planes económicos para la costa».
Sin embargo, los jóvenes marroquíes, quienes enviaron una carta al Monarca el pasado viernes con todas sus exigencias, no han logrado que la mayor autoridad del país les oiga. Entre sus principales reivindicaciones están la dimisión en bloque de todo el Gobierno, así como la creación de un mecanismo para detectar la corrupción y juzgarla, la liberación de todos los detenidos en el marco de las protestas y de los presos políticos, la disolución de todos los partidos que hayan incurrido en corrupción y la convocatoria de nuevas elecciones, entre otras.
La generación Z, además, ha sido clara al pedir la cabeza de Akhannouch, a quien culpan de la mala gestión de los recursos del Estado y de anteponer sus intereses personales a los de la ciudadanía. El lema de «no queremos el Mundial, queremos sanidad», ha dado la vuelta al mundo y resume a la perfección las frustraciones de los más jóvenes, en un país donde cerca del 50 % de la población es menor de 30 años y la tasa de desempleo entre los 15-24 años alcanza un sangrante 35,8 %, según datos del propio Banco Central de Marruecos.