El ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Gerardo Werthein
Argentina
Gerardo Werthein, ministro de Exteriores, sacude a Milei y dimite a cuatro días de las elecciones legislativas
El presidente Javier Milei tenía previsto su reemplazo la próxima semana, una vez que se conocieran los resultados de estas elecciones donde el oficialismo tiene mucho que perder
Era un secreto a voces que el presidente de Argentina tenía previsto prescindir de él después de las elecciones legislativas de este domingo, pero Gerardo Werthein se ha adelantado –o vengado antes de tiempo– y ha presentado su dimisión a Javier Milei.
La decisión, a cuatro días de que se abran las urnas para renovar parcialmente las Cámaras, supone un severo revés para un Gobierno que atraviesa momentos difíciles.
Los sondeos le daban la espalda a Milei hace unas semanas tras destaparse un escándalo con su cabeza de lista, José Luis Espert, acusado de tener vínculos con el narcotráfico. Aunque tardía la reacción de apartar a Espert y colocar en su lugar a Diego Santilli, un hombre del PRO (Propuesta Republicana) del expresidente Mauricio Macri, pareció darle un respiro a La Libertad Avanza (LLA).
Los últimos sondeos indicaban que el oficialismo había logrado remontar lo suficiente como para no sufrir una derrota demoledora este domingo. Con la dimisión de Werthein, segundo canciller (ministro de Exteriores) de Javier Milei en menos de dos años, de nuevo queda sacudido el avispero de unas elecciones claves para al continuidad de un Gobierno muy débil.
El presidente de Argentina parece no poder controlar su Gobierno. Werthein, un hombre acaudalado sin necesidad de meterse en política, ha salido maltrecho de esta experiencia pese a haber logrado abrir buena parte de las puertas de Washington donde Milei, pese a su afinidad con Donald Trump, andaba algo desorientado.
A Werthein, en colisión permanente con el poderoso asesor Santiago Caputo (no confundir con el ministro) le atribuyen haber colaborado para lograr, en buena medida, el rescate de Estados Unidos a Argentina. En primer término está el acuerdo suscrito esta semana de un salvavidas de 2.000 millones de dólares y otro monto similar si, como dijo Trump, Milei ganaba estas elecciones donde se renueva la mitad del Congreso y un tercio del Senado.
Pero si el ahora ex canciller, como se conoce en Argentina a los ministros de Exteriores, ha salido mal parado no parece que su ex jefe haya quedado en mejor lugar.
Javier Milei y su entorno estaban moderadamente contentos con el repunte de los sondeos y ahora una nube negra vuelve a ceñirse sobre esas urnas que, en el peor de los casos, podrían hasta anticipar la salida de Milei de la Casa Rosada, un rumor que le persigue desde que demostró ser incapaz de hacer política con letras mayúsculas y negociar con sus aliados naturales y aquellos gobernadores que tienen el poder territorial y ya no quieren saber nada de él.
El líder de La Libertad Avanza no tiene y no parece que vaya a tener una representación parlamentaria que le permita gobernar bajo la premisa del ordeno y mando que le gusta, pero que tan poco eficaz le ha salido hasta ahora.
Las horas de aquí al cierre del escrutinio del domingo van a ser un infierno para un hombre que despertó la ilusión de los argentinos y ahora se sienten decepcionados. El encanto se rompió y sólo un genio –y ese no es Javier Milei– podría hacer magia para recuperarlo.