Nicolas Sarkozy a su entrada en prisión
Sarkozy tiene miedo de que le envenenen o le maten y pide salir de la cárcel para cumplir prisión domiciliaria
Los abogados del expresidente confían en que este lunes se pronuncie el Tribunal de Apelaciones de París y pueda volver a su casa con Carla Bruni y la tobillera electrónica que llevaba antes
Nicolás Zarkozy no duerme bien, se alimenta de yogures y aunque tiene un trato de privilegio está desesperado por salir de su celda de aislamiento donde, en justicia, goza de prebendas que ya quisiera cualquier otro recluso.
El expresidente de Francia siente y oye las amenazas de muerte que le gritan sus compañeros de la prisión de La Santé. El marido de Carla Bruni, que ya entró bastante desmejorado en la cárcel, no se anima a probar bocado por temor a que le envenenen y está perdiendo peso en exceso.
La revista Le Point publicó estos detalles en una información donde no deja muy bien parado al condenado por financiar su campaña de 2007, con fondos del lapidado Muamar Gadafi. Pese a tener unas finazas saneadas, un buen número de franceses dijo que le hacían donativos para que pudiera comprar en la cantina/supermercado de la prisión comida y preparársela él mismo, pero Sarkozy no se fía y además, según la revista «no sabe ni freír un huevo.»
En prisión desde el 21 de octubre Sarkozy dispone de televisión, teléfono propio, dos escoltas a la puerta y en las celdas contiguas a la suya y la prohibición al resto de los presos de aproximación a su unidad de aislamiento.
Condenado a cinco años, la defensa del exjefe del Estado apela también a su edad, 70 para cumplir la sentencia en su residencia. Según una columna del periodista Charles Sapin en Le Poin, Sarkozy se desespera pensando que si come el rancho de la cárcel le pueden haber escupido en los alimentos «o algo peor».
El Tribunal de Apelación al que ha recurrido la defensa del reo recibió 20 días después de su ingreso en prisión la petición de los abogados para liberar a su defendido. Entre los argumentos que exponen, demás del de la edad, destacan que no hay riesgo de fuga ni peligro de que pueda destruir pruebas incriminatorias, aunque siempre se ha declarado inocente.
Dentro o fuera de la cárcel de La Santé, Sarkozy tendrá que afrontar otro juicio que tiene pendiente, también por presuntas irregularidades en la financiación de su campaña, pero en la de 2012 cuando fue reelecto.