Pedro Sanchez con el bolso colombiano típico, la ministra de Exteriores de Colombia, Rosa Yolanda Villavicencio, Antonella Petro con su marido Gustavo Petro, Antonio Costa, , Kaja Kallas, Teresa Ribera y Luiz Inacio Lula da Silva
Sólo nueve presidentes de 60 invitados: las ausencias arruinan la cumbre de la Celac-UE a Petro
Falta hasta el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, que integra la troika de la CELAC junto con Honduras y Colombia. Tampoco Maduro viajó, probablemente, por temor a no poder volver a Caracas
El Gobierno de Colombia había invitado a 60 jefes de Estado o de Gobierno –33 de la región y 27 europeos– a Santa Marta, capital del departamento del Magdalena, donde se celebra la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea (UE). De todos, apenas 12 habían confirmado su asistencia y horas antes de que se inaugurase este domingo la edición aún bajó más la asistencia. Finalmente, sólo nueve están presentes. Un plantón en toda regla a Gustavo Petro.
El fracaso antes de empezar resultó evidente. Ni a un lado ni al otro del Atlántico ha habido interés de las primeras espadas en acompañar, arropar o vestir una cita presidida por el ex guerrillero del M-19 que justificó el asalto al Palacio de Justicia de noviembre de 1985, donde perdieron la vida cerca de 90 personas entre civiles, soldados y guerrilleros.
Las razones para no salir en la foto con Petro son variadas, pero el presidente de Colombia eligió echarle la culpa a Estados Unidos acusando a la Casa Blanca de ejercer presión para que no fueran. La coartada del «imperio», y más con Donald Trump en la Presidencia, siempre resulta rentable en la ultraizquierda sudamericana.
La última lista oficial de participantes divulgada este domingo, –facilitada por Efe–, refleja el escaso interés por no decir mínimo, de esta convocatoria a la que falta hasta el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, cuyo país integra la troika de la CELAC junto con Honduras y Colombia. Las razones de «ratearse» (hacer pellas) se desconocen ya que su presencia había sido confirmada por la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo colombiano.
La última vez que se vio a Orsi en público, y con buen aspecto, fue ayer sábado en la investidura del nuevo presidente de Bolivia, el moderado Rodrigo Paz Pereira. El lugar del uruguayo lo ocupará su ministro de Asuntos Exteriores, Mario Lubetkin.
Entre las bajas europeas, destacan las de los presidentes y primeros ministros de las principales economías: Alemania, Francia, Italia y la mayoría de los vecinos.
Retirada a última hora
Los que se retiraron a última hora han sido el primer ministro de Croacia, Andrej Plenkovic (la ministra de Protección Ambiental y Transición Verde, Marija Vuckovic ha tomado el testigo de su jefe)y los primeros ministros de Finlandia, Petteri Orpo y de Barbados, Mia Mottley. También ha hecho mutis por el foro de una cumbre que pasará con muchas penas y ninguna gloria para el Gobierno de Gustavo Petro, el de Belice, John Briceño.
Barbados y Belice están representados por sus respectivos ministros de Relaciones Exteriores, mientras que Finlandia, como recuerda Efe, ni siquiera cuenta por ahora con representación confirmada.
La cumbre está copresidida por el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, que ocupa el lugar de Úrsula von der Leyen que también ha decidido no apuntarse a este plan caribeña.
Al que pocos quieren ver ya en Bruselas, donde le reprochan sus intentos de usar a la UE para ventilar asuntos locales irrelevantes como el del catán, es a Pedro Sánchez, que compartirá escenario con los primeros ministros de Portugal, Luis Montenegro, y de Países Bajos, Dich Schoof.
Maduro tiene miedo
Entre los vecinos de Colombia confirmó su participación el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, los primeros ministros de Guyana, Mark Phillips, y de San Cristóbal y Nieves, Terrance Drew. Pero la ausencia que quizás llama más la atención es la de Nicolás Maduro. El dictador venezolano no ha dado explicaciones públicas del faltazo, pero dadas las circunstancias era fácil prever que no quiera moverse del Palacio de Miraflores por temor a no poder volver.
Las declaraciones de esta semana de Donald Trump, tras ser preguntado por el tiempo que le queda al sucesor de Hugo Chávez en el poder, han sacudido aún más el clima de fin de ciclo que se respira en Venezuela. «Sí, tiene las horas contadas», respondió el republicano que ha bombardeado una quincena larga de narcolanchas donde han muerto más de 60 presuntos narcotraficantes.