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Miembros del equipo de GreenDrill en Prudhoe Dome, una parte clave del manto glaciar de GroenlandiaUniversity at Buffalo

Trump advierte que EE.UU. actuará en Groenlandia para frenar a Rusia y China y provoca una firme respuesta del Parlamento groenlandés

El presidente de EE.UU. justifica una posible intervención por razones de seguridad en el Ártico, mientras los cinco partidos del Parlamento groenlandés reivindican su soberanía y rechazan cualquier injerencia extranjera

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este viernes que no permitirá que Rusia o China se hagan con el control de Groenlandia y advirtió de que su Administración está decidida a «hacer algo» con la isla del Ártico, «ya sea por las buenas o por las malas», en nombre de la seguridad nacional estadounidense.

Durante varias comparecencias ante los medios en la Casa Blanca, Trump insistió en que Washington intervendrá en Groenlandia «les guste o no» a sus aliados, al considerar que, de no hacerlo, el territorio autónomo danés acabaría bajo la influencia de Moscú o Pekín. Según el mandatario, la presencia de destructores rusos y chinos y de submarinos rusos en la zona convierte la isla en un enclave estratégico que Estados Unidos necesita controlar.

«El problema es la seguridad. Cuando lo poseemos, lo defendemos. No se defienden los arrendamientos de la misma manera: hay que ser propietario», afirmó Trump, descartando cualquier fórmula que no suponga el control directo de Groenlandia por parte de Washington.

Trump trató de desvincular sus declaraciones de cualquier enfrentamiento con la OTAN y aseguró que sigue siendo un firme defensor de la Alianza Atlántica. «Estoy totalmente a favor de la OTAN. Yo salvé a la OTAN. Si no fuera por mí, ahora mismo no existiría», afirmó. También señaló que mantiene buenas relaciones con el presidente chino, Xi Jinping, y con el ruso, Vladimir Putin, aunque reconoció estar «muy decepcionado» con este último.

Respuesta unánime de los partidos groenlandeses

Las declaraciones del presidente estadounidense se produjeron después de que los líderes de los cinco partidos con representación en el Inatsisartut, el Parlamento de Groenlandia, difundieran una declaración conjunta en defensa del derecho de los groenlandeses a decidir su propio futuro sin injerencias externas.

«El futuro de Groenlandia lo deben decidir los groenlandeses», señala el texto, que subraya que cualquier decisión debe tomarse conforme al derecho internacional y al Estatuto de Autonomía del territorio. «Ningún otro país puede inmiscuirse en ello», añade el comunicado, que reclama el fin del «desprecio» mostrado por Estados Unidos hacia la isla.

«No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses», afirma la declaración, firmada por el presidente autonómico, Jens-Frederik Nielsen, y respaldada también por Pelle Broberg, líder del partido Naleraq, la segunda fuerza parlamentaria y la más receptiva hasta ahora a una mayor cooperación con Washington.

Los dirigentes groenlandeses recordaron que su país cuenta con instituciones propias, elegidas por sus habitantes, y reiteraron su disposición a seguir colaborando con Estados Unidos y con los países occidentales, siempre desde el respeto a la legalidad internacional. El texto aboga por un diálogo basado en la diplomacia «entre aliados y amigos» y concluye con un mensaje claro: «Groenlandia pertenece a los groenlandeses».