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A la izquierda Delcy Rodríguez y a la derecha Donald Trump

A la izquierda Delcy Rodríguez y a la derecha Donald TrumpAFP

Trump se atribuye simbólicamente la presidencia interina de Venezuela mientras consolida el control político y energético

El presidente de EE.UU. refuerza su pulso político tras la detención de Maduro y anuncia un giro estratégico en el control del petróleo y las alianzas internacionales de Venezuela

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a situar a Venezuela en el centro de la actualidad internacional al publicar este domingo en su red Truth Social una imagen manipulada de su perfil en Wikipedia en la que aparece como «presidente interino de Venezuela» en enero de 2026. La página oficial de la enciclopedia digital no reflejaba ningún cambio y mantenía su cargo real como presidente de Estados Unidos, pero el gesto del mandatario se suma a una estrategia comunicativa que Trump ha empleado en otras ocasiones mediante imágenes alteradas o contenidos generados por inteligencia artificial.

El mensaje llegó en un contexto de máxima tensión política tras la captura, el pasado 3 de enero, de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, en una operación militar estadounidense en Caracas. Ambos fueron trasladados a Nueva York y permanecen detenidos, acusados de narcotráfico, corrupción y narcoterrorismo. Trump aseguró que Maduro se rindió levantando la mano y calificó su detención como «lo correcto», afirmando además que el caso judicial es «infalible». El proceso está supervisado por el juez federal Alvin Hellerstein, en quien el presidente dijo confiar plenamente.

Post de Trump como presidente de Venezuela

Post de Trump como presidente de VenezuelaX

Desde el avión presidencial, Trump afirmó que espera viajar a Venezuela y reunirse «en algún momento» con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y aseguró que Estados Unidos «se está llevando muy bien con el liderazgo» del país tras la caída del régimen chavista. No obstante, lanzó una advertencia directa a Rodríguez, señalando que podría acabar «en una situación probablemente como la de Maduro» si no coopera con Washington.

En el plano económico, el presidente estadounidense insistió en su intención de revitalizar el sector petrolero venezolano y confirmó que ya se están enviando a Estados Unidos cargamentos de crudo. «Ella nos preguntó si podíamos llevarnos 50 millones de barriles de petróleo y yo le dije que sí», afirmó. En este contexto, Trump mostró su malestar con ExxonMobil, a la que dejó fuera de sus planes tras considerar «desfavorable» la opinión de su consejero delegado, Darren Woods, quien calificó a Venezuela de «ininvertible». Según Trump, hay numerosas compañías interesadas en operar en el país.

El secretario de Energía, Chris Wright, respaldó esta posición al asegurar que la postura de Exxon es «atípica» y que al menos una docena de empresas están dispuestas a invertir. Mencionó expresamente a Chevron, Shell, Repsol y ENI, que, según dijo, elevarán de inmediato su presencia en Venezuela. Trump anunció además inversiones privadas por valor de al menos 100.000 millones de dólares para reconstruir la infraestructura energética del país y decretó una «emergencia nacional» para proteger los ingresos del petróleo venezolano en cuentas del Tesoro estadounidense, evitando así que acreedores internacionales reclamen esos fondos.

Mientras tanto, en el interior de Venezuela, las autoridades ordenaron el refuerzo inmediato de los patrullajes policiales en torno a los centros educativos con motivo del reinicio de las clases. El Gobierno justificó la medida como una forma de garantizar la seguridad y denunció supuestos intentos de «desinformación» para generar preocupación entre la población. El ministro de Educación, Héctor Rodríguez, pidió a los docentes especial sensibilidad ante la situación vivida por los alumnos tras los ataques del 3 de enero, que el Ejecutivo venezolano califica de «brutales» y durante los cuales, sostiene, Maduro fue «secuestrado».

En política exterior, Caracas defendió su relación con Cuba, basada —según un comunicado oficial— en la «hermandad» y la «cooperación», después de que Trump advirtiera a La Habana de que dejará de recibir dinero y petróleo venezolanos. El presidente estadounidense acusó a Cuba de haberse sostenido durante años gracias al crudo venezolano a cambio de servicios de seguridad para Hugo Chávez y Nicolás Maduro, y afirmó que eso «ya no más». Según el Gobierno venezolano, la operación militar estadounidense dejó cerca de 100 muertos, entre ellos 32 militares cubanos, extremo que La Habana ha utilizado para denunciar lo que califica como un «secuestro ilegal» de Maduro y una «farsa judicial».

El pulso entre Washington y el eje bolivariano se intensifica así en un escenario marcado por la detención del líder chavista, el rediseño del mapa energético venezolano y un mensaje inequívoco de la Casa Blanca: el fin de una era política en Venezuela va acompañado de una profunda reconfiguración de su poder y de sus alianzas internacionales.

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