Rusia, Ucrania y EE.UU. reanudan en Abu Dabi las primeras negociaciones trilaterales para poner fin a la guerra
Rusia, Ucrania y EE.UU. reanudan en Abu Dabi las primeras negociaciones trilaterales para poner fin a la guerra
La exigencia rusa de que Kiev abandone el Donbás marca unas conversaciones celebradas sin la UE y bajo el impulso de Washington
Delegaciones de Rusia, Ucrania y Estados Unidos reanudan este sábado en Abu Dabi sus primeras conversaciones trilaterales conocidas sobre las condiciones para poner fin a casi cuatro años de guerra en Ucrania, un proceso marcado desde el inicio por la disputa territorial del Donbás, principal escollo para un acuerdo duradero.
Las negociaciones, iniciadas el viernes, se producen en un contexto de máxima tensión militar y humanitaria para Ucrania y bajo el impulso de un plan promovido por Estados Unidos para poner fin al conflicto más sangriento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, que ha dejado decenas de miles de muertos desde 2022.
Por parte rusa, la delegación está encabezada por el general Ígor Kostiúkov, jefe de los servicios de inteligencia militar (GRU), mientras que Washington está representado por los emisarios Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense, Donald Trump. La delegación ucraniana está liderada por el ministro de Defensa, Rustem Umérov.
Según Umérov, los primeros intercambios del viernes se centraron en «los parámetros para poner fin a la guerra de Rusia» y en la «continuación lógica del proceso de negociación orientado a avanzar hacia una paz digna y duradera». El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, se mostró prudente y aseguró que «aún es demasiado pronto para sacar conclusiones», a la espera del resultado de las conversaciones del sábado.
Donbás, línea roja del Kremlin
Desde Moscú, el Kremlin reiteró su exigencia de que Ucrania retire sus fuerzas del Donbás, una región industrial y minera del este del país que se encuentra en gran parte bajo control ruso. El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, subrayó que esta retirada es una «condición muy importante» y advirtió de que «sin una solución a la cuestión territorial no tiene sentido esperar la conclusión de un acuerdo a largo plazo».
Estas demandas se producen en un momento especialmente delicado para Kiev. En las últimas semanas, la red energética ucraniana ha sido gravemente dañada por ataques rusos, lo que ha provocado cortes generalizados de electricidad, agua y calefacción en pleno invierno. Solo en la noche del viernes al sábado, los bombardeos causaron al menos un muerto y cuatro heridos en Kiev, con temperaturas que alcanzan los menos diez grados, según el alcalde Vitali Klitschko. En Járkov, 25 drones rusos dejaron 11 heridos.
En el frente, las fuerzas ucranianas llevan casi dos años retrocediendo frente a un adversario más numeroso y mejor armado, mientras el país depende de forma creciente del apoyo financiero y militar occidental.
Conversaciones sin Europa
Las reuniones en Abu Dabi se celebran fuera de Europa y sin la participación de la Unión Europea, que observa el proceso con temor a que Washington presione a Kiev para aceptar un acuerdo favorable a Moscú. Rusia, por su parte, ha criticado reiteradamente la implicación europea en las negociaciones.
Este nuevo intento diplomático llega un día después de dos encuentros clave: uno en Davos, entre Zelenski y Trump, y otro en Moscú, entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y los enviados estadounidenses Witkoff y Kushner.
Durante el Foro Económico Mundial, Zelenski lanzó duras críticas contra sus aliados europeos, a los que describió como «fragmentados» y carentes de «voluntad política» frente a Putin. Tras su breve encuentro con Trump, el presidente ucraniano anunció un acuerdo sobre garantías de seguridad para Ucrania, pendiente de ser finalizado por ambos líderes y ratificado por sus respectivos parlamentos.