Xi Jinping descabeza a su cúpula militar
Zhang Youxia era una de las pocas personas podría evaluar objetivamente las capacidades militares de EE.UU. y Taiwán, y explicar a Xi cuáles serían los riesgos y costes militares de una operación para invadir Taiwán
El presidente Xi Jinping en un evento en Pekín
No es la primera vez que esto ocurre. En los últimos tres años, hemos visto cómo decenas de generales han sido destituidos en el marco de las implacables purgas del presidente Xi Jinping contra la corrupción y la deslealtad percibida.
Sin embargo, la destitución del general de mayor rango de China ha desatado grandes especulaciones. Se trata de la caída del general Zhang Youxia, el principal adjunto del presidente chino en el Ejército, acaecida este fin de semana.
Este acontecimiento alcanza una magnitud diferente: según el Times, el presidente Xi ha acusado a su general y único rival interno de entregar secretos sobre armas nucleares a los estadounidenses.
Además, la expulsión de Zhang ha sido especialmente significativa, no solo por su altísimo rango, sino también porque era un célebre veterano de guerra en una nación donde muy pocos comandantes en activo han tenido experiencia en combate. Zhang luchó en la última guerra de China, un conflicto fronterizo con Vietnam que comenzó en 1979 y que duró varios años.
En este momento, no hay nadie en el más alto nivel del Ejército chino, o que esté a cargo de la formación y los ejercicios, que tenga experiencia operativa.
La política china suele ser un misterio para los líderes extranjeros, a quienes les cuesta calibrar lo que piensa Pekín en temas como Taiwán. Incluso con los últimos grandes movimientos de la Administración Trump en política exterior Pekín se ha mantenido en actitud muy reservada.
Por eso, cuando este fin de semana se supo que Xi Jinping había expulsado al general de mayor rango de la estructura de mando militar en China, la noticia pasó a primer plano para los analistas internacionales.
La decisión de Xi de apartar a Zhang de la cúpula militar significa que la Comisión Militar Central, el pequeño comité que dirige las Fuerzas Armadas chinas, solo cuenta ahora con dos miembros: el propio Xi y el oficial que ha utilizado para supervisar las purgas.
Según The New York Times, un exanalista de la CIA que sigue de cerca la política china, consultado al respecto, ha declarado que este movimiento «representa la aniquilación total del alto mando».
Con 75 años, Zhang tenía la edad para que Xi lo hubiera podido jubilar. En lugar de eso, Xi lo ha expulsado y convertido en un paria. El Ministerio de Defensa de China anunció que estaba siendo investigado por infracciones no especificadas de la legislación y la disciplina política.
Un editorial publicado el domingo en el periódico oficial del Ejército, el Diario del Ejército Popular de Liberación, insinuaba que Zhang estaba siendo acusado de corrupción y, lo que quizá sea más importante, de deslealtad hacia Xi.
Las razones que llevaron a Xi a tomar medidas contra Zhang son objeto de intensas especulaciones en Pekín y más allá. Algunos creen que Xi pudo haber llegado a considerarlo demasiado poderoso después de que los propios rivales del general fueran destituidos en purgas anteriores.
Otros piensan que Xi llegó a la conclusión de que la corrupción era tan grave y profunda que necesitaba tomar medidas drásticas para allanarle el camino a una nueva generación de comandantes.
Este domingo, The Wall Street Journal informaba, citando fuentes anónimas, de que a Zhang se le acusaba de filtrar secretos nucleares a Estados Unidos. Lo que sí parece claro es que la purga contra Zhang es la más dramática de las llevadas a cabo desde 2012 y ha planteado interrogantes sobre la estrategia de China hacia Taiwán.
Cuando Xi se convirtió en líder de China en 2012, actuó con rapidez para reorganizar el Ejército, que estaba plagado de corrupción y anquilosado. Zhang fue uno de los comandantes elegidos por Xi para ayudar a dirigir ese cambio.
Sin embargo, tras una década al mando, parece que Xi llegó a la conclusión de que algunos de sus elegidos se habían contagiado de la corrupción del Ejército y comenzó un nuevo ciclo de investigaciones y purgas.
Desde 2023, ha habido oleadas de mandos y oficiales de alto rango del Ejército chino, ejecutivos y fabricantes de armas que han sido destituidos y sometidos a investigación. Algunos de ellos han desaparecido sin dejar rastro. En estos meses, hemos sido testigos de la salida de almirantes, comandantes militares regionales y miembros de la Comisión Militar Central.
Los estragos de las investigaciones en el Ejército se hicieron patentes en una reunión celebrada el año pasado por el Comité Central del Partido Comunista: de los 44 oficiales uniformados nombrados para el comité en 2022, 29 –aproximadamente dos tercios– habían sido purgados o habían desaparecido.
Zhang parecía haberse librado del escrutinio durante mucho tiempo y se mantenía a la sombra de Xi, más allá de la edad de jubilación. Zhang era su vicepresidente en la Comisión Militar Central y los ojos y oídos de Xi para dirigir las fuerzas del Ejército Popular de Liberación.
Zhang era una de las pocas personas que podían hablar con franqueza con Xi, y quien, según fuentes del Pentágono, podría evaluar objetivamente las capacidades militares de Estados Unidos y Taiwán, y explicar a Xi cuáles serían los riesgos y costes militares de una operación para invadir Taiwán. En sus manos estaba la contención de China respecto al conflicto con Formosa.
Ahora esto podría cambiar, y preocupa mucho a los estrategas estadounidenses las consecuencias que podría tener un nuevo enfoque en la cúpula militar de Xi Jinping.