José Luis Rodríguez Zapatero en la televisión venezolana
Zapatero repite patrón: vuelo regular a Dominicana y embarque a un avión de PDVSA hasta Caracas
El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero volvió a Caracas para, oficialmente, participar y fortalecer con su presencia el proyecto de ley de amnistía de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
La ruta de Zapatero fue, prácticamente, la acostumbrada durante los 26 años largos de régimen bolivariano. Tomó un vuelo regular en Madrid con destino en Santo Domingo y en la capital dominicana le esperaba el jueves un avión de PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A.) que, como en ocasiones anteriores, le trasladaría a Caracas.
Zapatero, salvo cuando el avión que le llevaba era el del lobista Víctor de Aldaba, ha seguido siempre el mismo patrón. Su regreso a Madrid está previsto para este sábado y presumiblemente, hará la misma ruta de vuelta.
En Caracas, antes de mantener una reunión con la presidenta encargada y mano derecha de Maduro durante todo su mandato, asistió en la casa Rómulo Gallegos a un encuentro con el ministro de Cultura de la dictadura hoy tutelada por Estados Unidos, Ernesto Villegas, donde defendió «la reconciliación» después de «muchos años muy difíciles».
En una mesa redonda con otros participantes el expresidente que evitó pronunciar el término dictadura, recordó las dificultades de todas las transiciones democráticas incluida la española. «Lo importante es que sea un proceso que sea de la sociedad, que salga de la sociedad, que la sociedad lo haga suyo», declaró.
«Es muy importante –continuó– el diálogo entre personas que estaban muy enfrentadas o que se consideran víctimas, en el sentido más amplio del término: muy importante», afirmó Zapatero. Esas palabras levantaron ampollas entre los familiares y exiliados venezolanos que han padecido y padecen todavía la brutalidad y los suplicios del régimen
«Les puedo asegurar que eso es muy reconfortante y la otra dimensión que tenemos que tener en cuenta es la educación y la cultura. Las mejores iniciativas –destacó– las he vivido siempre de la mano de la educación y de la cultura».
A renglón seguido, el hombre que comenzó el proceso de demonización de la transición española, propuso un programa escolar de «la cultura del afecto» donde se imponga «la exclusión del odio».