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MontecassinoHermann Tertsch

Salvemos a Delcy, para salvarnos. Tanto miedo como desvergüenza

Que al ministro de exteriores Albares no le dé vergüenza pedir el levantamiento de sanciones de la UE a la asesina y narcotraficante Delcy Rodríguez solo revela el nerviosismo que genera en La Moncloa esta criminal

Al Gobierno de Pedro Sánchez se le notan las urgencias. Y se cree que la patética falsa amnistía de sus amigos criminales en Caracas les van a salvar de algunas de las pesadillas más inmediatas que tienen ante el desmantelamiento de los poderes criminales en toda Iberoamérica con los que tan a gusto se ha sentido y medrado en pasados años.

Que al ministro de Exteriores Albares no le dé vergüenza pedir el levantamiento de sanciones de la UE a la asesina y narcotraficante Delcy Rodríguez solo revela el nerviosismo que genera en La Moncloa la certeza de que esta criminal está tan obligada a trabajar para quienes hoy les dan las órdenes desde Washington que va a acabar contando todo lo suyo. Toda la información sobre las redes densas de complicidad clandestina y criminal de Delcy Rodríguez que llegan a Zapatero y a sus mil negocios que son también los que llevan directamente a las vías de financiación del PSOE y el saqueo que relaciona al Gobierno español con el crimen organizado de Caracas, La Habana, Santo Domingo, Teherán y Moscú.

No solo por el tráfico de hidrocarburos, sino por una avalancha de casos que están a la espera o en camino de acabar en los tribunales de España, de Estados Unidos y de Venezuela cuando llegue la democracia y las autoridades ya entonces legítimas reclamen a los ladrones todo lo saqueado.

Albares, Zapatero y Sánchez están desesperados por conseguir para Delcy una mínima apariencia de legalidad con el pretexto de que Donald Trump y Marco Rubio la tienen allí de esforzada sirvienta que intenta salvarse de una condena de por vida traicionando a su banda de narcotraficantes y asesinos disfrazados de políticos.

Es posible que consigan esta indecencia porque Bruselas, en la estela de Federica Mogherini y Josep Borrell también han sido cómplices del sanguinario régimen criminal de Venezuela como lo siguen siendo de Cuba, esa dictadura que anteayer mismo asesinó a una decena de presos.

Lo que no van a conseguir Albares, Zapatero y Sánchez es impedir que a ellos les coja finalmente la ola de justicia que exige toda Venezuela y también España. Washington tiene ya suficiente información y llegará mucha más para acabar con todo futuro político democrático del Gobierno delincuente de Sánchez y Zapatero.