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El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der LeyenAFP

Von der Leyen se presenta en el aniversario de la guerra de Ucrania sin nada que ofrecer a Zelenski

El bloqueo por parte de Hungría de las nuevas sanciones a Rusia y de los 90.000 millones prometidos ha dejado vacíos los bolsillos de la UE

«Lamento sinceramente no haber alcanzado un acuerdo porque mañana es el aniversario y no podemos no mandar un mensaje claro», expresaba este lunes la Alta Representante de la UE para la Política Exterior, Kaja Kallas, después de anunciar que no se había producido un consenso entre los Veintisiete para aplicar un nuevo paquete de sanciones a Rusia.

Eso de «no mandar un mensaje claro» era una especie de eufemismo para anunciar que este martes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, acudirá a Kiev para la conmemoración del cuarto aniversario del intento de invasión rusa que derivó en la guerra de Ucrania con las manos vacías, sin nada que ofrecer al pueblo ucraniano más allá de una palmadita en la espalda de su presidente Volodimir Zelenski.

La troupe comunitaria se las prometía felices con la aprobación inicial de un préstamo de 90.000 millones de euros para el rearme y reconstrucción de Ucrania en los próximos dos años y de nuevas sanciones al régimen de Vladimir Putin que pusiera en más problemas a Rusia.

Sin embargo, la disconformidad de Hungría con el bloqueo del oleoducto Druzhba, que le suministraba petróleo ruso, ha hecho que su primer ministro, Viktor Orban, bloquease ambas iniciativas en la reunión de ministros de Asuntos Exteriores que tuvo lugar en Bruselas.

El préstamo de 90.000 millones de euros aprobado en el Consejo Europeo del pasado 18 de diciembre, al no conseguir descongelar los 210.000 millones de euros que Rusia tiene en bancos europeos, constaba de tres procedimientos: uno con la estructura de la ayuda, otro con el procedimiento de devolución y un tercero de la ayuda en sí con el aval de los Presupuestos Europeos.

Al afectar precisamente a las cuentas de la UE, esta medida requería del consenso de los Veintisiete y aquí es donde ha actuado Hungría para bloquear la ayuda. Los otros dos procedimientos no requerían unidad e, incluso, se había permitido que Hungría no participase de esa ayuda.

El paquete de sanciones a Rusia, el vigésimo, también necesitaba de unanimidad entre los estados miembros. Y como ya se habían aprobado otros 19 paquetes de sanciones anteriormente, los estados daban por hecho que este también se aprobaría sin problemas. Pero no fue así, Hungría se negó a dar el visto bueno por el mismo motivo, el bloqueo del oleoducto.

Así que este martes, cuando se conmemore el inicio del conflicto que ha cambiado la geopolítica mundial, Estados Unidos se presentará en Kiev con toda la labor que está realizando para la consecución de un acuerdo de paz y con miles de millones de dólares en ayudas.

Los representantes de la Unión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, llegarán sin nada que ofrecer hasta que no se levante el bloqueo de Hungría.

La Unión Europea se mostró el lunes convencida de que la situación se desbloqueará. «Es un escenario que hemos visto con anterioridad y con anterioridad lo hemos solucionado», consideró Kaja Kallas. Pero también es cierto que, en cualquier caso, el problema no se solucionará este martes, y Von der Leyen se presentará en Kiev con las manos en los bolsillos vacíos. Y las imágenes en estos tiempos modernos también cuentan. Y en este caso no ayudará a dar prestigio a la Unión Europea.

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