El ministro de Exteriores francés, Jean Nöel Barrot
Francia apuesta por la neutralidad y no se plantea entrar «en absoluto» en el conflicto de Oriente Medio
El ministro de Exteriores galo ha defendido la colaboración con Chipre, aunque descartan la intervención directa
El Gobierno francés ha manifestado su opinión respecto al conflicto en Oriente Medio. En palabras del ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, ha declarado que «Francia no aprueba este enfrentamiento ni formará parte de las operaciones militares ofensivas».
Se trata de una nueva postura por parte del ejecutivo de Macron en la que han fijado una postura clara de no intervención frente a la escalada bélica entre Irán, Israel y Estados Unidos.
«No aprobamos esta guerra y no participaremos en ella», ha afirmado tajantemente Barrot. «Francia no se plantea en absoluto entrar en la guerra en Oriente Medio», ha afirmado.
Barrot también ha recalcado que el Gobierno francés aboga por «la desescalada más rápida posible» y por un «cese de hostilidades», pero no obstante «esto exige necesariamente un cambio radical de actitud y de postura» por parte de Irán, señaló.
La única solución que contemplan los galos para una salida duradera de la crisis es a través de «una revisión completa del régimen actual en Irán». Esperan por ese motivo que «Irán renuncie a ser una potencia desestabilizadora y peligrosa».
A pesar de estas palabras, el ministro ha informado que los franceses se están «preparando para cualquier eventualidad», ya que la prioridad del ejecutivo es garantizar la protección de sus ciudadanos.
Movilización en la isla de Chipre
«Brindamos todo el apoyo necesario a Chipre, a nuestros socios que han sido injustamente atacados por drones y misiles iraníes, y, por supuesto, trabajamos para apoyar al Líbano en esta difícil situación y para preparar la libertad de navegación en el Mar Rojo, pero también en el Golfo Pérsico, para que la presión sobre los precios de la energía pueda aliviarse», ha informado Barrot.
Por ese motivo ha recalcado que Francia quiere «construir una misión, como la que hicimos en el Mar Rojo con socios europeos, griegos, italianos y españoles, para garantizar, pero no sólo en los próximos días, sino de forma más sostenible, la seguridad del tráfico en el estrecho de Ormuz».
Para ellos, esta postura no se trata «en absoluto de entrar en una guerra» y afirma que el único propósito que tienen es «proteger la libertad de navegación».