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El lado oscuro de la «Trumpsición» de Venezuela o las trampas de la transición de Delcy Rodríguez

La presidenta encargada destituye a personajes emblemáticos como Padrino López, pero los reemplaza por otros de su misma catadura y mantiene el control del Poder Judicial intacto, así como las operaciones de saqueo a los críticos de la dictadura

Delcy Rodríguez en su visita a La Casa BlancaAFP

La historia de la nueva Venezuela acaba de empezar, pero, por ahora, se parece demasiado a la anterior a la «extracción» de Nicolás Maduro y Cilia Flores del 3 de enero.

El cambio de régimen no se ha producido, la mayor parte de las instituciones siguen, pese a los nombramientos de los últimos días de Delcy Rodríguez, bajo los mismos personajes siniestros. Y aquellos demasiado célebres han sido sustituidos, en los puestos estratégicos, por otros de su misma cuña.

El lado oscuro de esta «Trumpsición» está bajo el foco de la población, de los exiliados y de la oposición, que no se fían de un proceso donde, todavía, lo que se aprecia en el gobierno de Caracas es, casi, casi, más de lo mismo, pero mejor maquillado.

La tutela de Estados Unidos a la presidenta encargada, exvicepresidenta de Maduro y responsable durante años de los servicios de inteligencia y torturas de la dictadura, ha logrado abrir Venezuela a las multinacionales del petróleo, recuperar las relaciones diplomáticas con Washington y dictar una amnistía incompleta que deja fuera a no menos de quinientos presos políticos –según el Foro Penal– que permanecen entre rejas.

Los casos como el de Jorsnar Adolfo Baduel, hijo del General Baduel cuya salud se deteriora día a día, o de Víctor Hugo Quero, cuya madre, de 83 años, sigue sin conocer en qué mazmorras está encerrado, son apenas una muestra que obliga, como el jueves pasado, a centenares de familiares a manifestarse para su liberación.

Delcy Rodríguez ha tenido golpes de efecto celebrados, como el anuncio de la conversión del Helicoide en un centro comercial, además de, ironías de la historia, polideportivo. También la publicitada destitución de Vladimir Padrino López como ministro de Defensa y el cese del exfiscal general, Tarek William Saab Halabi («El poeta de la revolución», para Hugo Chávez), pero esos gestos esconden una trampa.

En total «Delcy» ha cambiado 13 Carteras. Aquellas donde la seguridad y la justicia están en juego, entre otras, las ha reservado a sus hombres de «confianza». Es decir, a perfiles similares a esos corruptos y torturadores que la estuvieron acompañado en esa eterna década con Maduro, su trampolín al poder.

Los antecedentes criminales de González López

A Vladimir Padrino López le reemplazó esta semana pasada en Defensa otro general, Gustavo González López, un hombre de Diosdado Cabello con un historial de corrupción y abusos estremecedor.

Entre sus actividades anteriores se recuerda su intervención en el metro de Caracas, donde firmó contratos con Odebrech, la multinacional brasileña que protagonizó el escándalo de corrupción mayor de la historia, para acometer obras presupuestadas en 1.303 millones de dólares. La cifra escaló a 8.981 millones, pero con apenas un 30 % de las obras avanzadas. Investigaciones de la por entonces chavista fiscal general –hoy refugiada en Madrid, Luisa Ortega Díaz– probarían el fraude.

El actual ministro de Defensa, en los puestos por los que pasó, desplazaba a los subordinados que no se dirigían a él con el saludo «¡Patria, socialismo o muerte!» y está vinculado, según informes de Inteligencia a los que ha tenido acceso El Debate, con una red de contrabando de oro, entre 2008 y 2011, junto al intocable Diosdado Cabello.

Un par de años más tarde, el general González López, se ocupó del entrenamiento y organización de los «colectivos» (grupos armados civiles) y de grupos vecinales de chivatos según el modelo cubano, para lo que tuvo la ayuda del régimen de la isla. Maduro le premiaría con otro cargo en 2015. «He decidido nombrar al mayor general González López ministro de Interior, Justicia y Paz para ir con su premio del imperio americano [las sanciones] para asegurar la paz en el país, la seguridad ciudadana y nacional». Lo ejerció en simultáneo con la dirección del deshumanizado Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN).

González López daba órdenes verbales directas de detenciones y torturas

Hasta la misión de la ONU de 2019 que visitó Venezuela, confirmó con declaraciones de antiguos agentes, que González López daba órdenes verbales directas de detenciones y torturas para luego despachar con Diosdado Cabello.

«Ordenaba torturas directamente. SEBIN bajo su mando cometió 51 casos documentados de tortura (2014-2016) incluyendo violencia sexual. Patrones: golpes con bates, reclusión en tigritos, descargas eléctricas, asfixias, aislamiento en La Tumba [centro de tortura] y El Helicoide. Crímenes de lesa humanidad (detenciones arbitrarias, tortura sistemática)», se detalla en la documentación.

Unos años antes el flamante ministro coordinó la llamada Operación Liberación del Pueblo (OLP) que dejó un balance de 505 asesinados, según datos del ministerio Público.

Delcy Rodríguez no eligió como reemplazo de Padrino López a alguien que pueda presentar un expediente sin manchas. Por el contrario, seleccionó a este sujeto que encarna lo peor del régimen bolivariano. Lo mismo ha hecho en la Dirección General de Contrainteligencia, que ahora ocupa el contralmirante Germán Eduardo Gómez Lárez y que merece un capítulo aparte. ¿Dónde está el cambio?

Todo forma parte de una estrategia para satisfacer a la Casa Blanca y salvarse. Esas son las razones por las que renovó casi la mitad de los ministerios. Entre otros, Industria, Ecosocialismo y Aguas, Hidrocarburos, Energía Eléctrica, Trabajo, Vivienda, Educación Universitaria o Turismo y Cultura. El objetivo es dar una imagen de renovación y lo logra en las formas, pero en el fondo los abusos, atropellos y la estructura podrida del Estado siguen intactos.

Los atropellos, abusos, incautación de patrimonio continúan

El Poder Judicial y los órganos electorales como el Consejo Nacional Electoral, que podrían garantizar el día de mañana unas elecciones libres y transparentes, permanecen en las mismas manos que declararon a Nicolás Maduro presidente electo el 28 de julio de 2024 frente a Edmundo González Urrutia.

La venganza contra El Nacional sigue

Las leyes que tienen amordazada a la prensa no se han modificado. Por el contrario, la vendetta se profundiza. El último caso, fue contra María Antonieta Jurado, la mujer de Miguel Henrique Otero, director y dueño de El Nacional, a quien ya han usurpado sus bienes. Los esbirros del régimen en el que Diosdado Cabello se mantiene fuerte, pese a que Estados Unidos no ha levantado la recompensa de 25 millones de dólares por su cabeza o pistas para capturarlo, entraron a fines de semana, a la luz del día, en la vivienda que está a nombre de los hijos de Jurado de un matrimonio anterior.

Con camiones y grúas sin matrículas, se llevaron hasta sus automóviles. Todo, bajo la atenta mirada de un juez. Así las cosas, difícil imaginar una depuración en un sistema judicial que sigue respondiendo a los intereses de los que permanecen en el poder.

Vladimir Padrino López ha desaparecido del escenario venezolano. El mismo silencio mantiene el «hombre de las mil caras», más conocido como «el carnicero de Maduro», que no es otro que el coronel Alexander Granko Arteaga, otro protegido de Diosdado Cabello.

Tarek William Saab, pese a las apariencias, sigue seguro bajo el paraguas de la presidenta encargada, que le ha colocado en Viva Venezuela, mi patria querida, un espacio cultural donde puede pasar desapercibido, pero no ha caído en desgracia.

De un modo u otro, salvo el matrimonio Maduro que salió volando en un MH-47G Chinook de los Delta Force estadounidenses, los que se quedaron en Venezuela y en el poder son los mismos que estaban y siguen haciendo lo mismo que hacían. Quizás, habrá que esperar más para hablar de la verdadera transición.