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La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, en Caracas

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, en CaracasEFE

Estados Unidos abre el sector minero venezolano a sus empresas tras flexibilizar sanciones

La Casa Blanca impulsa la entrada de capital estadounidense en el oro venezolano tras el restablecimiento de relaciones con Caracas

La Administración de Donald Trump ha dado un nuevo paso en su estrategia hacia Venezuela al suavizar parcialmente el régimen de sanciones, con el objetivo de permitir a empresas estadounidenses invertir en el sector minero del país, incluido el oro.

La medida, aprobada este viernes por el Departamento del Tesoro, autoriza la negociación y firma de contratos vinculados a nuevas inversiones mineras, una actividad hasta ahora fuertemente restringida por Washington. Entre las operaciones permitidas se incluyen la explotación de yacimientos, el procesamiento y refinado de minerales y la creación de empresas conjuntas.

Este movimiento se enmarca en una serie de licencias emitidas en las últimas semanas que buscan facilitar la entrada de capital estadounidense tanto en el sector energético como en el minero venezolano, considerados estratégicos por la Casa Blanca.

La autorización, no obstante, establece límites claros: quedan prohibidas las transacciones con personas o entidades vinculadas a países como Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba o China, en línea con la política exterior estadounidense.

Un giro político tras la caída de Maduro

El cambio de enfoque de Washington se produce tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero en Caracas por fuerzas estadounidenses, un hecho que ha reconfigurado el escenario político del país.

Desde entonces, la Administración Trump ha estrechado la cooperación con el Ejecutivo encabezado por la presidenta interina Delcy Rodríguez. Fruto de este acercamiento, ambos países restablecieron formalmente sus relaciones diplomáticas a comienzos de marzo, rotas desde 2019.

Según ha defendido el propio Trump, Estados Unidos ejerce un papel de tutela sobre el nuevo Gobierno venezolano, que ha aceptado abrir sectores clave como el petróleo y el oro a la inversión estadounidense.

En esta misma línea, el Ejecutivo norteamericano ya había relajado recientemente otras sanciones con vistas a facilitar la reapertura de la embajada de Venezuela en Estados Unidos, consolidando así un proceso de normalización condicionado a los intereses estratégicos de Washington.

Con esta nueva licencia, la Casa Blanca refuerza su presencia económica en un país rico en recursos naturales, en un contexto de creciente competencia geopolítica por el control de materias primas críticas.

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