Trump, do it! Por los héroes de Bahía de Cochinos
El plan contemplaba que el desembarco desencadenara un levantamiento popular contra el gobierno cubano y que, en caso necesario, contara con apoyo aéreo. Sin embargo, la operación presentó graves fallos desde el inicio
Donald Trump dijo que «Cuba es la siguiente» entre los objetivos de Estados Unidos
La invasión de Bahía de Cochinos, también conocida como invasión de Playa Girón, fue un intento fallido –debido a la traición del gobierno norteamericano– de derrocar al régimen de Fidel Castro en abril de 1961. Este acontecimiento se convirtió en uno de los episodios más significativos de la Guerra Fría en Sudamérica, al intensificar el enfrentamiento político e ideológico entre Estados Unidos y Cuba, y al fortalecer la alianza de la isla con la Unión Soviética.
Tras el triunfo de la revolución castrista en 1959, el nuevo gobierno impulsó medidas socialistas económicas y sociales en detrimento del desarrollo del país, entre ellas la nacionalización de empresas extranjeras, muchas de ellas de capital estadounidense. Estas medidas provocaron un rápido deterioro de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, en un contexto internacional marcado por la confrontación entre el bloque capitalista y el bloque socialista.
Ante el temor de que Cuba se consolidara como un aliado estratégico del bloque socialista en el Caribe, los patriotas cubanos exiliados y el gobierno estadounidense decidieron conducir una operación encubierta destinada a provocar la caída del nuevo régimen comunista. La planificación de la invasión comenzó durante la administración de Dwight D. Eisenhower y fue heredada por el nuevo gobierno estadounidense en 1961.
La operación se llevó a cabo entre el 17 y el 20 de abril de 1961. Unos 1.500 exiliados cubanos (a muchos de ellos los he entrevistado y se convirtieron en mis amigos), organizados en la llamada Brigada 2506, desembarcaron en la costa sur de Cuba, en la Bahía de Cochinos, con apoyo logístico y entrenamiento proporcionado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Cuando a casi nadie le interesaban estos hombres yo ya andaba averiguando sobre ellos.
Fidel Castro, subido a un tanque durante los combates de Bahía de Cochinos
El plan contemplaba que el desembarco desencadenara un levantamiento popular contra el gobierno cubano y que, en caso necesario, contara con apoyo aéreo decisivo. Sin embargo, la operación presentó graves fallos desde el inicio: la zona elegida era de difícil acceso y el nuevo gobierno americano cambió la ubicación a último momento por otra más difícil, no se produjo la esperada insurrección interna y el apoyo aéreo fue limitado, por no decir nulo.
Las fuerzas castristas reaccionaron con rapidez y lograron contener y derrotar a los expedicionarios en apenas tres días. La mayoría de los miembros de la Brigada 2506 fueron capturados y posteriormente intercambiados por alimentos, latas de leche, medicinas, y 63 millones de dólares que Castro exigió al gobierno estadounidense de John Fitzgerald Kennedy. Esos millones fueron a parar a las cuentas del Comandante directamente, quien ya poseía cuentas en el extranjero.
El fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos se debió a varios factores esenciales:
- Errores de planificación y logística, que subestimaron la capacidad de respuesta del ejército castrista, ya entonces plagado de asesores soviéticos –que se vieron obligados a matar a sus hermanos.
- Falta de apoyo popular interno, dado que la población atemorizada y aterrorizada no se alzó masivamente contra el gobierno.
- Limitación del apoyo militar directo, especialmente aéreo, por temor a una escalada internacional.
- Pérdida del factor sorpresa, que permitió a las fuerzas cubanas prepararse con antelación.
Grupo de guerrilleros anticastristas en 1961, durante la invasión de Bahía de Cochinos
Las consecuencias de la gesta de esos patriotas cubanos entre los cuales el menor contaba 14 años y el mayor 51, fueron profundas y duraderas. Para Cuba, la victoria consolidó al gobierno castrocomunista y reforzó su legitimidad interna. Poco después, el país se declaró oficialmente socialcomunista y estrechó aún más sus relaciones con la Unión Soviética. La isla fue entonces invadida durante treinta años por la URSS, con las consecuencias imaginadas, ante la indiferencia internacional. Jamás nadie protestó contra una invasión que fue real, y sin embargo no se cansaron de hablar basura contra la presunta amenaza que significaba Estados Unidos.
Para Estados Unidos, la invasión supuso un serio revés diplomático y político, además de un descrédito internacional momentáneo. A nivel global, el episodio aumentó las tensiones entre las grandes potencias y fue uno de los antecedentes directos de la Crisis de los Misiles de 1962, uno de los momentos más críticos de la Guerra Fría.
La invasión de Bahía de Cochinos es recordada como un ejemplo de los riesgos de la intervención encubierta y de los límites del poder militar en contextos políticos traumatizados por el totalitarismo izquierdista, además de complejos. Más de seis décadas después, sigue siendo un caso de estudio fundamental para comprender la historia contemporánea de Cuba, las relaciones interamericanas y la dinámica global de la Guerra Fría.
Cuando se acerca esta fecha, pienso siempre con honda tristeza en cada uno de esos héroes que murieron en la contienda o que han ido desapareciendo vencidos por la edad y la enfermedad, sobre todo en mi querido amigo Fernando B. Marquet, uno de los jóvenes de Bahía de Cochinos, que fue apresado y trasladado en una de las Rastras de la Muerte bajo órdenes de Osmany Cienfuegos, el hermano cobarde del comandante desaparecido en un avión (se dice que asesinado por Fidel Castro) Camilo Cienfuegos; en esas rastras, cerradas a cal y canto, murieron por asfixia varios de esos aguerridos cubanos. Fernando B. Marquet sobrevivió para contarlo, y durante años su lucha por la libertad de su país no cesó. Falleció en Los Ángeles hace pocos años. Con estos valientes hombres jamás se ha hecho justicia. Ojalá Donald Trump y Marco Rubio se decidieran a hacerla definitivamente. Y, sería justicia divina que el fin de esa horrenda tiranía ocurriera el 17 de abril, aniversario de Bahía de Cochinos.