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Un grupo de presos comunes excarcelados por la dictadura de Cuba sale de la prisión La Lima en La Habana

Un grupo de presos comunes excarcelados por la dictadura de Cuba sale de la prisión La Lima en La HabanaYamil Lage / AFP

La dictadura de Cuba no ha liberado a ningún preso político, en contra de lo anunciado por varios medios

El Debate demuestra cómo los prisioneros soltados en los últimos días son exclusivamente de derecho común

La dictadura comunista cubana anunció el pasado jueves la liberación de 2010 presos como parte de «un gesto soberano», fiel a su retórica grandilocuente. Inmediatamente después, infinidad de medios internacionales, y no únicamente los que suelen asumir el relato castrista, se apresuraron a anunciar que entre los agraciados por la medida figuraban presos políticos, que son alrededor de 1.200, según las principales organizaciones de derechos humanos.

La realidad, como ha podido comprobar El Debate, es muy distinta. Al cierre de esta edición, la lista es la siguiente: en la Prisión de Trabajos Forzosos Toledo 2, sita Marianao, La Habana, han soltado a 41 presos, todos comunes. Lo mismo ha ocurrido en la Prisión de Trabajos Forzosos El Yabú, provincia de Villa Clara, y en la prisión El Típico de Las Tunas, provincia del mismo nombre. En esta última han quedado libres 6 reclusos comunes más otras decenas de presos en trabajos forzosos en centros especializados ene en este tipo de actividades, situadas en las inmediaciones de El Típico.

Nada distinto de lo acaecido en otra prisión de trabajos forzosos, la situada en Remedio, provincia de Villa Clara: 7 presos comunes liberados. También en la Prisión de Trabajo Forzoso de Remedios, en Villa Clara. Siete presos comunes liberados. Allí permanecen presos políticos, entre ellos el histórico Miguel Díaz Bauzá, que lleva más de 30 años entre barrotes. Cuatro presos comunes han recobrado la libertad. De los 30 excarcelados en la prisión de Taco Taco, municipio de San Cristóbal, provincia de Artemisa, ninguno es preso político. Algo más confusa es la situación en la prisión de trabajos forzosos de La Lima, donde sigue sin estar del todo claro el número de excarcelados, si bien es poco probable que ninguno de ellos ostente la condición de preso político.

«Sigue en régimen severo, tras las rejas»

Contactadas por este diario, las familias de Sissi Abascal y los hermanos Jorge y Nadir Martín Perdomo confirman que nada ha cambiado para estos presos. «Ella sigue después de cuatro años y tres meses en régimen severo, tras las rejas y sin ningún tipo de beneficio», señala Annia Abascal, madre de Sissi, Esta última tuvo derecho a su última visita familiar el pasado 1 de abril. Marta Perdomo, por su parte, recuerda que sus hijos solo tienen derecho a «pases» -estancias de tres días en su casa- cada 60 días.

¿Qué pretende, entonces, el régimen encabezado oficialmente por Miguel Díaz-Canel y en realidad por la familia Castro y los militares? «Es un drenaje carcelario de presos comunes por todo el país para abaratar costes penitenciarios al tener la mayor tasa de presos del mundo, 90 mil para 9 millones de habitantes: el 1 %, más de 1.000 cada 100.000 habitantes», explica a El Debate Javier Larrondo, presidente de la organización Prisoners Defenders. «Teniendo en cuenta», prosigue, «que Cuba tiene 242 centros penitenciarios y correccionales (trabajos forzosos), y las cifras que vamos recabando solo de donde hay presos políticos, un porcentaje no muy grande del total de prisiones, al ser los presos políticos menos de 1 % del total de reclusos en Cuba, la liberación se intuye masiva: tomemos 8 presos de media por cada centro. Es decir, nos decantamos por pensar que, o todas las excarcelaciones de las 2.010 anunciadas se han dado ya, o se ha dado ya una parte muy significativa de ellas».

Sí es verdad que el régimen liberó en marzo a 27 presos políticos de los 51 que prometió liberar tras mantener conversaciones con la Santa Sede. En todo caso, faltarían 24. Pero desde el pasado jueves, a ninguno. Un antiguo prisionero político de larga duración que prefiere conservar, de momento, su anonimato señala a El Debate que «los prisioneros políticos como práctica histórica del régimen son utilizados a cuentagotas como fichas de cambio, para lograr determinados objetivos políticos». Por lo tanto «es poco probable que consideren ejecutar una amnistía para los prisioneros políticos con los peligros actuales que enfrenta la dictadura por el incremento de las protestas populares espontáneas y la amenaza de intervención militar desde los Estados Unidos».

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