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Smoke rises following strikes on Tehran on April 7, 2026. New strikes rocked Tehran on April 7 with Iran showing no sign of backing down as a US deadline loomed for it to reopen the Strait of Hormuz or have its civilian infrastructure "decimated", according to the US president. (Photo by ATTA KENARE / AFP) /

Los bombardeos enTeherán no cesanAFP

El azote de Trump sobre Irán se precipita: bombas en la isla de Jarg y amenaza de muerte a «toda una civilización»

El presidente de Estados Unidos insiste en recordar a Irán que todavía está a tiempo de evitar una catástrofe total para el país persa

El presidente de Estados Unidos parece anticipar sus planes de destrucción. Donald Trump no ha esperado a que venza el plazo del ultimátum que dio al país persa para que se rinda y libere el estrecho de Ormuz. Un bombardeo masivo de la isla de Jarg y un mensaje letal en su red Truth Social dan cuenta de que para Teherán se ha acabado el tiempo.

«Una civilización completa morirá esta noche para no volver jamás. No quiero que pase, pero probablemente ocurrirá». Trump escribe compulsivamente desde primera hora de la mañana en Washington. El hombre más poderoso del mundo parece que trata de quemar los últimos cartuchos o dar una oportunidad al régimen de los ayatolas (o de lo que queda de ellos), para no tener que cumplir, al pie de la letra, su palabra de que arrasará todas las centrales eléctricas, puentes e infraestructuras civiles esta madrugada.

El texto del mensaje continúa así: «... ahora que tenemos un cambio de régimen total, donde prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, tal vez pueda suceder algo revolucionario maravilloso, ¿Quién sabe? Lo descubriremos esta noche, en uno de los momentos más importantes de la larga y compleja historia del mundo».

El sucesor de Joe Biden en la Casa Blanca cierra el post con una frase mixta de reproche y bendición. «47 años de extorsión, corrupción y muerte llegarán a su fin. ¡Dios bendiga al gran pueblo de Irán!»

La diminuta isla de Jarg, desde donde se exporta el 90 % del crudo iraní, es el talón de Aquiles de la teocracia islamista. Bombardearla en su totalidad –está por ver el daño que se ha hecho ahora– supondría directamente el colapso de la economía de Irán. Es decir, cortar la principal fuente de ingresos del régimen. A tan solo 25 kilómetros de la costa de Irán la joya de la corona persa se desintegra.

Los acontecimientos se precipitan y a las palabras se suman los bombardeos en el enclave más estratégico de reserva de gas y petróleo. La confirmación de los ataques, cuya magnitud aún se desconocen, vino del seno del Gobierno americano: «Estados Unidos atacó decenas de objetivos militares en la isla de Jarg durante la noche», declaró un funcionario estadounidense.

Trump llevaba semanas amenazando con atacar el corazón energético de este pequeño pedazo de tierra. La última fue el 30 de marzo: «...si por cualquier motivo no se alcanza pronto un acuerdo –lo cual probablemente sucederá– y si el estrecho de Ormuz no se 'abre al tráfico' de inmediato, concluiremos nuestra encantadora 'estancia' en Irán volando por los aires y arrasando por completo todas sus centrales eléctricas, pozos de petróleo y la isla de Jarg (¡y posiblemente todas las plantas desalinizadoras!), que a propósito aún no hemos 'tocado'».

La tensión y lapreocupación en el mundo aumenta mientras en ruta se encuentran otros 3.500 marines que forman parte del grupo de asalto anfibio USS Boxer y unos 2.000 paracaidistas de la 82.ª División Aerotransportada, que ya han sido enviados a la región, donde Washington cuenta con cerca de 50.000 efectivos desplegados en bases en Oriente Medio. Según informaciones recientes del Washington Post, otro contingente de unos 10.000 efectivos y vehículos blindados estarían ya en las proximidades.

El portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbia, el teniente coronel Ebrahim Zolfagari, amenazó hace unos días a Washington con «una humillante captura, el desmembramiento y la desaparición de los agresores» si un soldado extranjero pone un pie en su territorio. Dicho esto, añadió que los soldados estadounidenses serían «buen alimento para los tiburones del golfo Pérsico».

Entre los planes de Washington, además de rematar con una ofensiva terrestre en la isla estratégicas del estrecho de Ormuz, gana fuerza una operación militar para extraer cerca de los 450 kg de uranio enriquecido enterrados en el territorio continental.

Mientras tanto Israel, el gran favorecido de esta guerra contra su eterno enemigo, continúa sus ataques contra Teherán y el Líbano. En la jornada de hoy, el balance parcial de los ataques a Irán incluye el Instituto de Investigación Aeroespacial, varios puentes, vías ferroviarias y un mercado.

Mañana puede ser un gran día o uno de los más triste de la historia de Irán.

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