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Bachelet provoca un cisma en la embajada de Chile en la ONU al usar a sus diplomáticos para su candidatura

El presidente de Chile, José Antonio Kast, le retiró el patrocinio del Estado, pero la socialista no se da por aludida y sigue promocionándose con Gabriel Boric y funcionarios bajo investigación

Michelle Bachelet con Annalena Baerbock, presidenta de la Asamblea General de la ONU, durante la exposición de su programa si llega a la Secretaria GeneralAFP

Michelle Bachelet no tira la toalla. La ex presidenta de Chile no acusa recibo de que el gobierno de Jose Antonio Kast no la quiere ni la apoya para suceder a Antonio Guterres al frente de la Secretaria General de la ONU.

Tampoco algunos diplomáticos que todavía están destinados en la embajada de Nueva York parecen dispuesto a acatar las instrucciones de su ministerio –que ha abierto una investigación– y siguen trabajando para allanarle el camino como máxima representante de Naciones Unidas.

A los pocos días de llegar al Palacio de la Moneda José Antonio Kast le retiró el apoyo a Bachelet que su antecesor, Gabriel Boric, le había dado a la socialista. El presidente anunció lo que era previsible: Michelle Bachelet no era su candidata y por lo tanto le retiraba el patrocinio del Estado. En un gesto de máxima elegancia, Exteriores comunicó que si la socialista insistía en seguir en carrera, por respeto a su condición de expresidenta, el Gobierno no votaría por otro candidato.

La jugada de Boric de apadrinar en esta iniciativa a Bachelet en la recta final de su mandato, tenía un desenlace oficial previsto, pero aún así el expresidente apostó internacionalmente por ella –e insiste– en una partida de la que sabía que no formaría parte. Bachelet tampoco se rinde y recurre a todos los medios a su alcance para tratar de ganar terreno frente a sus competidores.

La idea establecida de que es el turno de una mujer hispanoamericana para ocupar la Secretaria general de la ONU le genera expectativas a la dos veces presidenta, pese al balance mediocre que dejó en ambas gestiones. También el lobby que estarían haciendo diplomáticos chilenos afines y en ejercicio pese a que el jefe del Estado le retiró el patrocinio el pasado 24 de marzo.

La insubordinación de los funcionarios, –actuando en contra de las instrucciones recibidas–, se habría conocido por filtraciones de sus mails y gestiones realizadas desde la sede de Naciones Unidos, en favor de Bachelet. Ese grupo de diplomáticos –y contratados locales–, según el medio Ex-Ante– habría seguido trabajando por la candidatura de la expresidenta, hasta organizando su agenda, lo que ha desembocado en un expediente oficial.

El martes la ex presidenta se presentó en Nueva York ante los países miembros con su programa para la ONU. Entre los asistentes invitados figuraban Paula Narváez, exembajadora de Chile en la ONU durante el gobierno de Boric, Cristián Barros, exembajador ante el organismo durante el gobierno de Bachelet. y varios miembros de la plantilla de la embajada chilena.

«Hemos iniciado las investigaciones correspondientes y vamos a estar a la espera de lo que resulte de esa indagación», admitió posteriormente el ministro de Relaciones Exteriores chileno, Francisco Pérez Mackenna.

Ex-Ante recoge un comunicado de Cancillería (Exteriores) donde reconfirma: «la Subsecretaría de Relaciones Exteriores iniciará una investigación sumaria. El Gobierno retiró su apoyo a la candidatura y, por lo anterior, instruyó a las embajadas y misiones que se abstengan de realizar gestiones en la materia».

Roberto Ampuero es el nuevo embajador de Chile en la ONU. Sin tiempo para haber aterrizado aún, tendrá la delicada misión de adoptar las medidas oportunas contra los diplomáticos que se hayan saltado las órdenes expresas del Ministerio. Ampuero, ex ministro de Asuntos Exteriores, escritor y diplomático, estuvo al frente de la Legación Diplomática en España y México y conoce bien los rincones de la ONU.

Michelle Bachelet, de 74 años, ex encargada de ONU Mujeres y también ex alta comisionada de derechos humanos, quiere cerrar con broche de oro su carrera. Entre los candidatos que le pueden hacer sombra destaca la costa rricense –también de izquierdas– Rebeca Grysnpan y el candidato que, aunque no sea mujer, hasta ahora despierta más simpatías en Estados Unidos y Rusia, el argentino Rafael Grossi.