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​Camiones de transporte de mercancías (Archivo)

El cierre del estrecho de Ormuz abre nuevas rutas terrestres en la península Arábiga

Miles de camiones están funcionando las 24 horas del día con dos conductores cada uno para cubrir la demanda de transporte a través del desierto

las carreteras, los ferrocarriles y los puertos de Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Omán se han transformado en una línea logística vital de emergencia ante cierre del estrecho de Ormuz.

Miles de camiones están funcionando las 24 horas del día con dos conductores cada uno para cubrir la demanda de transporte a través del desierto detalla un informe del Wall Street Journal.

«De seiscientos pasamos a 1.600, luego a 2.000; ahora tenemos 3.500 camiones que circulan desde el golfo hasta el mar Rojo», dijo al medio estadounidense Bob Wilt, exejecutivo del productor de aluminio Alcoa.

Ante el estancamiento de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán, el conflicto se ha convertido en una guerra de desgaste económico. Cada envío que logra cruzar el desierto alivia la presión del estrecho cerrado y da a los gobiernos del golfo margen para esperar a que concluyan las negociaciones.

Wall Street Journal explica que las rutas de transporte por carretera forman parte de una «reestructuración más amplia del mapa logístico regional», que reorienta el comercio alejándolo del golfo Pérsico y proporcionando a los gobiernos y a las empresas planes de contingencia cruciales.

Las navieras, incluidas MSC y Maersk, están transportando mercancías por carretera a través de la península arábiga. Esta movilización no puede reemplazar la capacidad del transporte marítimo ni competir en precio, ni tampoco evitar la escasez de combustible para aviones y otros productos energéticos. Sin embargo, se ha convertido en un amortiguador en algunos mercados clave, manteniendo el comercio y ayudando a contener la inflación global.

El pequeño puerto de Khor Fakkan se ha convertido en un salvavidas inesperado para los Emiratos Árabes Unidos. El tráfico de camiones en el puerto del golfo de Omán ha aumentado de 100 a 7000 al día antes del conflicto. Largas filas de vehículos pesados cargados con contenedores marítimos son ahora una imagen habitual en la autopista.

Arabia Saudí cuenta con una red de carreteras que atraviesan el país. Sin embargo, los puertos del mar Rojo no estaban diseñados para el comercio de fosfato, un fertilizante esencial a nivel mundial, por lo que la empresa minera estatal saudí Maaden procedió a la construcción almacenes prefabricados e instaló sistemas de tuberías para transportar el ácido sulfúrico corrosivo, un ingrediente clave en la producción de fosfato, hasta camiones cisterna de acero inoxidable detalló el Wall Street Journal.

Tras el inicio de la guerra, los analistas de la firma de investigación de materias primas CRU se preguntaron si algún producto saudí llegaría al mercado. Sin embargo, en las últimas semanas, cargamentos de fosfato procedentes del puerto de Yanbu, en el mar Rojo, han llegado a Yibuti, Tailandia y Argentina, según la empresa de seguimiento de buques Kpler.

Peter Harrisson, analista de CRU, describió al Journal la respuesta a la crisis como «el milagro logístico de Arabia Saudí».