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Ronald Reagan, Barak Obama, Donald Trump, Bill Clinton y George BushDavid Díaz/IA

Los retos en los viajes de los otros presidentes de Estados Unidos a China: de Nixon a Trump

Solo con el acuerdo de negarle a Irán armamento nuclear y la necesidad de reabrir Ormuz (sin peajes), ya se puede decir que este encuentro ha sido un éxito del que, por cierto, también se ha beneficiado Xi

Donald Trump termina hoy su viaje a China. Las dos principales potencias del mundo se ha sentado en una misma mesa en Pekín. Los intereses son diferentes y la manera de abordar los desafíos radicalmente distinta.

Recuperar Taiwán y anexionarlo a la República Popular de China es un objetivo irrenunciable de Xi Jinping. El mensaje a Trump fue claro y contundente: si quieres mi apoyo en otros temas no vendas más armas a Taiwán y déjalo a su suerte, que es la mía. Con otras palabras eso es lo que le dijo Xi a un Trump que necesita su ayuda para poner fin a la guerra en Irán y la crisis desatada por el bloqueo (recíproco) en el estrecho de Ormuz.

En su primera reunión los dos líderes coincidieron en que Irán «nunca deberá tener armas nucleares» y en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico de hidrocarburos sin cobrar por derechos de paso, según un comunicado difundido por la Casa Blanca.

La noticia es excelente. Ahora falta por conocer cómo se resuelve el tema de los aranceles y la apertura para los negocios de las tecnológicas que acompañan al presidente de Estados Unidos. Este «combo» es el plato fuertes de la visita. En otras ocasiones Estados Unidos llegaba al gigante asiático con una fuerza superior evidente, pero eran otros tiempo.

Nixon y el deshielo

Ha transcurrido más de medio del viaje de Richard Nixon a la China de Mao Zedong que marcó en 1972 el deshielo entre ambos países

Aquel mes de febrero Nixon se convirtió en el primer presidente estadounidense en visitar la China comunista. Se reunió con Mao Zedong y el primer ministro chino, Zhou Enlai.

La firma del Comunicado de Shanghái, recuerda Efe, estableció las bases del acercamiento al recoger que Estados Unidos declaró tomar nota de que «todos los chinos a ambos lados del estrecho de Taiwán sostienen que solo hay una China y que Taiwán es parte de China», un principio clave para el posterior desarrollo de la relación, tras contactos previos como la llamada diplomacia del ping-pong, que en 2026 cumple 55 años.

Ford y China como política de Estado

En diciembre de 1975 Gerald Ford viajó a Pekín para consolidar el proceso iniciado por Nixon y reafirmar el objetivo de normalizar las relaciones, en un momento de transición política en China en los últimos años de Mao Zedong. El viaje mantiene abiertos los canales de diálogo sin avances sustanciales.

El pragmatismo de Reagan

En abril y mayo de 1984 Ronald Reagan, que había defendido posiciones firmemente anticomunistas y mostrado apoyo a Taiwán antes de llegar al poder, realizaba la primera visita tras el establecimiento de relaciones diplomáticas en 1979.

El viaje se saldó con acuerdos en ámbitos como la cooperación nuclear civil y reflejó un acercamiento pragmático entre ambos países frente a la Unión Soviética.

Bush y la masacre de Tiananmen

En febrero de 1989 George H. W. Bush, con experiencia previa en Pekín como jefe de la oficina de enlace estadounidense, visitó China semanas antes de la masacre de Tiananmen. El viaje busca reforzar la relación bilateral y queda marcado por ese contexto posterior.

Clinton: volver a empezar

Entre junio y julio de 1998 Bill Clinton protagonizó la primera visita presidencial tras la crisis de 1989, en un viaje que simbolizó la reactivación de los vínculos políticos.

La agenda incluyó derechos humanos, comercio y seguridad, y destaca un debate televisado con Jiang Zemin que expuso públicamente las diferencias entre ambos países.

Bush hijo: terrorismo, comercio y Juegos Olímpicos

En 2001 y 2008 George W. Bush realizó cuatro visitas en un periodo que combina cooperación tras el 11-S con crecientes tensiones comerciales, tras el ingreso de China en la Organización Mundial del Comercio en 2001.

Sus viajes incluyeron reuniones bilaterales y foros multilaterales, así como su asistencia a los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008, en plena proyección internacional de China.

Obama: clima y gestión de la rivalidad

En 2009y 2016 Barack Obama visitó China en tres ocasiones mientras aumentaba la competencia estratégica y el peso global de Pekín.

En las reuniones con sus homólogos chinos se abordaron asuntos de economía, seguridad y disputas regionales, con avances como el acuerdo climático anunciado en 2014.

Trump: tensiones comerciales

En noviembre de 2017 Donald Trump realizó una visita de Estado a Pekín –centrada en comercio y Corea del Norte–, acompañada de un protocolo reforzado que incluyó actos en la Ciudad Prohibida, donde su homólogo, Xi Jinping, presumió ante él de los «miles de años ininterrumpidos» de civilización china.

El viaje precedió al deterioro de la relación que desembocó en la guerra arancelaria entre ambos países unos cuatro meses después.

La gran brecha: el «virus chino»

En 2017 y 2026 ningún presidente estadounidense visita China durante este periodo, que algunos centros de análisis y estudios internacionales han descrito como una «brecha» en la relación bilateral. El contexto estuvo marcado por la pandemia de la covid-19 (el virus chino que diría Trump) y el aumento de tensiones políticas, tecnológicas y comerciales.

Joe Biden no realizó viajes al país durante su mandato pero, aunque no hay visitas a China, los contactos al más alto nivel continúan en foros internacionales y terceros países.

Una década en blanco y el regreso de Trump

Este mes de mayo Donald Trump volvió a poner un pie en el gigante asiático. Su séptima visita si incluímos su primera legislatura no está siendo fácil, pese alas buenas palabras de lso dos hombres más poderosos del planeta. El caso de Taiwán y las disputas comerciales y tecnológicas, permanecen.

Salvo sorpresa, no se esperan demasiados cambios, aunque con el consenso sobre negarle la posibilidad a Irán de tener armamento nuclear y la necesidad de reabrir Ormuz (sin peajes), ya se puede decir que el viaje de Trump, ha sido un éxito del que, por cierto, también se ha beneficiado Xi.